Colombia
bloqueos y amenazas en la vía no deja que entre la subienda de bocachico

El paro armado decretado por el Eln también se siente en la cotidianidad del Caribe colombiano y uno de los primeros impactos aparece en las plazas de mercado.
La llegada del bocachico, pez insignia de la región y protagonista de la tradicional subordinación, se ha reducido de manera significativa en Barranquilla, afectando la oferta y manteniendo los precios por encima de lo esperado para esta temporada.
Comerciantes y transportadores reconocen que el temor a movilizarse por corredores clave desde Córdoba, Sucre, el sur del Cesar, el Chocó y los Llanos mantiene prácticamente congelado el envío del pescado hacia la capital del Atlántico. Aunque el producto aún se consigue, no entra en las cantidades necesarias para abastecer plenamente el mercado.
Miedo en las rutas, impacto en los precios
Dedier Gómez, gerente de la plaza de pescado de Barranquilla, Se explicó que la subienda comenzó desde noviembre, pero el flujo de bocachico ha sido irregular. “Todavía hay bocachico en la plaza, pero no está entrando la cantidad que necesitamos para bajar los precios”, señaló.
A falta de abundancia del bocachico, el bagre y mojarra están a la orden del día. Foto:Cronos
Actualmente, el kilo se comercializa alrededor de los 12 mil pesos, mientras que en condiciones normales de subordinación podría encontrarse entre 10 mil y hasta 8 mil pesos la mano, equivalente a cuatro pescados. En algunos puntos, dependiendo del tamaño y la oferta diaria, el cuarto puede alcanzar valores cercanos a los 15 mil pesos.
La plaza de pescado de Barranquilla cuenta con 160 puntos de venta habilitados y 43 muelles para el descarga. En una jornada normal, según Gómezpueden ingresar entre cinco y diez camiones, cada uno con cargas cercanas a las tres toneladas. “Todo ese pescado se vende aquí y en el resto del departamento del Atlántico”, explicó.
La subordinación, una tradición en riesgo
La llamada subordinada no es solo un fenómeno comercial. Hace parte de la cultura y la identidad de los pueblos ribereños del río Magdalena y de cuencas como el Cauca, el Sinú y el San Jorge. Es la época en la que el bocachico abunda y se convierte en el pescado más esperado por los hogares barranquilleros.
El bocahico criollo es traído de varias zonas de la costa, el Chocó y el Magdalena Medio. Foto:Leonardo Herrera/EL TIEMPO
“El bocachico desplaza a la mojarra, que es la que más tiempo se mantiene en la plaza. Este es el pescado del barranquillero, la gente espera esta época para comprarlo y consumirlo”, afirmó Gómez.
Sin embargo, a los problemas de orden público se suman las alertas ambientales. La especie enfrenta dificultades de reproducción y presión por sobrepesca. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura ha anunciado que hacia 2030 el pescado será la fuente de proteína animal más accesible y benéfica a nivel mundial, lo que aumenta la preocupación por la sostenibilidad del recurso.
Un sustento para millas de familias
El bocachico no solo alimenta mesas, también sostiene economías enteras. Se estima que cerca de 150.000 familias en Colombia dependen directa o indirectamente de la pesca de esta especie.mi. En zonas como Ayapel, en Córdoba, la subienda se vive como una verdadera fiesta en los pueblos ribereños del San Jorge, aunque en este momento varios cargamentos permanecen anclados por temor a circular.
Pese al panorama, comerciantes confiados en que, una vez se normalice la situación de orden público, el bocachico vuelva a llegar con fuerza a las plazas del Caribe. Su regreso pleno significaría alivio para pescadores, vendedores y consumidores, que ven en este pez mucho más que un alimento: un símbolo de identidad, tradición y supervivencia.
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