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Economia

Escalada comercial Colombia-Ecuador lleva a empresarios a buscar alternativas

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La escalada de la relación comercial entre Colombia y Ecuador, tras la imposición de aranceles por parte de ambos países, enfrenta hoy un escenario de presión que impacta de manera directa a las empresas formales de las dos naciones y a los consumidores, en un contexto en el que la balanza bilateral alcanza cerca de US$3.000 millones. 

Si bien las medidas trascienden en una afectación directa a los empresarios y los consumidores, son las compañías las que hoy buscan encontrar las alternativas que mejoren las condiciones comerciales de Colombia y del país vecino.

Más de 2.700 empresas colombianas exportan a Ecuador, uno de los mercados más estratégicos. Foto:iStock

Olivia Díaz Granados, presidenta de la Cámara Colombo Ecuatoriana, detalló que desde la perspectiva empresarial, el efecto se refleja en una menor capacidad de exportación y en la pérdida de competitividad en un mercado vecino que es estratégico para Colombia y viceversa. 

Ecuador es el sexto destino en importancia para las exportaciones colombianas, mientras que Colombia ocupa el segundo o tercer lugar como socio comercial para Ecuador. Esta relación, basada en cercanía geográfica y complementariedad productiva, se ve debilitada cuando se reducen los flujos legales y se encarecen los costos”, indicó.

Adicionalmente, Díaz Granados señaló que el impacto fiscal tampoco es menor, ya que, en sus palabras, “se está castigando al sector formal de la economía, que es el que paga impuestos, por culpa de un tránsito de productos ilícitos que pasan por la frontera”. 

En ese escenario, la líder subrayó que las aduanas de ambos países terminaron recaudando menos por concepto de comercio exterior, mientras que las empresas formales asumen los costos de un problema asociado a la ilegalidad. 

“Al final del día, los perjudicados son los mismos países”, pero también advirtió que la afectación al comercio legal debilita tanto la actividad empresarial como los ingresos públicos en Colombia y Ecuador.

Ecuador es el sexto destino de exportaciones colombianas; Colombia es su segundo socio comercial. Foto:iStock

Otro de los puntos a los que llegó la presidenta de la Cámara Colombo Ecuatoriana es que existe un reto para los empresarios, debido a que la proyección de producción de sus bienes y servicios estaba prevista de acuerdo a las necesidades de exportación que tenían entre uno y otro país. 

Con esto, la preocupación es que hasta el momento no van a poder exportar la mercancía de los volúmenes requeridos y que se habían proyectado”, dijo.

Y agregó que se está buscando hablar con los dos gobiernos para que se pongan de acuerdo en las medidas que se deban tomas, que en su concepto,  son medidas policiales y militares para el control de frontera. 

Ahora bien, la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex) señaló que la confrontación arancelaria entre Colombia y Ecuador no deja ganadores y afecta a consumidores y empresas, teniendo en cuenta que al menos 2.700 compañías  colombianas exportan actualmente a Ecuador con una oferta diversificada.

La confrontación arancelaria reduce competitividad y limita volúmenes de exportación proyectados. Foto:iStock

Comportamiento del dólar

El comportamiento reciente del tipo de cambio y las decisiones de política comercial externa están reconfigurando el entorno en el que operan las empresas colombianas con presencia en Ecuador y otros mercados regionales. 

La combinación de una economía ecuatoriana dolarizada y un proceso de revaluación del peso colombiano ha puesto en el centro del debate empresarial la sostenibilidad de las ventajas competitivas, especialmente en sectores orientados a la exportación y con márgenes ajustados.

Desde una perspectiva técnica, el impacto cambiario tiene efectos directos sobre los precios de los bienes colombianos en dólares. Así lo explica Álvaro Humberto Ojeda, vicepresidente ejecutivo de Values AAA, quien señala que “desde un enfoque técnico, sí se registra una pérdida relativa de competitividad del precio, particularmente en el corto plazo; la revaluación del peso colombiano incrementa el precio en dólares de las exportaciones, afectando principalmente a bienes de bajo margen y alta elasticidad precio”. 

Para el sector empresarial, este ajuste implica revisar estructuras de costos y estrategias comerciales en mercados donde el factor precio sigue siendo determinante.

La dolarización de la economía ecuatoriana introduce, a su vez, un marco distinto para la toma de decisiones empresariales. Así, Ojeda advierte que “la dolarización de la economía ecuatoriana elimina el riesgo cambiario interno, pero también impide ajustes vía tipo de cambio, trasladando la competitividad a factores estructurales como productividad, costos logísticos y eficiencia tributaria”. 

