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La Superliga, un saludo a la bandera… (Opinión)

Tener más partidos en las pantallas, tener más espectáculo y tener más asistencia en los estadios parecen ser las razones para crear torneos, finales de plástico que inflan vitrinas, pero nada más. Santa Fe venció 3-0 a Junior en la Superliga, pero no recibirá estrella, el cupo a torneo internacional ya lo había ganado como campeón de la Liga-I y, de acuerdo a lo visto en la ida en Barranquilla o la vuelta en Bogotá, tampoco llena estadios.
En el afán por tener más espectadores para demostrarles a los patrocinadores, con cifras, que pueden invertir en el fútbol colombiano, se crean malas copias y se hacen especie de ‘frankstein’ entre lo europeo y lo argentino: en Europa la Supercopa está destinada para los campeones de la Liga y de la Copa. En Argentina se inventaron un paso antes, con los dos campeones del año, después sí la Superliga entre los ganadores de la Copa y la Liga, pero además armaron más competencias en ese afán por mejorar el mercado, con una diferencia frente a Colombia: su fuerte cultura futbolera.
Santa Fe campeón de Superliga 2026. Foto:Néstor Gómez. EL TIEMPO
Para empezar, este torneo, que enfrenta a los campeones del año anterior —en esta edición 2026 entre Junior y Santa Fe— no otorga una estrella extra al palmarés del campeón, ni mucho menos garantiza clasificación a torneos internacionales como la Copa Libertadores o la Sudamericana; su valor competitivo es simbólico antes que sustantivo, porque en taquillas tampoco se ve, el Metropolitano no se llenó en el partido de ida ni El Campín, en la vuelta (aunque el partido estaba incluido en el abono de este año).
Santa Fe vs.. Junior. Foto:Néstor Gómez. EL TIEMPO
Además, en este 2026 con la premura de terminar la Liga-I antes de que empiece el Mundial, el calendario se ajustó y se volvió justificación para mantener el desorden en la programación. Ya se va a jugar la segunda fecha del torneo y a penas se definió el campeón de la Superliga. Año nuevo, desorden de siempre.
Y no es solo un problema colombiano. En otras latitudes, iniciativas parecidas han demostrado que más partidos no equivalen a mayor fidelidad del aficionado: incluso torneos o finales pensadas como “extras” sufren con audiencias bajas o desinterés general si no tienen significado competitivo claro, como la Superliga.
Santa Fe vs.. Junior. Foto:Néstor Gómez. EL TIEMPO
Por eso se mencionan cambios en el sistema de esta Superliga, el presidente de la Dimayor, Carlos Mario Zuluaga, habló de disputar la final fuera de Colombia, otros mencionan que se podría jugar como en España, desde el 2020, eliminatoria con semifinales y final entre los dos equipos finalistas de la Copa del Rey y los dos mejores clasificados de la Liga (Reclasificación).
Al final, no da estrella, no da cupo internacional y no está despertando multitudes en las gradas. Si lo que se quiere es mejorar el espectáculo que se vive en el estadio (no solo en TV o en redes) hay que dejar de inflar vitrinas auxiliares y apostar por torneos de calidad. La Superliga, tal como está, es solo un saludo bonito a la bandera futbolera.
CAMILA ESPINOSA ARISTIZÁBAL
Para EL TIEMPO
@Camilanoticia1
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