Economia
Las oportunidades para Colombia, si hay estabilización económica en Venezuela

La salida de Nicolás Maduro marca un punto de quiebre en el panorama económico y político de Venezuela y abre un nuevo escenario regional en el que Colombia aparece como uno de los países con mayor potencial de beneficio.
Tras años de contracción, hiperinflación y aislamiento financiero, el país vecino enfrenta una coyuntura caracterizada por una “fragilidad estructural pero también por un enorme potencial de transformación”, según el análisis Occimpacto Venezuela: Nuevo orden regional, elaborado por el Banco de Occidente.
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El comunicado señala que el reordenamiento económico de Venezuela estaría sustentado en tres pilares: el petróleo, la renegociación de la deuda externa y la normalización de las relaciones internacionales. En ese proceso, Colombia observa con atención tanto las oportunidades como los riesgos, luego de más de una década de costos económicos, fiscales y sociales derivados del colapso venezolano.
Una economía debilitada tras años de crisis
La magnitud del deterioro es clara. De acuerdo con estimaciones del Fondo Monetario Internacional citadas en el informe, la economía venezolana mostró en 2024 un crecimiento cercano al 5 por ciento, impulsado por una mayor producción de petróleo. Sin embargo, esta recuperación ocurre sobre una base profundamente debilitada. El Producto Interno Bruto pasó de 482.000 millones de dólares en 2014 a 83.000 millones de dólares en 2025, lo que representa una contracción cercana al 83 por ciento.
Delcy Rodríguez, presidenta interina de la República de Venezuela. Foto:MIGUEL GUTIERREZ
La inflación, aunque lejos del máximo alcanzado en 2018, cuando llegó a 130.000 por ciento, continúa siendo elevada y persistente. Para 2025 se ubica alrededor del 549 por ciento, mientras que los salarios permanecen anclados desde 2022 en 130 bolívares, equivalentes a aproximadamente 3 dólares, reflejando la pérdida del poder adquisitivo y la fragilidad de la moneda.
A esta situación se suma una pesada carga financiera. Venezuela acumula una deuda externa cercana a los 160.000 millones de dólares, incluyendo las obligaciones de la petrolera estatal (PDVSA), lo que equivale a cerca del 200 por ciento del PIB. Desde 2017, el país ha incumplido sus obligaciones de pago de deuda, y cualquier proceso de renegociación depende de la autorización del Tesoro de Estados Unidos.
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El documento resalta que la velocidad en la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela será clave, ya que constituye una condición necesaria para avanzar en la reestructuración de la deuda y para definir el uso de los recursos petroleros administrados por ese país durante la transición.
Petróleo, clave del reordenamiento económico
El petróleo es, precisamente, el eje del potencial reordenamiento económico. Venezuela pasó de producir 3,5 millones de barriles diarios en 1.997 a un mínimo de 400.000 barriles diarios en 2020. Actualmente, la producción se sitúa entre 900.000 y 1,1 millones de barriles diarios.
El mayor activo está en las reservas: 303 mil millones de barriles, las más grandes del mundo, con un valor estimado de 17,3 billones de dólares.
Venezuela tiene la mayor cantidad de reservas de petróleo en el mundo, seguido por Arabia Saudita. Foto:petroleo
No obstante, convertir ese potencial en producción efectiva exige una reconstrucción profunda de la infraestructura energética, con costos estimados entre 10.000 millones de dólares y 12.000 millones de dólares.

