Colombia
Dólar cayó en Colombia mientras el mercado espera señales clave de Estados Unidos, así cerró el 19 de diciembre

El dólar estadounidense terminó el 19 de diciembre en Colombia a un promedio de $3.817,09, lo que representa una disminución de $57,62 en comparación con la Tasa Representativa del Mercado (TRM), que se situó en $3.874,71.
La moneda norteamericana abrió a $3.867,50, alcanzó un máximo de $3.869,95 y un mínimo de $3.775,00. Además, durante el día, según la plataforma Set-FX, se negociaron más de USD1.469 millones en 1.633 transacciones.
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En la última semana, el dólar ha aumentado un 0,59%; sin embargo, en comparación con el último año, continúa con una caída del 10,55%.
Comparado con días anteriores, se anotaron dos jornadas consecutivas en números negativos. En términos de volatilidad durante estos siete días, presentó un rendimiento inferior en comparación con el año pasado, lo que indica una fase de mayor estabilidad recientemente.
El actual comportamiento del dólar estadounidense indica un mercado en pausa, que está más enfocado en interpretar señales en vez de establecer una tendencia clara. Con el índice DXY rondando los 98,5 puntos, el dólar norteamericano finaliza la semana prácticamente sin cambios, en medio de datos que sugieren una desaceleración gradual de la inflación y una Reserva Federal reacia a adelantar cualquier cambio explícito en su política.
La lectura de noviembre del IPC, más positiva de lo esperado tanto en su componente general como en el subyacente, refuerza la narrativa de desinflación, aunque no fue suficiente para provocar un ajuste significativo en los precios de los activos, en parte debido a las incertidumbres técnicas ligadas al cierre parcial del gobierno y por un banco central que busca mantener la flexibilidad.
En este contexto, el dólar aún no encuentra sólidos catalizadores para una caída, ni argumentos claros para una recuperación continua. La Fed ha dejado en claro que no busca validar expectativas de recortes tempranos, aunque el mercado sigue visualizando 2026 como el inicio del ciclo de flexibilización. Esta ambigüedad se ve intensificada por el ruido político relacionado con la posible sucesión de Jerome Powell, un factor que genera incertidumbre respecto a la continuidad de la política monetaria y que añade una prima de cautela al dólar. El resultado es un sesgo lateral con inclinación a la baja, más reactivo a los datos que a una narrativa estructural definida.
Este contexto global influye directamente en el comportamiento del peso colombiano. El USD/COP navega en un escenario de fuerzas opuestas: por un lado, un dólar global que sigue débil y un entorno internacional que favorece selectivamente a las monedas emergentes con mayores diferenciales de tasa; por otro, un conjunto de factores domésticos que incrementan la sensibilidad del peso a episodios de aversión al riesgo. La prima soberana, los recientes ajustes en el ámbito fiscal y la percepción de vulnerabilidad en las cuentas públicas actúan como anclas que restringen una apreciación más decidida del COP.
A nivel regional, el atractivo del carry sigue beneficiando al peso, especialmente si el dólar mantiene su debilidad. Sin embargo, el mercado se comporta de manera más táctica que direccional, priorizando horizontes cortos y respondiendo rápidamente a noticias externas. En este contexto, la publicación del índice PCE en Estados Unidos se perfila como un punto de inflexión importante. Una lectura alineada o inferior al 2,8% interanual anterior consolidaría la percepción de que la desinflación se mantiene, lo que mantendría contenida la curva de rendimientos y prolongaría la presión a la baja sobre el dólar, brindando un respiro adicional a las monedas latinoamericanas, incluido el peso colombiano.
El riesgo asimétrico emerge si el PCE sorprende al alza. En este caso, las expectativas de tasas podrían reconfigurarse rápidamente, lo que llevaría a una corrección del dólar y episodios de toma de ganancias en activos emergentes. Para el COP, esto se traduciría en una mayor volatilidad intradía, amplificada por la sensibilidad del mercado local a cambios en el apetito global por riesgo.
En el ámbito doméstico, la decisión de política monetaria del Banco de la República añade otra capa de atención. Un mantenimiento de la tasa, ampliamente anticipado, permitiría preservar el atractivo relativo del carry sin alterar significativamente el balance de riesgos. Sin embargo, cualquier matiz más restrictivo en el comunicado podría provocar movimientos bruscos en el tipo de cambio, no tanto por el nivel de la tasa, sino por la señal sobre la prioridad del control inflacionario frente al crecimiento.
En resumen, el panorama inmediato sugiere un USD/COP sin una dirección clara, pero muy sensible a los datos y la política. Más que una tendencia estructural, el mercado parece encaminado dentro de un rango limitado, donde la volatilidad dependerá menos de los fundamentos a largo plazo y más de la interacción entre el PCE en EE.UU. y el tono final del Banco de la República.







