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El costo
Señala el análisis de Corfi, que Brasil, con un Ke de 16,64% en dólares, sigue registrando el costo de capital más alto entre los mercados de Latinoamérica desde finales de 2023, seguido de Colombia, cuyo Ke se ubicó 149 puntos básicos por debajo al cierre de noviembre.
A su vez, México se mantiene en un nivel intermedio (13,42%), mientras que Perú (10,65%) y Chile (10,8%) concentran los Ke más bajos. Este orden se mantiene también en moneda local y ha sido estable durante los últimos dos años.
En los componentes del Ke, el cambio de tendencia entre octubre y noviembre estuvo marcado por el aumento de su Credit Default Swaps, CDS a 10 años. El escalador de volatilidades —otro componente del riesgo país— compensó este deterioro en todos los mercados excepto en Colombia, donde pasó de 1,76x a 1,88x. Adicionalmente, el Ke en pesos de Colombia se vio presionado por un mayor costo de cobertura cambiaria.
Indica el informe que el comportamiento del Ke se alinea con el riesgo crediticio de cada país, medido por los bonos soberanos a 10 años en moneda local. En conjunto, el Ke y las tasas locales mantienen una trayectoria descendente desde los picos de 2023, consolidando la tendencia bajista de largo plazo de estos indicadores.
Por otra parte, el riesgo país en Colombia ha venido cayendo en los últimos meses, alcanzando en septiembre los niveles más bajos desde finales de 2024. De acuerdo con datos de Bloomberg y JP Morgan, el spread del Embi Colombia y los Credit Default Swaps, CDS, a cinco años se han ubicado en valores mínimos recientes, lo que a primera vista podría interpretarse como una señal de confianza resiliente en la economía nacional. Sin embargo, analistas advierten que la caída responde principalmente a un fenómeno regional y global, más que a factores internos de la salud financiera de Colombia.
Prima de riesgo
El Embi, Emerging Markets Bond Index, mide la prima que pagan los países por endeudarse frente a los bonos de Estados Unidos, mientras que los CDS funcionan como un seguro contra impago de la deuda. En ambos indicadores, la tendencia ha sido de descenso generalizado en América Latina desde mediados de 2024, en línea con una mayor disposición de los inversionistas internacionales a asumir riesgo en los mercados emergentes.
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