En el corto plazo, el informe estima un aumento de 600.000 barriles diarios, lo que llevaría la producción entre 1,4 y 1,5 millones de barriles diarios, con la posibilidad de alcanzar entre 2,3 y 2,5 millones hacia 2030, bajo un escenario de transición política.
Recursos estratégicos que devuelven a Venezuela al radar
Más allá del petróleo, Venezuela cuenta con recursos estratégicos que la devuelven al radar global. El país posee las mayores reservas de oro de América Latina, con 161 toneladas, importantes reservas de gas natural, 200 billones de pies cúbicos, cerca del 60 por ciento del total regional; 731.000 toneladas de carbón —lo que lo ubica como el cuarto productor de Suramérica— y abundantes recursos hídricos, con 1.325 kilómetros cúbicos de agua dulce al año, cifra que lo sitúa entre los diez países con mayores reservas a nivel mundial.
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Según el comunicado, estos recursos serían administrados por Estados Unidos mientras se asegura una transición política ordenada, de acuerdo con declaraciones de la Casa Blanca.
En este contexto, una ventana que vuelve a abrirse es el apartado que pone el foco en Colombia. Antes del colapso económico venezolano, las exportaciones colombianas hacia ese mercado alcanzaron un máximo de 6.071 millones de dólares en 2008, concentradas en manufacturas, alimentos y bienes de consumo.
Exportaciones colombianas hacia Venezuela alcanzaron un máximo de 6.071 millones de dólares en 2008. Foto:Carlos Arturo García M.
Para 2019, ese flujo se redujo a apenas 200 millones de dólares, y en 2025 se ubicó alrededor de 900 millones de dólares, lo que evidencia tanto el desplome como el espacio para una recuperación gradual.
Oportunidades para Colombia ante una eventual recuperación
David Cubides, economista en jefe del Banco de Occidente, explicó que uno de los principales obstáculos para que Colombia importe gas desde Venezuela ha sido el régimen de sanciones internacionales. “Una de las restricciones que han impedido un proceso de importación, por ejemplo de gas, son las sanciones y las listas en las que se encuentra el Gobierno venezolano y su aparato productivo, que está estrechamente ligado al Ejecutivo”, señaló. No obstante, advirtió que ese no es el único factor, ya que también existe una limitación estructural asociada al estado de la infraestructura energética del país vecino.
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Según Cubides, aun en un escenario de normalización política y de levantamiento de sanciones, el proceso no sería inmediato. “Si Venezuela sale de esas listas, esa sería una de las trabas que se elimina, pero hay que ver cómo y qué tan rápido se recupera la infraestructura, como las tuberías y las plantas, para que pueda darse ese proceso de importación. Todavía es muy prematuro y habrá que esperar a que se resuelva el tema político y, en paralelo, se empiece a recuperar la infraestructura”, afirmó.
Ante la estabilización, se abrirían oportunidades comerciales para ambos países. Foto:Jaiver Nieto Álvarez.
El economista agregó que, más allá del sector energético, Colombia podría verse favorecida por una eventual recuperación de la economía venezolana. “Colombia puede beneficiarse especialmente en el sector comercio, teniendo en cuenta que históricamente fuimos uno de los principales socios comerciales de Venezuela. A medida que pase el tiempo, se estabilice el país y mejoren las condiciones económicas, se abre una oportunidad interesante desde el punto de vista comercial”, concluyó.

Colombia, ante la reapertura de un mercado clave
El informe señala que un escenario de reestructuración política en Venezuela “abre oportunidades en comercio, servicios, banca, energía e infraestructura”, aunque advierte que el retorno a los niveles previos será progresivo y dependerá de la consolidación de la transición. Para Colombia, esto implicaría la posibilidad de recuperar un mercado natural, cercano y complementario.
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El componente migratorio es otro factor central en la ecuación. Colombia alberga cerca de 2,8 millones de migrantes venezolanos en 2024, la mayor cifra de la región. Este fenómeno ha tenido un impacto directo en las finanzas públicas, ya que el país destina entre 3,4 billones de pesos y 7,2 billones de pesos anuales para atender a esta población.
Una transición ordenada en Venezuela podría reducir las presiones migratorias e incluso propiciar retornos graduales, mientras que un escenario de inestabilidad prolongada implicaría nuevos retos sociales, fiscales y laborales para Colombia.
El comunicado también destaca cómo la pérdida de confianza en el bolívar llevó a la población venezolana a adoptar alternativas financieras. En 2025, el país ocupó el puesto 18 a nivel mundial en adopción de criptomonedas, movilizando cerca de 44.000 millones de dólares, principalmente a través de ‘stablecoins’ (criptomonedas diseñadas para tener un valor estable) como mecanismo de pago, ahorro y envío de remesas. Este fenómeno seguirá siendo relevante en el corto plazo, mientras se avanza hacia una normalización financiera.
Nicolás Maduro fue capturado el 3 de enero de 2026. Foto:Cortesía
Más que un hecho aislado, el cambio político en Venezuela representa, según el análisis, un cambio estructural en el escenario político regional. El impacto inmediato en los mercados es limitado, pero el potencial de transformación económica y geopolítica es significativo.
Para Colombia, que durante años asumió los costos de la migración y la pérdida de comercio, la estabilización venezolana abre una oportunidad que solo se materializará si el país vecino logra consolidar una transición política y macroeconómica sostenible.







