Colombia
la labor de las brigadas que restaurante el rostro de bogota

Luck Porto nació en Bogotá, pero tras vivir años fuera del país, el regreso a su casa de infancia en el barrio La Concordia fue un impacto emocional: el entorno físico permanecía, pero el tejido social y el estado de sus calles habían cambiado.
En su proceso de reconexión con el centro, Luck se unió a la Brigada de Intervención del Patrimonio del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC), donde hoy, tras diez años de labor, entiende que restaurar una fachada no es simplemente “embellecer”, sino respetar la historia y los materiales que sobreviven al tiempo.
Para Luck todo el proceso es aprender a mirar distinto. Entender de qué están hechos los muros y hasta dónde se puede intervenir sin borrar la historia. Por eso insiste en que ninguna restauración empieza con brochas, sino con conversaciones: hablar con el vecino, conocer quién vive ahí y qué significa ese muro para el barrio.
Bogotá cuenta con dos equipos especializados en fachadas y monumentos. Foto:IDPC
Como Luck, un equipo especializado de arquitectos, restauradores y maestros de obra trabaja diariamente en la recuperación de los Bienes de Interés Cultural de la ciudad. Durante el año 2025, esta gestión permitió la intervención de más de 230 fachadas patrimoniales y 101 monumentos en espacio público, beneficiando a más de 4.000 habitantes.
Dos brigadas, una misma ciudad
Bogotá cuenta con dos equipos especializados. Uno se dedica a las fachadas patrimoniales y otro a los monumentos ubicados en el espacio público. En entrevista con EL TIEMPO, el director del IDPC, Diego Parra, explícitoo que la diferencia está en los materiales y en el tipo de intervención.
Mientras las fachadas se trabajan con técnicas tradicionales, cal, arena y pigmentos minerales, los monumentos requieren tratamientos especializados para bronce, piedra y otros materiales escultóricos. “Son saberes distintos, pero el objetivo es el mismo: recuperar y conservar el patrimonio cultural de la ciudad”, señaló.
Diego Parra, director del IDPC Foto:IDPC
No se trata solo de edificios emblemáticos pues muchas de estas intervenciones se concentran en barrios donde el deterioro es más evidente y los recursos más escasos.
Restauración en conjunto
Antes de cualquier intervención, los equipos realizan diagnósticos técnicos para identificar daños, humedades, pérdida de material o afectaciones por grafitis y contaminación. Pero la decisión de intervenir no se toma inmueble por inmueble.
“La idea es trabajar por ejes completos, por conjuntos”, explicó Parra. Por eso las brigadas suelen centrarse en corredores como la carrera Séptima, el centro histórico de La Candelaria o sectores patrimoniales de Santa Fe, Teusaquillo y Los Mártires. También se han realizado intervenciones en otros núcleos históricos, como el de Suba.
Entre las restauraciones más visibles de 2025 están la fachada del Palacio de San Francisco.que se convirtió en el punto de partida de la BOG25 abriendo sus puertas para todo el publico por primera vez después de mucho tiempo.
La restauración ha beneficiado directamente a más de 4.000 habitantes. Foto:IDPC
Otras de las intervenciones fueron en la paglaza docultural La Santamaría, la iglesia de Las Nieves y el Cementerio Central, cuyas fachadas conservan técnicas tradicionales que no permiten el uso de pinturas comerciales.
El desgaste cotidiano del patrimonio
Quienes trabajan en campo saben que el deterioro no siempre viene del paso del tiempo. Grafitis, acumulación de basuras, orines en el espacio público y guano de paloma son algunas de las afectaciones más recurrentes.
“Hay fachadas que intervenimos una y otra vez”, explica Tatiana Moreno, líder del equipo de Intervención de Fachadas. “La carrera Séptima, por ejemplo, necesita un mantenimiento constante. El espacio público tiene dinámicas muy agresivas con el patrimonio”.
Las brigadas están conformadas por arquitectos, restauradores, maestros de obra y auxiliares especializados en técnicas tradicionales. No cualquier persona puede intervenir un inmueble patrimonial: cada material exige un tratamiento específico para evitar daños irreversibles.
Los monumentos también envejecen
La Brigada de Atención a Monumentos se encarga del patrimonio mueble en el espacio público, como lo explicó Moreno. Durante 2025 realizó 101 intervenciones, incluyendo esculturas emblemáticas como Policarpa Salavarrieta, Nicolás Copérnico, el General O’Leary y el Mapa de Bogotá.
Uno de los casos destacados fue Intihuatana, escultura del artista peruano Fernando de Szyszlo ubicada en la calle 26. La intervención incluyó limpieza general, eliminación de grafitis y la pintura de 90 metros cuadrados con colores fieles a su diseño original.
Bogotá cuenta con más de 600 monumentos en espacio público, lo que convierte a la ciudad en un museo al aire libre, pero también en un territorio vulnerable al abandono y al deterioro.
De todos y para todos: restaurar con la gente
Parte del trabajo de las brigadas se abre a la ciudadanía. En 2025 se realizaron ocho jornadas de voluntariado, en las que 564 personas participaron en la recuperación de 77 fachadas en una sola jornada colectiva.
Las tareas se limitan a procesos seguros, como pintura y enlucido, siempre bajo la guía técnica de las brigadas. “No se trata de que la gente venga a ayudar, sino de que entienda cómo se cuida el patrimonio”, explican desde el equipo.
A esto se suman recorridos patrimoniales y programas como Adopta un Monumento, que busca que ciudadanos, colectivos y empresas se comprometan con el cuidado, la divulgación o el reporte de daños en bienes patrimoniales. El IDPC trabaja actualmente en ampliar esta iniciativa bajo el nombre Adopta el Patrimonio, para incluir fachadas y otros elementos urbanos.
Un trabajo silencioso, pero que sostiene la ciudad.
Después de una década en las brigadas, Suerte sigue caminando las mismas calles del centro. Ya no las ve como fachadas viejas, sino como capas de tiempo que aún resisten. “El arte también está en saber escuchar”, dice. Escuchar al vecino, al barrio, a la ciudad.
En cada muro restaurado queda algo más que pintura nueva. Está la posibilidad de que Bogotá vuelva a reconocerse en sus propias paredes.
SARA MALAVER
Escuela de Periodismo MultimediaEL TIEMPO







