Colombia
Luis Fernando Niño afirma que con el ELN “ya no existe ninguna negociación” en medio de la crisis del Catatumbo

La situación de seguridad en Norte de Santander cerró 2025 con un aumento en los hechos violentos en la subregión del Catatumbo, afectando a las comunidades rurales debido a los enfrentamientos entre grupos ilegales.
El alto consejero para la Paz y la Reconciliación, Luis Fernando Niño, analizó la situación en una entrevista con BLU Radio, donde abordó el estado actual de las negociaciones con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el impacto humanitario en la región.
Niño indicó que las conversaciones con el ELN están actualmente suspendidas, afirmando que “ya no hay negociaciones en curso”.

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Estas declaraciones fueron realizadas durante un análisis de lo sucedido en el Catatumbo, un área que desde comienzo de año ha visto un aumento en los enfrentamientos entre el ELN y el Frente 33 de las disidencias de las Farc, lo que ha tenido efectos directos en la población civil.
Según el consejero, los choques se han intensificado desde el 16 de enero, cuando comenzara una disputa territorial entre estos grupos armados. Presentó estadísticas sobre el impacto humanitario a lo largo del año: “A la fecha, hay 84,000 desplazados, más de 23,000 personas confinadas y cerca de 300 asesinatos”, detalló en la entrevista, reflejando la crisis en varios municipios de la subregión.

Niño también habló sobre la forma en que se llevan a cabo los enfrentamientos, explicando que ocurren en áreas residenciales. “Los grupos atacan casas de sus enemigos o de civiles que consideran aliados de ellos”, relató, compartiendo informaciones de comunidades locales. También mencionó los incidentes de reclutamiento forzado y el uso de drones en conflictos armados.
Los municipios de El Tarra y Filogringo fueron destacados como los más perjudicados por los choques. En estas áreas se han reportado enfrentamientos que han llevado a desplazamientos masivos y restricciones en la movilidad de los habitantes, además de daños a hogares, escuelas y otros espacios civiles.
Un tema central de la entrevista fueron los esfuerzos de acercamiento con los grupos armados. Niño destacó que, en lo que respecta al ELN, no hay actualmente un proceso de negociación activo. “En este momento, con el Ejército de Liberación Nacional, no hay negociaciones, solo intercambios preliminares entre el Gobierno y el ELN”, afirmó, refiriéndose a la falta de avances significativos.

Por otro lado, subrayó que se mantiene abierto un canal de diálogo con el Frente 33 de las disidencias de las Farc, aunque aclaró que esto ocurre en un contexto de hostilidades. En este sentido, enfatizó la urgencia de implementar medidas para disminuir la intensidad del conflicto armado. “Lo que necesitamos con urgencia es un alto al fuego”, afirmó durante la transmisión radial.
El consejero además abordó el papel de la Fuerza Pública en el área, mencionando que sus operaciones enfrentan restricciones derivadas del derecho internacional humanitario. “Los combates se están dando en medio de la población civil, cerca de escuelas y viviendas”, explicó, indicando que estas condiciones afectan las acciones de las fuerzas militares y policiales en la región.
Las declaraciones se emiten en medio de reiterados llamados de comunidades y autoridades locales para implementar acciones que ayuden a abordar la crisis humanitaria en el Catatumbo. El confinamiento de poblaciones enteras y los desplazamientos forzados han sido reportados continuamente a lo largo del año en una zona históricamente marcada por la presencia de actores armados ilegales.
En la entrevista, Niño enfatizó que la prioridad debe estar en la protección de la población civil, especialmente aquellos que permanecen en áreas rurales donde los enfrentamientos armados son más comunes. Las cifras que presentó, según su declaración, provienen de reportes obtenidos por autoridades y organizaciones en el terreno, en un contexto que sigue evolucionando.
La subregión del Catatumbo, situada en el nororiente del país, alberga una de las crisis de seguridad y humanitarias más complejas de Norte de Santander, con repercusiones que se extienden a varios municipios.







