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Desde 1985 a la fecha, en Colombia se han reportado como desaparecida a unas 19.005 personassegún cifras de Medicina Legalde los cuales cinco son familiares de Glennys Judith Carvajal Villa. Varios de esos desaparecidos ya fueron encontrados, incluido Martín Eduardo Carvajal, hermano de Glennys; de los otros aún se desconoce el desfile.
Carvajal Villa encontró a su hermano gracias a su persistencia, pero, sobre todo, al programa Bogotá Apoya la Búsqueda, de la Consejería de Paz, Víctimas y Reconciliacióncartera liderada por Isabelita Mercado.
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“Bogotá es la segunda ciudad con mayor número de víctimas en el país y, si uno revisa los registros oficiales, la capital no es un lugar donde ocurren mayoritariamente las desapariciones forzadas. Tenemos que más o menos 4.000 hechos de desaparición forzada se han dado en la ciudad ya eso se suma que hay cerca de 18.300 personas de todo el país que han llegado a la ciudad para reportar los casos de desaparición forzada”, explica Mercado.
A pesar de que se habla de que en Bogotá habría 4.000 casos, según indicadores de la consejería la Unidad de Búsqueda solo tiene unas 400 carpetas relacionadas con el panorama de Bogotá, por lo que el reto de dar respuesta y abrir cada uno de los procesos apenas está comenzando.
Isabelita Mercado (Der.), concejera de Paz de Bogotá. Foto:Consejería de Paz, Víctimas y Reconciliación.
Por esto, desde el Distrito y especialmente desde esta administración, se ha fortalecido la presencia y el acompañamiento a colectivos no solo locales, sino también de carácter nacional, pues sienten la necesidad de darle respuestas aún a quienes vienen de otras regiones a pedir ayuda.
Lo que sucede en la capital es apenas un nivel pincelada de la realidad del país. De hecho, en 2024 se creó la ley 2364que reconoce y protege a las mujeres buscadoras de víctimas de desaparición forzada, identificándolas como constructoras de paz y de especial protección.
El objetivo es brindarles reparación y justicia, por eso es que desde el Distrito aseguran que están convencidos del impacto que estos procesos tienen en la vida de las víctimas.
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Buscar desde la distancia
La vida de Glennys Carvajal estuvo atravesada por la violencia de todos los actores del conflicto armado. Resume el drama de una familia que perdió a varios de sus integrantes porque todos los señalaban como del bando contrario: la guerrilla les decía paramilitares; los paramilitares, guerrilleros; y la fuerza publicadice ella, les decía “guerrilleros y paramilitares”.
“Yo soy víctima de los tres actores de este conflicto”, relata. La guerrilla desapareció y asesinó a tres de sus hermanos y dos cuñados. El Ejército, asegura, mató a una media hermana, a su esposo, a un hijo de crianza con síndrome de Down y a una sobrina de 13 años, quienes fueron presentados como guerrilleros. Las autodefensas, por su parte, la obligaron a desplazarse.
Glennys Judith Carvajal Villa, mujer buscadora de Bogotá. Foto:Consejería de Paz, Víctimas y Reconciliación.
En el año 2000 llegó a Bogotádesplazada junto a su familia. Lo hizo buscando seguridad, pero también con la esperanza de encontrar a los suyos: sus hermanos. Juan Miguel Carvajal Villa, Servio Tulio Carvajal Villa y Martín Eduardo Carvajal y sus cuñados Darío Alberto Tamara y Robinson. Su madre, recuerda, nunca dejó de creer que sus hijos estaban vivos. Murió a los 52 años, enferma de cáncer, sin conocer la verdad sobre su desfile.
Buscando apoyo institucional, encontró a otras mujeres que, como ella, sufrieron el flagelo de una guerra que ya lleva más de medio siglo en el país. Se unieron en un colectivo: son mujeres buscadoras y se apoyaron en el programa Bogotá Apoya la Búsqueda. Los resultados no son los esperados, pero Glennys y las suyas sienten que alguien las escucha y que, aunque a paso lento, sus procesos avanzan.
