Colombia
La escalofriante confesión de implicado en el secuestro de dos canadienses en Cali: “Tenía la orden de matarlos”

Lo que comenzó como unas vacaciones memorables para dos ciudadanos canadienses en un crucero por el Pacífico, culminó en un secuestro exprés en las calles de Cali, que casi termina en tragedia.
En una entrevista con Más allá del Silencio, Guillermo Rivera Chávez, condenado a 28 años y seis meses de prisión , narró desde la cárcel de Jamundí cómo participó en el crimen contra los extranjeros y cómo, según sus palabras, habrían sobrevivido al bochornoso episodio gracias a él.
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De acuerdo con el testimonio de Rivera Chávez, recopilado por Más allá del Silencio, la operación se disparó cuando una conocida suya, llamada Natalie, lo contactó para que entregara drogas en un hotel en el barrio Granada, al norte de la capital del Valle del Cauca.
“Me llamó una chica con la que suelo tratar y me pidió que llevara cuatro tusi a un hotel. Cuando llegué, vi diez mujeres en trajes de baño, algunas consumiendo sustancias, otras bebiendo, y algunas sentadas sobre él”, narró Rivera Chávez.
El objetivo era conectar con los turistas a través de mujeres reclutadas en aplicaciones de citas como Tinder. Dos de ellas, Natalie y Nicole, fueron identificadas como las principales responsables.
Según Rivera Chávez, “Natalie era quien dialogaba con el estadounidense al que le hicieron las transferencias de los 15.000 dólares” .
En la operación, ellas, junto con Rivera Chávez y dos ciudadanos venezolanos, participaron en el secuestro de los canadienses. Una vez que los aislaron, el grupo retuvo a los extranjeros y exigió acceso a sus cuentas bancarias. “Uno tenía 18.000 dólares y el otro 64.000”, aseguró Rivera Chávez.
El dinero fue transferido principalmente a Alexander Krillin, quien, según Rivera Chávez, es el novio de Natalie y supuesto líder de la red, la cual operaba desde Estados Unidos.
“Ella realizaba todas las transacciones para el señor Alexander Krillin allá en Estados Unidos”, confesó Rivera Chávez, quien también explicó que autenticaron varias transferencias utilizando el reconocimiento facial de los turistas.
Durante su cautiverio, el grupo adquirió “cinco iPhone 15 y 80 millones en oro”, detalló Rivera Chávez, describiendo un modus operandi donde llevaban a cada víctima, por separado, al centro de Cali para realizar retiros y compras de dinero. “Yo me quedaba con uno en el motel… y Natalie, que hablaba inglés, se iba al centro a sacar lo que pudiera”, relató el condenado. Esta estrategia evitaba que ambos turistas pudieran escapar o pedir ayuda.
Rivera Chávez también reveló que la promesa de un botín de 300 millones fue lo que motivó a los miembros de la organización criminal, que al parecer, todavía se dedica a realizar crímenes en la ciudad, gracias al grado de discreción del hoy condenado. “Éramos cinco, nos tocaba a 60 millones cada uno”, narró, a pesar de que finalmente el grupo solo obtuvo fondos a través de tarjetas y transferencias.
Durante el secuestro, Rivera Chávez mencionó que recibió la orden de asesinar a los canadienses una vez que se vaciaran sus cuentas. “Ya se había dado la orden de que una vez vaciaran las cuentas, había que matarlos”, contó, omitiendo el nombre de quien dio la directriz.
Rivera Chávez afirmó que decidió no seguir la orden y, en su lugar, liberó a los turistas cerca del bulevar de Cali. “Les dije, si ustedes me ayudan, yo los ayudo a ustedes, pero si hacen cualquier movimiento, los detono”, relató, admite llevando un revólver calibre 38 para llevar a cabo su misión.
El relato de Rivera Chávez también incluyó detalles sobre la participación involuntaria de un conductor de Uber, amigo suyo, que transportó a los canadienses sin saberlo. “Él no tiene ninguna culpabilidad… solo lo utilicé como Uber. Le pagué la carrera, fueron 40.000 que le pagué”, aclaró.
La red criminal, según Rivera Chávez, opera en varias ciudades de Colombia, incluyendo Medellín, donde emplean métodos similares para identificar y secuestrar turistas extranjeros. “Había dos chicas que los enamoraban. Los recogíamos, los manteníamos en un lugar y les solicitábamos tarjetas, todo”, compartió.
La operación concluyó con el rescate de los turistas y la captura de los implicados a principios de 2024. Rivera Chávez aseguró sentir un profundo arrepentimiento. “Fue una maraña… Si soy sincero, estoy arrepentido porque lo que iba a ser un simple robo se convirtió en un secuestro”, lamentó.
Agregó que su condena y la distancia con su hija son motivos de angustia. “Lo que más me duele es haber dejado a mi hija sola porque solo compartí con ella unos cinco días… ya cumplió dos años”, confesó.
Guillermo Rivera Chávez sigue cumpliendo su condena en la cárcel de Jamundí, y está estudiando con la esperanza de obtener algún beneficio judicial. “Gracias a Dios, aquí sigo, dándole al estudio para algún día poder salir y estar nuevamente con mi familia”, concluyó su conversación con Más allá del Silencio.







