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El comportamiento del dólar en Colombia en 2025 generó diversas interpretaciones entre analistas, inversionistas y consumidores. La moneda estadounidense mostró una notable tendencia a la baja, impulsada por un debilitamiento global, y en algunos momentos llegó a cotizarse por debajo de $3.700, un umbral inesperado al inicio del año. Este fenómeno estuvo influenciado por la política monetaria de EE. UU. y el flujo de capital hacia países con mejores perspectivas de rendimiento en instrumentos de renta fija, según los expertos de Infobae Colombia.
Por ejemplo, el profesor de la Escuela Internacional de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de La Sabana, Santiago Espinosa González, explica que la trayectoria bajista del dólar se debe, en primer lugar, a un ajuste en la tasa de interés de la Reserva Federal de EE. UU., que el 10 de diciembre redujo en 25 puntos básicos, llevando el rango a entre 3,5% y 3,75%.
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“Cuando un país reduce su tasa de interés, los productos de ahorro y de inversión en renta fija, como los CDT o bonos, ofrecen menores rendimientos. Esto lleva a que los inversionistas busquen colocar su capital en mercados con mayores beneficios”, afirmó Espinosa.
El docente también añadió que “cuando la tasa de interés baja, generalmente observamos un dólar bajista. Por el contrario, cuando la tasa sube, generalmente se presenta un dólar alcista”.
La dinámica global permitió que monedas de mercados emergentes, incluido el peso colombiano, lograran una importante apreciación durante el año. El analista de mercados en GH Trading, Renato Campos, afirmó que “la revaluación acumulada superó el 6%, convirtiendo al peso colombiano en una de las monedas más fuertes de Latinoamérica en 2025”. Además, destacó que “en ciertos momentos, el dólar llegó a estar por debajo de los $3.700, un nivel impensado a principios de año”.
Y es que la fortaleza del peso colombiano se sustentó en diversos factores tanto internos como externos. Por un lado, las tasas de interés locales se mantuvieron por encima del 9%, lo que atrajo inversión a corto plazo en instrumentos financieros nacionales. Por otro lado, la debilidad global del dólar facilitó el acceso de capital extranjero a varios mercados en América Latina.
A lo largo del año, la volatilidad en los mercados globales, los cambios en políticas monetarias y las tensiones fiscales en países emergentes marcaron la cotización del dólar. Renato Campos indicó que, en el último tramo del año, el dólar mostró un ligero aumento de 0,5%, mientras los operadores especulaban que la FED mantendría estables las tasas de interés.
La ausencia de datos clave, como el informe laboral de octubre y la postergación del dato de noviembre a causa del cierre del gobierno de EE. UU. durante más de 40 días, privó a la autoridad monetaria estadounidense de información crucial para tomar decisiones.
A nivel latinoamericano, varios países experimentaron una apreciación en el valor de sus monedas gracias a un dólar global menos dominante. Sin embargo, Campos enfatizó que la región aún muestra vulnerabilidades estructurales, especialmente en economías como Argentina, donde la moneda local continuó depreciándose debido a una crisis económica prolongada y tensiones fiscales elevadas.
Otros factores que influenciaron el desempeño del dólar en Colombia y en la región durante 2025 incluyen la estabilidad de materias primas como el cobre y el petróleo, lo que benefició a los países exportadores. Además, el contexto político, que incluyó elecciones presidenciales en Chile y procesos de reformas en varias naciones, también tuvo un impacto en la estabilidad cambiaria. “Los elementos que más contribuyeron a un escenario robusto para las monedas en América Latina incluyen la política monetaria estadounidense y sus planes expansivos”, indicó el analista de mercados en GH Trading.
De cara a 2026, el experto advirtió que “se perfila como un año en el que la política, la disciplina fiscal y el ciclo de tasas serán protagonistas”, especialmente el impacto que pueda tener una tasa más flexible en EE. UU. en relación con los bancos de la región.
A su juicio, el principal desafío para Colombia será mantener la confianza de los inversionistas, ajustar las cuentas fiscales y sobrellevar un ambiente político complejo.
El asociado de Divisas de Credicorp Capital, Alejandro Guerrero, recordó que se registró un máximo en abril por el ruido de la guerra comercial en EE. UU. ($4.479,50) y el mínimo se dio en noviembre, cuando el par alcanzó a operar en $3.685. En términos generales, comentó que durante el año, el par mantuvo una tendencia bajista estructural y, con los cierres de la segunda semana de diciembre, el par se revaluó en cerca del 13%, lo que marcó un año positivo para el peso colombiano frente al dólar.
Según el experto, se identifican tres puntos clave para este fenómeno:
- A nivel internacional, la debilidad del dólar fue generalizada. Todas las monedas a nivel mundial, incluyendo las de Latinoamérica, ganaron terreno frente al dólar. Esto fue influenciado por tensiones de guerra comercial, los ajustes a la baja de las tasas de la Reserva Federal (que disminuyó 25 puntos básicos, situándose entre 3,5% y 3,75%) y las expectativas de un aumento del déficit fiscal en EE. UU.
- A nivel local, el Banco de la República ayudó a sostener la moneda con tasas de interés altas (9,25% actualmente), lo que favoreció el carry trade para el peso colombiano.
- Además, se realizó una operación significativa del Ministerio de Hacienda donde ingresaron muchos dólares a la economía, generando presión bajista y llevando la cotización a niveles mínimos.
“El par ha revaluado cerca del 13% a lo largo del año, lo que claramente señala un resultado positivo para el peso colombiano frente al dólar. Al cierre de 2025, el escenario base sugiere que el dólar se sitúe en $3.800, con operativas esperadas entre $3.883, $3.800 y $3.765”, indicó. Según Guerrero, estos son niveles de alta probabilidad de operación para el resto del mes.
En términos fundamentales, el experto resalta que la decisión sobre tasas de interés del Banco de la República, programada para el 19 de diciembre, puede ser determinante en el mercado. Además, se anticipa que 2026 podría ser igualmente volátil, como lo fue 2025 con movimientos de $800.
“Inicialmente, se espera que el dólar busque promedios entre $3.900 y $4.000, con posibles picos hacia $4.200 y $4.300 debido a riesgos fiscales internos o eventos de recesión global, mientras que los pisos se mantendrían entre $3.800 y $3.700 como niveles de referencia”, precisó Alejandro Guerrero.
Confirmó que un movimiento adicional podría producirse dependiendo del resultado electoral, lo cual podría generar variaciones en el mercado.
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