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Después de más de dos décadas, Carvajal Villa encontró a su hermano Martín Eduardo Carvajal. El caso fue trabajado inicialmente en la administración anterior, cuando se documentaron 17 casos que resultaron tan efectivos que permitieron la exhumación de tres cuerpos. Uno de ellos fue el de Martín Eduardo.
Esa desaparición no ocurrió en Bogotá, sino en Barrancabermeja. Sin embargo, desde la capital pudo ser identificado y entregado de manera digna a su familia en junio del año pasado, en el mismo lugar donde se dio su desaparición forzada.
“Ahora tengo una tumba donde ir a llorar a mi hermano”dice Glennys. Ese hecho, explica, no borra el dolor, pero sí permite cerrar un ciclo que durante años estuvo marcado por la incertidumbre. “Eso reconforta”, agrega.
Mujeres Buscadoras de Bogotá Foto:Consejería de Paz, Víctimas y Reconciliación.
De acuerdo con Isabelita Mercadoen los procesos de documentación no se discrimina por el actor responsable ni por el lugar donde se dio la desaparición. El único criterio es que los hechos estén dentro del período de competencia de la Unidad de Búsqueda, es decir, de 2016 hacia atrás.
Entre otros casos documentados hay historias como la de Ana Luisa, una mujer cuyo hijo desapareció en 2007 en Engativá, con indicios de haber sido víctima de un falso positivo tras una promesa de trabajo. Está cerca de cumplir 20 años esperando respuestas. Como ella, hay familias que deciden entregar directamente la información a la Unidad de Búsqueda y otras que prefieren confiar el proceso de documentación a la Alcaldiapara que ese gesto facilite el inicio de la búsqueda.
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Desde la Consejería de Paz insisten en que este proceso tiene un valor que va más allá del resultado final. Documentar un caso, sentarse a escuchar a las víctimas, ayudarlas a organizar la información y acompañarlas en el trámite puede ser, en sí mismo, un ejercicio reparador. “Muchas veces es un trabajo muy solitario, que lideran las mujeres”señala Mercado, al recordar que son ellas quienes tocan puertas, cargan con la búsqueda y enfrentan el desgaste emocional, económico y social.
En localidades como Usmedonde hoy vive Glennys, hay al menos 334 mujeres buscadoras organizadas. Muchas de ellas han pasado años, incluso décadas, buscando a sus familiares sin respuestas claras. El programa busca aliviar esa carga, reconstruir la confianza en la institucionalidad y evitar que las víctimas sean enviadas de una entidad a otra sin orientación.
Desaparecidos en Colombia Foto:Consejería de Paz, Víctimas y Reconciliación.
Quienes estén interesados en recibir información o acompañamiento pueden acercarse a los centros de encuentro para víctimas del conflicto, ubicados en Suba, Chapinero, Kennedy, Rafael Uribe Uribe, Ciudad Bolívar y, próximamente, en Usme. Allí recibirán orientación psicosocial, jurídica y sobre los mecanismos de búsqueda, ya sea a través de la Unidad de Búsqueda o del proceso de documentación que lidera la Alcaldía. En los últimos días el Distrito entregó 25 carpetas a la Unidad de Búsquedalo que permite darle celeridad a los procesos.
“Este es uno de los delitos más dolorosos de la guerra porque cuando ocurre una desaparición, la vida se pausa. Las mujeres buscadoras nos han enseñado que los efectos son desproporcionados: se rompen familias, proyectos de vida y el dolor se vuelve intergeneracional. Hoy son las nuevas generaciones las que asumen la búsqueda porque las madres o tías ya no pueden hacerlo”, concluyó Isabelita Mercado, concejera de Paz de Bogotá.
MIGUEL CASTELLANOS
EN X: @LOQUEOLVIDO
EL TIEMPO
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