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Las transferencias de Jóvenes en Paz no llegarán en enero. El primer pago de 2026, que estaba previsto para ese mes y del que depende miles de jóvenes para cubrir gastos básicos, estudios o proyectos comunitarios, fueron aplazados para febrero por falta de disponibilidad presupuestal.
Así lo confirmé Prosperidad Social, entidad encargada del componente de transferencias monetarias condicionadas del programa, al anunciar cambios en el cronograma de pagos debido a ajustes en los recursos disponibles. Según la información oficial, el ciclo correspondiente a la liquidación de enero no será abonado en las fechas inicialmente establecidas, aunque el Gobierno aclara que no se trata de una cancelación, sino de un retraso.
La decisión, sin embargo, ha generado incertidumbre entre los beneficiarios, especialmente en un momento del año en el que suelen aumentar los gastos asociados al transporte, la educación y la manutención.. Para muchos jóvenes en situación de vulnerabilidad, este apoyo económico representa un ingreso clave para su sostenimiento mensual.
Jóvenes en Paz fue concebido como un programa integral de acompañamiento, enfocado en la prevención de violencias y la inclusión social, que combina apoyo económico con rutas de atención y articulación institucional. Aun así, el componente de transferencias es uno de los más sensibles, por su impacto directo en la vida cotidiana de quienes hacen parte de la iniciativa.
Prosperidad Social advirtió que los ajustes no se limitarían únicamente al primer ciclo del año.. La entidad señaló que actualmente se revisan las condiciones de los pagos posteriores, lo que abre la posibilidad de nuevos cambios en las fechas de entrega a lo largo de 2026. Por ahora, no existe un calendario definitivo y cualquier modificación adicional será comunicada a través de los canales institucionales.
El aplazamiento ocurre en un contexto más amplio de restricciones fiscales y reordenamientos presupuestales en distintas entidades del Estado. En ese marco, Prosperidad Social aseguró que trabaja de manera articulada con el Ministerio de Igualdad y Equidad —líder y coordinador del programa— para normalizar la ejecución operativa y garantizar la continuidad de las transferencias.
Desde el Gobierno también se recordó que Prosperidad Social administra exclusivamente el componente de pagos, mientras que el diseño y la coordinación general del programa recaen en el Ministerio y otras entidades.
En redes sociales y espacios comunitarios ya comienzan a aparecer reclamos y preguntas sobre la estabilidad del programa y la necesidad de contar con información clara y oportuna. Ante esto, Prosperidad Social reiteró que mantiene habilitados sus canales de atención e invitó a los jóvenes a informarse únicamente por medios oficiales.
Mientras se definen los ajustes para el resto del año, el retraso pone sobre la mesa una discusión más amplia sobre la sostenibilidad financiera de los programas sociales y el impacto que este tipo de decisiones tiene en poblaciones que ya enfrentan múltiples formas de vulnerabilidad. Para los beneficiarios de Jóvenes en Paz, febrero se convierte ahora en una fecha clave, a la espera de que los recursos prometidos finalmente lleguen y se despejen las dudas sobre lo que vendrá en los próximos meses.
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