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Augsburgo paró la aplanadora, ganó y dio el batacazo en Alemania

En el Allianz Arena cayó un baldado de agua helada. El Bayern Múnich protagonizó su partido más flojo en lo que va del año y lo pagó muy caro contra el valiente Augsburgo que se llevó el triunfo 1-2 y dio el batacazo en Europa. Los bávaros nunca lograron descifrar el enigma que le planteó el cuadro visitante y se quedó con las manos vacías en un juego en el que Luis Díaz tuvo la pólvora mojada.
Bayern Múnich no salió a especular con el rival y trató de pasarle por encima desde el arranque. Augsburgo salió al Allianz Arena con la idea clara: resistir los embates del poderoso rival y tratar de hacer daño con cambios de ritmo y contraataques.
Luis Díaz, que volvió a ser titular en el esquema de Vincent Kompany y alcanzó los 300 partidos en Europa, tuvo una jugada de gol bastante clara antes del primer cuarto de hora. Ingresó al área por la derecha, se quitó una marca con un enganche, pero erró en la última decisión y pateó al arco de zurda cuando tenía opción de pase. Su remate terminó en las manos del arquero rival.
La estrategia del Augsburgo duró 23 minutos. Bayern Múnich abrió el candado por la vía aérea. El japonés Hiroki Ito conectó un gran tiro de esquina ejecutado por Michael Olise y puso el 1-0 parcial a favor de los bávaros.
Tras el tanto, Díaz fue el más peligroso de los locales. Primero, con un gran desborde por izquierda y una habilitación exquisita con pase de tres dedos para Lennart Karl, que no alcanzó a conectar el balón. Minutos después, se marchó en velocidad y sacó un fuerte disparo de zurda que de milagro no fue gol. El arquero Fin Dahmen le ahogó el grito sagrado a Lucho al desviar el balón con sus piernas.
Bayern Múnich se llevó un susto cuando el reloj estaba marcando el tiempo de descuento de la primera parte. Robin Fellhauer estrelló un remate violento en el travesaño y dejó temblando la portería del arquero Jonas Urbig.
La victoria era por la mínima y el Augsburgo lo tuvo claro en todo momento. El DT Manuel Baum hizo varios ajustes en su equipo para el segundo tiempo e hizo ver muy mal a un Bayern Múnich sin brillo y sin reacción.
El cuadro visitante empezó a envalentonarse, a pesar de la jerarquía del rival, y de a poco le empezó a crear ocasiones claras de gol. El cuadro de Baviera no tuvo ese juego fluido de anteriores presentaciones, cayó en la trampa del rival y no tuvo conexión con la artillería pesada. Lucho estaba perdido y deambulando en el campo, Kane retrocedió mucho y tocó poco el balón.
Augsburgo fue con coraje y tuvo premio en el minuto 75 tras un tiro de esquina. El arquero Urbig falló en su intento de atrapar el balón y Arthur Chaves, como pudo, capitalizó el error y anotó el empate parcial 1-1 que silenció el Allianz Arena.
El baldado de agua fría fue solo una muestra de lo que se venía. Minuto 81, el cuadro visitante se inventó una gran jugada colectiva, entró al área tocando y Han Noah Massengo terminó la acción con un disparo certero para poner el 1-2 en lo que hasta ese momento era la gran sorpresa en Europa.







