Colombia
Esta es la razón por la que diciembre puede resultar más agotador que divertido para los colombianos

La época navideña aumenta la presión social para aparentar alegría, sin considerar que la carga de trabajo, gastos y el agotamiento son máximos. Un reciente estudio de la Universidad de San Buenaventura explica las causas del desbordamiento emocional en este periodo y ofrece estrategias para recuperar el equilibrio sin culpa.
En Colombia, diciembre suele vincularse con luces, novenas, regalos y reencuentros familiares. Sin embargo, para muchos, representa un tiempo que exige más de lo que se puede disfrutar. Entre las obligaciones sociales, gastos extras y la expectativa de mantener un ambiente festivo, la energía emocional se agota rápidamente.
Esta disonancia entre lo que se siente y lo que se cree que se debe mostrar es lo que los psicólogos llaman “síndrome de la felicidad obligatoria”, una presión que se intensifica cuando diciembre demanda entusiasmo, aunque el cuerpo y la mente no estén listos para ello.
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El final del año trae consigo indicadores que muestran por qué este fenómeno se agrava en estas fechas. El Ministerio de Salud ha priorizado la salud mental para 2025, y en Bogotá las intervenciones psicológicas han aumentado un 41% en comparación al año anterior. Además, el 33,8 % de las atenciones por trastornos mentales corresponde a adultos de 29 a 59 años, el grupo que enfrenta cierre de proyectos laborales, ajustes financieros y mayor carga social en estas semanas.
Las festividades que suelen acompañarse con descanso y alegría, como la Navidad o el Año Nuevo, pueden parecer exigencias adicionales en un mes que ya está sobrecargado: “Se espera que todos estén alegres a pesar de llegar con un año completo de agobio emocional y físico. Esta presión puede conducir a una saturación psicológica alarmante”, comentó Leidy López, directora del programa de Psicología de la Universidad de San Buenaventura.
La experta señaló que negarse a participar activamente en esta temporada no implica falta de ánimo ni ausencia de “espíritu navideño”, sino reconocer cuándo la situación sobrepasa los límites emocionales y actuar a tiempo para cuidar el bienestar.
La saturación emocional comienza semanas antes de las festividades. Con cierre de proyectos, evaluaciones, reuniones de trabajo, tráfico intenso y constantes interacciones en chats, diciembre se siente como una agenda sin fin.
Además, hay presión económica. Según la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico (Ccce), durante la Navidad de 2024, los colombianos gastaron 38,6 billones de USD, un aumento del 7,1% respecto a 2023. La Encuesta de Navidad de Fenalco reveló que el 36% de los consumidores destinó más de 800,000 USD solo a regalos, compras que a menudo comienzan en noviembre. En un país con limitaciones financieras, estos compromisos anticipados aumentan la preocupación.
“Las personas sienten que deben cumplir con todo y con todos. La omisión a una reunión provoca culpa; si asisten, sienten agotamiento. Es como una cuerda tensa desde todos los extremos”, comentó López.
El contexto internacional refuerza esta perspectiva. El informe Mental State of the World 2025, que analizó individuos en 79 países, incluyendo Colombia, concluyó que el 41% de los adultos jóvenes se siente “angustiado o luchando” con su salud mental. Aunque no es un hallazgo exclusivo de diciembre, revela que muchos cerrarán el año con una base emocional frágil.
Adicionalmente, hay un factor más: las redes sociales. Durante diciembre, aumentan las publicaciones sobre celebraciones perfectas, viajes y reuniones familiares, lo que intensifica la comparación y la sensación de insuficiencia.
“En esta época, la comparación se eleva. Parece que todos están disfrutando una Navidad ideal, menos uno. Esta narrativa resulta injusta para quienes están atravesando duelos, rupturas, exceso de carga o agotamiento”, sostuvo López.
- Cansancio emocional persistente.
- Dificultades para dormir o pensamientos acelerados.
- Irritabilidad o frustración sin razón aparente.
- Ansiedad anticipatoria ante interacciones sociales.
- Sensación de actuar más que disfrutar.
- Comparación continua con lo que se ve en redes sociales.
- Permita sentir sin culpa: Aceptar las emociones auténticas reduce la presión interna y evita la necesidad de fingir.
- Establezca límites antes de que sea demasiado: Es perfectamente válido rechazar invitaciones, reducir compromisos o elegir encuentros pequeños. Decidir lo que se puede manejar es una estrategia de autocuidado.
- Reduzca el ruido digital: Tomarse descansos de las redes sociales disminuye la comparación y la sensación de insuficiencia.
- Planifique su energía, no solo el dinero: Así como se crea un presupuesto económico, es aconsejable establecer un “presupuesto emocional” para definir cuántos eventos se pueden manejar sin llegar al agotamiento.
- Busque apoyo profesional si es necesario: “Hablar con un profesional no es signo de debilidad, sino de madurez emocional. Nadie debería enfrentar diciembre sintiendo la obligación de mostrar tranquilidad”, remarcó López.