Los precios al consumidor podrían subir hasta 30% por mayores costos del comercio bilateral Foto:iStock

En este contexto, las empresas que operan entre ambos países enfrentan incentivos distintos, mientras en Colombia el tipo de cambio puede aliviar o presionar márgenes, en Ecuador la competitividad depende de variables operativas y regulatorias que exigen inversiones sostenidas.

El efecto combinado, según el análisis, reduce la ventaja cambiaria relativa de Colombia frente a Ecuador y frente a terceros países, aunque con impactos diferenciados por sector. 

La competitividad colombiana se mantiene en productos con mayor contenido tecnológico, diferenciación, integración de servicios o contratos de largo plazo, mientras se debilita en bienes básicos o altamente estandarizados”, afirma Ojeda. 

Desde la óptica del comercio exterior, Javier Díaz, presidente de Analdex, matizó el impacto de la revaluación al indicar que “no necesariamente” se pierden ventajas competitivas, al recordar que Colombia se mantiene como un proveedor relevante. 

Colombia sigue siendo un proveedor competitivo para el mercado ecuatoriano, ubicándonos en el tercer lugar, por detrás de Estados Unidos y China. Habrá que ver si esto es una tendencia de largo plazo, para ver si hay realmente unas consecuencias considerables”, dijo. 

Entre enero y noviembre, Colombia exportó a Ecuador cerca de US$1.700 millones, según el Dane. Foto:iStock

Afectaciones al consumidor y en la competitividad

Es importante resaltar que las restricciones y sobrecostos que se presenten en este intercambio no solo afectan a las empresas exportadoras e importadoras, sino que se trasladan de forma directa a los consumidores. 

Según la presidenta de la Cámara Colombo Ecuatoriana, “los productos que se consumen entre uno y otro país van a incrementar un 30%”, lo que implica una presión adicional sobre el poder adquisitivo, especialmente en los hogares de menores ingresos, y una contracción en la demanda que termina impactando a la actividad empresarial formal.

En la misma línea, el presidente de Analdex, recordó que una medida de este tipo puede encarecer “súbitamente” el acceso y afectar decisiones de compra en unos mercados altamente sensibles a precio y disponibilidad. 

Por esa misma razón, fue enfático en mencionar que esta confrontación arancelaria debe solucionarse pronto, a través del diálogo y la diplomacia, “ya que acá no hay ganadores, los grandes perdedores son los consumidores de ambas naciones”. Para ello, propuso que debe haber una mesa de trabajo que revise los irritantes que haya de ambos lados, para que no entren en vigor esos impuestos. 

Por el lado de la competitividad, Javier Díaz mencionó que en un entorno de mayores costos logísticos, laborales y cambiarios Colombia podría estar perdiendo competitividad frente a otros países. 

El 99% de las conservas de pescado consumidas en Colombia provienen de Ecuador. Foto:iStock

Antes veníamos ya con una agenda país que requería de un gran esfuerzo para no perder competitividad y las nuevas variables hacen más retador el panorama”, afirmó. 

Cabe resaltar que entre enero y noviembre del año pasado, las exportaciones colombianas hacia Ecuador sumaron alrededor de US$1.700 millones según datos del Dane, concentradas principalmente en productos minero energéticos, especialmente energía.

A este flujo se suman bienes industriales y manufacturados como vehículos y sus partes, medicamentos, productos de belleza, artículos de aseo personal y del hogar, textiles, plásticos y sus manufacturas, así como materiales de construcción. 

Se trata de una canasta exportadora que involucra a empresas de distintos tamaños y sectores, con encadenamientos productivos que trascienden la frontera y sostienen empleo formal en ambos lados”, destacó Díaz Granados.

En sentido contrario, las importaciones desde Ecuador hacia Colombia alcanzan cerca de US$900 millones e incluyen conservas de pescado, camarón, aglomerados de madera, calzado, productos plásticos y sus derivados, empaques, papel y cartón. 

Por ello, la líder gremial subrayó la relevancia de estos flujos al señalar que “el 99% de las conservas de pescado que se consumen en Colombia vienen de Ecuador”, lo que evidencia un alto grado de dependencia entre las cadenas de abastecimiento de ambos países. A ello se agregan insumos industriales como tubería eléctrica y perfiles de aluminio, que son utilizados por empresas colombianas en procesos productivos locales.

DIANA K. RODRÍGUEZ T. 

Periodista de Portafolio

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