Colombia
Salida del director de Inteligencia no frena diálogos con bandas criminales del Caribe y mantiene en curso mesas exploratorias antes del fin de tregua

La reciente salida de Jorge Lemus de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) no implicaría un freno ni un vacío en el proceso de conversaciones exploratorias que adelanta el gobierno nacional con los líderes de las bandas criminales ‘Los Pepes’ y ‘Los Costeños’estructuras con fuerte presencia en el Caribe colombiano. Así lo confirmará el propio funcionario, quien aseguró que el canal de diálogo permanece abierto y activo, a pesar de los ajustes y tensiones que se han presentado en las últimas semanas.
El proceso, que se encuentra en una fase preliminar, busca establecer condiciones mínimas de entendimiento con estas organizaciones, en medio de una tregua temporal que está próxima a expirar. Según explicó Lemus, las mesas continúan avanzando en el plano logístico y político, con el objetivo de concretar una reunión clave antes del 20 de enerofecha en la que vence el cese acordado por estas estructuras armadas.
El exdirector de Inteligencia sostuvo que, aunque su salida del cargo marca un relevo administrativo, no altera los compromisos asumidos ni las gestiones en curso, ya que se trata de un proceso institucional que trasciende a las personas y se mantiene bajo la coordinación del Ejecutivo.
La suspensión de traslados y el origen de la tensión.
Negro Ober Foto:suministrado
Uno de los principales puntos de fricción recientes ha sido la suspensión de traslados de privados de la libertad que iban a ser reubicados en la Penitenciaría El Bosqueen Barranquilla. El movimiento estaba previsto para iniciar el 10 de enero y contemplaba, en una primera fase, el traslado de 14 internos Recluidos en diferentes centros carcelarios del país.
Entre los nombres incluidos en ese grupo figuraban Jorge Eliécer Díaz Collazos, alias ‘Castor’señalada cabecilla de ‘Los Costeños’, y Ober Ricardo Martínez, alias ‘El Negro Ober’otro de los jefes históricos de estas estructuras delincuenciales. La decisión de frenar el procedimiento generó inquietudes tanto dentro de las bandas como en algunos sectores institucionales.
Lemus aclaró que fue él mismo quien solicitó detener temporalmente esos traslados, al considerar que no correspondían al diseño logístico inicialmente planteado para el proceso de acercamientos y que podían alterar el desarrollo ordenado de las conversaciones.
Coordinación con Inpec y autoridades locales
Digno Palomino y Jorge Eliécer Díaz, alias Castor. Foto:archivo particular
De acuerdo con la versión del exfuncionario, la idea original era realizar un traslado concertado, bajo condiciones específicas, para facilitar un espacio de diálogo que involucrara no solo al Gobierno nacional, sino también al Distrito de Barranquilla ya la Gobernación del Atlántico. Sin embargo, el inicio de movimientos administrativos por parte del Inpec se dio sin que ese esquema estuviera completamente definido.
“Se nos informó que los traslados ya estaban en marcha, cuando aún no se había acordado el momento ni las condiciones. Por eso se pidió que se suspendieran, para evitar decisiones apresuradas”, explicó Lemus, quien aseguró haber hecho la solicitud directamente a la dirección del Inpec.
El exdirector enfatizó que la suspensión no significa una cancelación definitiva, sino una pausa mientras se ajustan los tiempos, los actores y el alcance del traslado, con el fin de garantizar la coherencia entre las medidas penitenciarias y los objetivos del diálogo exploratorio.
No todos los solicitados serán trasladados
Alias ’Castor’ jefe de la banda delincuencial ‘Los Costeños’. Foto:archivo particular
Otro punto que aclaró Lemus es que el eventual traslado no necesariamente incluiría a los 45 reclusos que, según versiones conocidas, habrían sido solicitados por los voces de las bandas para participar en el proceso. En su criterio, esa cifra es excesiva para una fase exploratoria y deberá ser revisada.
“El número puede ser menor. No hay una decisión tomada de trasladar a todos los que se han mencionado”, sostuvo, al tiempo que recordó que cualquier movimiento de este tipo debe responder a criterios de seguridad, viabilidad jurídica y utilidad real para el proceso.
Desde el Gobierno se insiste en que estas conversaciones no constituyen aún una negociación formal, sino un acercamiento preliminar que busca evaluar la disposición real de las estructuras criminales a reducir la violencia y someterse a eventuales rutas de desescalamiento.
Continuidad institucional pese a los cambios
Cárcel El Bosque Barranquilla. Foto:Prensa Alcaldía Barranquilla
Aunque Lemus dejará la Dirección Nacional de Inteligencia, continuará vinculado al Estado al frente de la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF)lo que, según explicó, le permitirá seguir aportando información estratégica en la lucha contra las economías ilegales que sostienen a estas organizaciones.
El funcionario reiteró que el proceso con ‘Los Pepes’ y ‘Los Costeños’ no depende de una sola oficina ni de un solo funcionario, sino de una articulación más amplia del Gobierno, que incluye sectores de seguridad, justicia y autoridades territoriales.
En ese sentido, la salida del director no supone un retroceso automático, aunque sí obliga a reforzar la coordinación interinstitucional en un momento sensible, marcado por la proximidad del vencimiento de la tregua.
Un proceso bajo presión de tiempo.
Negro Ober es cabecilla de Los Rastrojos Costeños. Foto:Captura de vídeo
El calendario es uno de los factores más críticos. Con la tregua cerca de concluir, el Gobierno busca sostener los canales de comunicación abiertos y evitar que las tensiones administrativas derivadas de un rompimiento abrupto de los contactos.
Por ahora, las mesas exploratorias siguen en pie, mientras se afinan las condiciones para un eventual encuentro que permita definir si existe un terreno común para avanzar hacia compromisos más concretos.
El escenario, sin embargo, sigue siendo frágil. La continuidad del diálogo dependerá no solo de decisiones logísticas, como los traslados carcelarios, sino de la voluntad real de las estructuras criminales de reducir su accionar violento y someterse a un proceso con reglas claras.
En ese contexto, el mensaje del Gobierno es que, pese a los cambios internos y las tensiones recientes, la puerta del diálogo no se ha cerrado, aunque el tiempo y las decisiones que se adopten en los próximos días serán determinantes para el futuro de este acercamiento.







