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Economia

la batalla silenciosa que enfrenta el vino nacional

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El aumento en las tarifas de energía eléctrica para uso agrícola también tuvo efectos, tras eliminar el subsidio al rebombeo.

Antes, los apoyos al campo incluían paquetes tecnológicos completos: asesoría de un ingeniero agrónomo, fertilizante, herbicidas, insecticidas, semillas mejoradas y capacitación. Hoy, eso ya no existe

Esteban Chavoya, expresidente del Sector Agroindustrial de la Canacintra.

Ahora, el programa principal del gobierno federal es Producción para el Bienestar que, en 2024, dispersó alrededor de 15,200 millones de pesos entre más de dos millones de pequeños y medianos productores, en 23 entidades del país. Es decir, cada agricultor recibió entre 6,200 y 24,000 pesos anuales.

A la falta de subsidios se suma la carga fiscal. Durante el 4º Foro Internacional Agroindustrial, celebrado en junio de este año en Baja California, el enólogo Víctor Manuel Torres denunció que “una botella de vino mexicano de 1,500 pesos paga hasta 1,000 pesos en impuestos, cuando una francesa equivalente apenas paga seis centavos”. Calcula que el 46% del valor total del vino nacional se va en impuestos, lo que obstaculiza el crecimiento del consumo interno.

El país tiene uno de los consumos per cápita más bajos del continente: apenas 1.5 litros por año, frente a los 46 de Francia, los 61 de Portugal o los 10 de Estados Unidos. El escaso consumo interno limita las economías de escala y la inversión en infraestructura, coinciden los expertos consultados.

Abedrop critica la falta de acción frente a lo que considera prácticas comerciales desleales por parte de la Unión Europea. Asegura que existen exportaciones de excedentes de vino europeo que no cumplen con los requisitos de denominación de origen y que son “reetiquetados” para venderse a precios muy por debajo del promedio. “No se trata de proteccionismo ciego, sino de que las reglas sean justas”, afirma.

El excedente se genera, por ejemplo, cuando una bodega produce más de lo permitido bajo su denominación. Ese vino pierde su valor comercial en Europa, pero puede entrar a México sin restricciones, explica. A pesar de los retos, la industria del vino en México presenta avances. En 2024, los caldos nacionales obtuvieron 870 medallas en concursos internacionales, superando las 630 de 2023.

El chef Eduardo Figueroa, jefe de sala de Balcón del Zócalo, destaca el crecimiento de regiones como Querétaro, Zacatecas y Aguascalientes, además del tradicional Valle de Guadalupe. También celebra que los vinos nacionales han encontrado su identidad, buscando destacar el terroir local y explorar uvas adaptadas a climas extremos; es decir, factores que incluyen el suelo, el clima, la topografía, la variedad de uva y las prácticas de cultivo.

La diversidad del vino mexicano enriquece nuestra gastronomía y permite maridajes cada vez más sofisticados

chef Eduardo Figueroa, jefe de sala de Balcón del Zócalo.

Sin embargo, esa diversidad también plantea retos. “Un sommelier en La Rioja sabe exactamente qué esperar de un vino de esa región. En México, esa previsibilidad no existe”, advierte Aurélie Skorupa, directora de vinos de Pedro Domecq.

La falta de regulaciones sobre zonas, variedades y métodos de producción impide avanzar hacia una denominación de origen robusta. “No hay una política de calidad a nivel nacional. Mientras no exista, el vino mexicano seguirá siendo una sorpresa, a veces, grata, otras, no tanto, y eso afecta la confianza del consumidor”, agrega. El propio Víctor Manuel Torres señaló que el gobierno está más interesado en promover el turismo enológico que en apoyar la producción.

El vino ha sido instrumentalizado como parte del discurso del turismo rural, pero se han olvidado del campo, del viñedo, de la uva

Víctor Manuel Torres, enólogo, en el foro de Baja California.

¿Hacia una nueva estrategia?

El Consejo Mexicano Vitivinícola promueve campañas para fomentar el consumo local, capacitación de personal en restaurantes y vigilancia a las importaciones, señala Abedrop. Además, en 2025, el gobierno federal incluyó al sector en la campaña Hecho en México, lo que facilita encuentros con cadenas comerciales, plataformas de comercio electrónico y distribuidores, para dar prioridad a la exhibición, al comercio y al consumo del vino nacional. Pero los retos estructurales permanecen, con un menor presupuesto al campo, falta de alternativas de financiamiento, comercio desleal e impuestos, señala Chavoya.

El ingeniero agrónomo argumenta que todos los países desarrollados cuentan con apoyos a la producción agrícola de gran escala y reclama que el presupuesto de Agricultura por parte del gobierno federal pasó de más de 92,000 millones de pesos en 2015, a apenas 74,000 mdp para este año.

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Nota del editor: Esta historia se publicó originalmente en la edición impresa de la revista Expansión de agosto.

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