Colombia
Estas han sido las tensiones entre Colombia y Ecuador: desde la Guerra del Cauca, el caso de Raúl Reyes y la disputa arancelaria

La historia compleja de las relaciones entre Colombia y Ecuador ha estado marcada por enfrentamientos armados, disputas diplomáticas y tensiones constantes en temas de seguridad.
Un episodio reciente ocurrió el 21 de enero de 2026, cuando el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, anunció un arancel del 30% para las importaciones de Colombia, argumentando la “nula cooperación” del gobierno de Gustavo Petro en la lucha contra el narcotráfico y la minería ilegal en la frontera.
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En respuesta, el Gobierno colombiano impuso un arancel del 30% a 20 productos importados desde Ecuador, una medida que impactará un comercio valorado en 250 millones de dólares.
El Gobierno Petro también destacó los progresos en la seguridad fronteriza, mencionando la incautación de más de 200 toneladas de cocaína, la recuperación de armamento y las operaciones conjuntas en la región.
El conflicto se intensificó cuando Petro pidió públicamente la liberación de Jorge Glas, exvicepresidente ecuatoriano condenado por corrupción, insinuando que su estado de salud es consecuencia de tortura psicológica, lo cual generó tensiones en el gobierno ecuatoriano.
Este es un nuevo capítulo de las tensiones entre Noboa y Petro, luego de que en julio de 2025 se ordenara la deportación masiva de prisioneros colombianos en Ecuador ante una crisis penitenciaria.
Colombia rechazó contundentemente esta medida, argumentando la ausencia de garantías humanitarias adecuadas, lo que acentuó aún más la relación bilateral.
Uno de los primeros conflictos entre Colombia y Ecuador se remonta a 1832, conocido como la Guerra del Cauca, que surgió de una disputa territorial vinculada a las provincias de Pasto, Popayán y Buenaventura tras la disolución de la Gran Colombia en 1830.
En ese momento, el presidente ecuatoriano Juan José Flores sostuvo que dichos territorios debían integrarse a Ecuador, respaldado por la cercanía geográfica y las aspiraciones de la élite local de Pasto. A su vez, Bogotá defendió su posición territorial a través de la Ley de División Territorial de 1824 y el principio de uti possidetis iuris, que asegura la conservación de los límites durante la independencia.
Las hostilidades empezaron en 1831, cuando tropas ecuatorianas ocuparon Pasto. La reacción de Nueva Granada, bajo el mando del general José María Obando, fue decisiva: la superioridad militar y logística de sus tropas les permitió recuperar el control de la región del Cauca. La presión combinada, tanto militar como diplomática, forzó la retirada gradual de las fuerzas ecuatorianas.
El desenlace bélico de la Guerra del Cauca aseguró que el actual departamento de Nariño y gran parte del Cauca se mantuvieran en Colombia, estabilizando temporalmente la frontera mediante el Tratado de Pasto, firmado en noviembre de 1832.
En 1862, estalló la Guerra colombo-ecuatoriana, cuyo trasfondo fue principalmente ideológico y de ambición política.
La guerra se originó en la ambición del entonces presidente de los Estados Unidos de Colombia, Tomás Cipriano de Mosquera, que intentaba persuadir —o someter por la fuerza— a Ecuador para integrarse en una federación liberal, según la historiografía regional.
Sin embargo, Gabriel García Moreno, el mandatario ecuatoriano conservador y católico, no vio con buenos ojos la propuesta de “unificación voluntaria”. La tensión aumentó debido a la contradicción entre la visión laica y federalista de Mosquera y el férreo control confesional y centralista de García Moreno.
Estas diferencias ideológicas se manifestaron en incidentes en la frontera y acusaciones mutuas de agresiones diplomáticas. Ante lo que consideraba provocaciones de Bogotá, Ecuador movilizó tropas hacia Pasto.
El conflicto armado culminó en una única gran confrontación: la Batalla de Cuaspud, el 6 de diciembre de 1863, que tuvo lugar cerca de la actual frontera entre Ipiales y Tulcán. A pesar de que las fuerzas ecuatorianas eran superiores numéricamente, las tropas colombianas lograron la victoria, capturando a cientos de prisioneros y forzando a García Moreno a negociar.
El conflicto concluyó con la firma del Tratado de Pinsaquí el 30 de diciembre de 1863, que estableció la paz y la restitución inmediata de los prisioneros de guerra, así como un compromiso bilateral de no agresión y la preservación de las fronteras previas. De esta forma, Colombia renunció a cualquier anexión territorial, mientras que Ecuador recuperó a sus soldados y ambos países se comprometieron a la estabilidad diplomática.
Transcurrieron varias décadas antes de que las relaciones entre Colombia y Ecuador volvieran a ser tensas. En 2008, Ecuador llevó a Colombia ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, denunciando las aspersiones aéreas con glifosato en la frontera sur como parte del Plan Colombia para erradicar cultivos ilícitos.
La demanda se basó en acusaciones sobre el desplazamiento del glifosato y sus surfactantes hacia el territorio ecuatoriano por el viento, causando problemas de salud, como irritaciones en la piel, problemas respiratorios, náuseas, abortos y muertes infantiles en poblaciones fronterizas.
Además, se reportaron daños ambientales, incluyendo la contaminación de fuentes de agua y suelos, así como pérdidas económicas por la destrucción de cultivos lícitos y muerte de ganado.
Como resultado del litigio, ambos países firmaron un acuerdo extrajudicial el 9 de septiembre de 2013, en el que Colombia se comprometió a pagar 15 millones de dólares a Ecuador para financiar programas de desarrollo social y compensar a los campesinos afectados en la frontera.
Además, acordaron establecer una zona de exclusión de 10 kilómetros, donde Colombia se comprometió a suspender las fumigaciones aéreas, y crear una Comisión Mixta para vigilar el respeto de esta franja y asegurar que el herbicida no impacte territorio ecuatoriano fuera de la zona acordada.
El momento más crítico de las relaciones diplomáticas recientes es el episodio conocido como la Operación Fénix o Crisis de Angostura, que tuvo lugar el 1 de marzo de 2008.
Durante esta operación, las Fuerzas Militares de Colombia bombardearon e hicieron una incursión terrestre en un campamento de las Farc en Angostura, Ecuador, a solo 1.8 kilómetros de la frontera.
En este ataque, fue abatido Raúl Reyes, segundo al mando del grupo insurgente y portavoz internacional. Ecuador acusó a Colombia de violar su espacio aéreo y territorial al llevar a cabo la operación sin autorización, además de retirar el cuerpo de Reyes y apoderarse de material electrónico que supuestamente contenía información sobre vínculos entre el gobierno de Rafael Correa y las Farc.
La respuesta del gobierno ecuatoriano fue contundente: Correa calificó la operación como una “agresión” y anunció la ruptura de relaciones diplomáticas, lo que derivó en una crisis regional. La OEA y el Grupo de Río intervinieron, señalando a Colombia como responsable de violar la soberanía de Ecuador.
El incidente tuvo consecuencias trágicas: junto a Reyes, murieron otras 24 personas, incluidos cuatro estudiantes mexicanos y un ciudadano ecuatoriano, según información reportada.
El restablecimiento de relaciones se logró dos años después, tras el reconocimiento de Colombia de su responsabilidad y el compromiso de evitar acciones similares en el futuro.







