Colombia
Así se movilizaba la Policía en los años 70 en Bogotá: Renault 4, Ford Econoline y la ‘dama de hierro’ resucitan en fotos de patrullas

Imágenes nostálgicas de autos de policía en Bogotá han cobrado relevancia en redes sociales tras una amplia difusión en un grupo de Facebook.
Los usuarios han compartido fotografías del pasado que ilustran la evolución urbana y de la seguridad ciudadana en los años 70.
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A lo largo de gran parte del siglo XX, las patrullas de la Policía Nacional de Colombia experimentaron constantes cambios en marcas, modelos y procedencias.
En contraste con la actualidad, donde predominan los vehículos europeos, la historia de los automotores policiales en el país muestra un cambio desde la influencia norteamericana hacia una mayor diversidad en sus orígenes.
Este cambio está vinculado no solo a las necesidades operativas de la institución, sino también a las realidades industriales y comerciales de cada época.
En la década de 1990, los modelos en uso ya no eran dominados por fabricantes estadounidenses. Las patrullas Renault Etoile y Penta, equipadas con motores de 1.600, 1.700 y 2.200 c.c, el último con inyección de combustible y destinado al transporte de altos mandos, demostraban una creciente preferencia por marcas europeas. Asimismo, la flota incorporaba unidades Volkswagen Brasilia, de origen brasileño, además de modelos Polonez (Polonia) y camionetas Nissan (Japón), una clara muestra de la diversidad alcanzada al final del siglo XX.
El fenómeno viral se focalizó en la difusión de estas imágenes en Facebook, que atrajo a quienes sienten nostalgia por la ciudad y curiosidad sobre los patrulleros de aquella época.
Uno de los modelos que generó más interés fue el Renault 4 policía, que operaba como “policía vial” en la capital entre 1974 y 1975.
También se destacó una camioneta patrullera Ford Econoline 1970, documentada en fotos de un evento de la ciudad, una de ellas atribuida a Mauricio Acevedo.
Este cambio marca el fin de la era de los grandes sedanes estadounidenses que dominaron la policía colombiana desde los años cuarenta.
Al principio, las patrullas y ambulancias derivaban mayormente de Chevrolet; en imágenes de la década de 1930 se pueden ver camionetas del modelo 1939 frente a emblemáticos edificios de Bogotá, como el antiguo panóptico, hoy Museo Nacional.
El parque automotor experimentó una notable transformación en los años cincuenta, con la llegada de modelos como la patrulla Chevrolet 1955 y decisiones progresivas hacia unidades Ford. La incorporación de motocicletas Harley-Davidson complementó una flota en modernización.
En la siguiente década, la importación de vehículos se limitó notablemente, aunque no paró completamente la llegada de novedades que enriquecieron la flota. Modelos como la emblemática Pickup Ford 1960, famosa por su color naranja, estuvieron al servicio de la vigilancia vial en la capital. Las patrullas Plymouth de 1965 y los vehículos soviéticos de marca Gaz coexistieron durante este periodo, mostrando la diversidad provocada por las restricciones comerciales de la época.
En la recopilación visual también se incluye la radio patrulla Ford Panel 1956, conocida entre los aficionados como la “dama de hierro”.
Esas imágenes no solo rescatan la memoria de los patrulleros del pasado, sino que también reflejan una época que marcó la identidad local y la evolución del parque automotor de la ciudad.
A finales de los setenta, se presentó un cambio estratégico: los grandes sedanes estadounidenses, como el Ford Fairlane 1974, notorio por su similitud con el vehículo de la serie “Starsky y Hutch”, empezaron a ser reemplazados por modelos compactos, como el Ford Fairmont y el Datsun 160 J. Estos vehículos, pintados en azul claro y blanco, fueron principalmente destinados al transporte de los agentes del desaparecido Datt en Bogotá.
Durante esos años, la Ford Panel de 1956, conocida entre los aficionados como la “dama de hierro”, se utilizó tanto para el transporte de equipos policiales como, en ocasiones, para los detenidos. Su resistencia y espacio interior la hacían ideal para las exigencias diarias de la fuerza pública.
En la década de los ochenta, la flota se diversificó aún más con la llegada de vehículos como el Volkswagen Brasilia, el Polonez y camionetas Nissan. Estas adiciones, junto a las últimas unidades de fabricación estadounidense como la Ford Econoline, marcaron el fin de una era y el comienzo de otra, caracterizada por la apertura a mercados internacionales.







