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El presidente Gustavo Petro volvió a centrar el debate público en su trayectoria política y la base constitucional de su autoridad, recordando el papel fundamental del M-19 en la dejación de armas y en la elaboración de la Constitución de 1991, la cual, según él, le confiere la potestad como comandante supremo de las Fuerzas Militares y de Policía de Colombia.
En un mensaje compartido en redes sociales la madrugada del 5 de enero de 2026, el mandatario destacó que la transición del M-19 de un grupo insurgente a un actor político no solo resultó en una nueva Constitución, sino que también fortaleció los principios de pluralismo y participación, que continúan guiando su relación con las Fuerzas Armadas, la Policía y la sociedad civil.
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“Mi movimiento, el M-19, antes levantado en armas, logró la primera votación por listas de constituyentes elegidos por el pueblo. Con el apoyo de otras fuerzas y respetando el pluralismo y la diversidad, logramos un Pacto: la nueva Constitución de Colombia que debía fundamentar un Estado social de derecho para garantizar los derechos fundamentales y universales del pueblo”, aseguró el presidente.
Petro recalcó que esta Constitución, elaborada con participación popular y elecciones libres de constituyentes, establece que el presidente de la República es el comandante supremo de la Fuerza Pública, reafirmando así su autoridad sobre las decisiones militares y policiales del país.
El presidente resaltó que el M-19 no solo dejó las armas, sino que se transformó en un actor clave en la política democrática, demostrando que el conflicto puede evolucionar hacia una construcción institucional. Esta transición permitió a antiguos combatientes participar activamente en la Asamblea Constituyente, dando origen a la Carta Magna de 1991, que continúa rigiendo la estructura del Estado y de las Fuerzas Militares.
“El presidente de Colombia es el comandante supremo de las fuerzas militares y de policía por mandato constitucional, resultado de una Constitución que mi movimiento contribuyó a establecer hace 34 años, tras dejar las armas y firmar un Pacto”, recordó Petro, enfatizando que su autoridad tiene un origen legal y democrático histórico.
Uno de los mensajes más significativos del presidente fue sobre la relación entre la Fuerza Pública y la ciudadanía. Petro insistió en que la lealtad de los mandos militares y policiales debe centrarse únicamente en la Constitución y el pueblo colombiano, reforzando que la defensa del Estado no puede desvincularse de la protección de los derechos ciudadanos.
“Todo comandante de la Fuerza Pública que opte por la bandera de otro país en detrimento de la de Colombia será inmediato en separarse de la institución. La Constitución ordena a la Fuerza Pública resguardar la soberanía popular”, enfatizó el mandatario.
El presidente señaló que esta conexión directa entre el Estado, la Fuerza Pública y el pueblo constituye la base de una democracia fuerte y participativa, y que cualquier acción de los mandos debe asegurar la protección de la ciudadanía y respetar los principios constitucionales.
Petro también utilizó su mensaje para resaltar que su liderazgo y decisiones están fundamentados en la historia del país, desde la participación del M-19 en la Constituyente hasta la formulación de políticas que buscan fortalecer la relación entre la Fuerza Pública y la sociedad civil. Subrayó que este legado histórico le otorga legitimidad democrática para ejercer sus funciones y mantener la confianza de la población.
“Confío en mi pueblo y en la historia de Colombia. La Fuerza Pública debe apoyar a la ciudadanía y proteger la soberanía, sin perder de vista los principios de nuestra Constitución y la participación popular”, indicó.
Con esta perspectiva, Petro refuerza la noción de que su autoridad como comandante supremo de las Fuerzas Militares y de Policía no es solo un mandato legal, sino también un compromiso histórico y social que se basa en la transformación del M-19, la creación de la Constitución de 1991 y la conexión constante con el pueblo colombiano.
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