Colombia
Disidencias de alias Calarcá anunciaron el cese al fuego indefinido contra la fuerza pública en el país: la medida no aplica para otros grupos ilegales

Las disidencias de las Farc, bajo el liderazgo de alias Calarcá, informaron el domingo 21 de diciembre sobre una decisión que podría transformar temporalmente el contexto del conflicto en Colombia.
De acuerdo con Jhon Mendoza, su portavoz y uno de los líderes, el grupo guerrillero ha declarado un cese de hostilidades indefinido contra la fuerza pública. Este anuncio, hecho a través de un video en redes sociales, representa una nueva fase en las posturas de diferentes agrupaciones armadas presentes en el país.
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Mendoza, también conocido como Jhon Mechas, enfatizó que la decisión no implica una pausa total en su actividad bélica, ya que se excluyen claramente a otros grupos ilegales. “Esta medida no tiene ningún impacto en nuestra confrontación armada con otras organizaciones en diversas zonas del país”, afirmó el subversivo.
El representante ilegal destacó que la decisión del grupo surge de su propia interpretación del contexto político tanto nacional como internacional. “Hemos decidido ratificar públicamente la dirección que nuestras unidades ya están siguiendo. En efecto, se establece un cese indefinido de las acciones militares ofensivas contra las fuerzas del orden, reservándonos nuestro legítimo derecho a defendernos”, declaró Mendoza en el video publicado por los canales del grupo.
Este enfoque definiendo de manera estricta qué acciones quedan suspendidas incluye aquellas que se dirigen contra miembros de las Fuerzas Militares, la Policía y otras entidades de seguridad del Estado.
El vocero de las disidencias también reiteró que la supuesta “pausa” en el conflicto no debe ser vista como un desmarque de sus estrategias defensivas ni como un acercamiento a otros actores armados rivales. De hecho, subrayó que la competencia territorial y financiera con organizaciones criminales continuará.
Este pronunciamiento ocurre solo semanas después de las conversaciones celebradas entre representantes de las disidencias y delegados del Gobierno nacional en San Vicente del Caguán, en el departamento de Caquetá.
Durante estos encuentros, que se llevaron a cabo del 17 al 20 de noviembre, se abordaron temas como la protección de la infancia en contextos de conflicto y la suspensión del reclutamiento de menores por parte del grupo armado.
Ambas partes también discutieron disposiciones especiales que deberían aplicarse durante las elecciones regionales y ambientales en las áreas bajo la influencia de las disidencias, incluidos el bloque Jorge Suárez Briceño, el frente Gentil Duarte y la estructura Raúl Reyes.
Las autoridades han señalado que estos sectores continúan involucrados en actividades delictivas a pesar de la firma del acuerdo de paz entre el Estado y las Farc en 2016.
Este comunicado llega en un contexto en el que distintas agrupaciones armadas, como el Ejército de Liberación Nacional (ELN), han manifestado recientemente su intención de suspender operaciones contra la fuerza pública durante las festividades de diciembre y principios de enero de 2026.
No obstante, el ELN ha limitado la duración de su cese unilateral a diez días, mientras que las disidencias de alias Calarcá han optado por una suspensión indefinida. Ambas organizaciones, sin embargo, han coincidido en afirmar que sus enfrentamientos con bandas rivales continuarán.
La Defensora del Pueblo, Iris Marín, calificó el anuncio como un paso necesario, pero expresó inquietud ante los antecedentes de violencia contra la población civil. Añadió que “un gesto de coherencia sería, por ejemplo, la liberación incondicional de las personas que se encuentran secuestradas”.
Además, recordó episodios recientes donde otros grupos, tras anunciar ceses similares, continuaron sus acciones violentas contra la población, lo cual incluía desplazamientos masivos y atentados.
Durante 2025, el ELN llevó a cabo al menos un centenar de ataques en departamentos como Chocó, Antioquia, Nariño, Cauca, Magdalena Medio y Norte de Santander. Uno de los incidentes más graves se produjo en la base militar de Aguachica, resultando en la muerte de siete militares y 32 heridos.







