Colombia
así era la vida de los ocañeros que murieron en atentado con explosivos en Pailitas, Cesar

Óscar Arévalo y su hijo Juan Diego Arévalo murieron este domingo 25 de enero en zona rural de Pailitas (César)luego de que un artefacto explosivo fuera detonado al paso del vehículo en el que se desplazaban.
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El hecho, según información entregada por autoridades, corresponde a un ataque con cilindro bomba atribuido de manera preliminar al ELN, específicamente al Frente Camilo Torres Restrepoy habría estado dirigido contra unidades de la Fuerza Pública que operan en la zona.
Familiares maternos describieron el escenario del atentado como una situación de alta magnitud. Foto:redes sociales
Las primeras indagaciones señalan que el artefacto fue activado al momento en que los Arévalo pasaban por la vía, una carretera utilizada por habitantes de la región para desplazamientos cotidianos. La Fuerza Pública informó que el objetivo inicial del ataque serían tropas que adelantarían operaciones de control territorial y protección de activos estratégicos en ese corredor rural.
Un estudiante, un comerciante
Juan Diego Arévalo, de 26 años, cursaba estudios de Psicología y tenía previsto iniciar sus prácticas profesionales en Bogotá la próxima semana, según confirmó su familia. Su proyecto académico incluía regresar luego a Ocaña para abrir un consultorio orientado a atender a personas desplazadas por el conflicto armado, un objetivo que había compartido con allegados en los últimos meses.
Familiares maternos destacaron que se trataba de un joven disciplinado y comprometido con su carrera. “Y a pesar de esto fue un joven luchador, un joven que nos demostró lo resiliente y lo fuerte que era. Amaba a Ocaña, amaba a su familia y amaba su profesión”, precisaron en conversación con Noticias RCN.
Tenía previsto iniciar sus prácticas profesionales en Bogotá la próxima semana. Foto:redes sociales
El padre, Óscar Arévalo, era un comerciante conocido en Ocaña. De acuerdo con versiones suministradas a medios que informaron sobre el hecho, no tenía ningún tipo de relación con estructuras ilegales y se desplazaba con su hijo por asuntos personales. Líderes sociales y habitantes del municipio expresan consternación por el caso, que se suma a otros hechos violentos registrados en la región en los últimos años.
Arévalo también era una figura respetada en su gremio y un hombre apreciado en la zona donde desarrolló su vida laboral. Respecto al vínculo con su hijo, entre ambos eran, según familiares, estrechos. Compartieron responsabilidades familiares y proyectos, Solía viajar juntos, y aquel domingo no era una excepción.
Familiares maternos describieron el escenario del atentado como una situación de alta magnitud. “Eso parecía como si fuera por allá Medio Oriente o Ucrania, no sé, demasiado explosivo. Yo nunca he visto tanto explosivo en mi vida ni ver el recuerdo de un familiar en esas condiciones”, expresó.
El comentario describe el impacto que tuvo la detonación, consistente con lo reportado por fuentes militares y medios regionales, que mencionan la potencia del artefacto explosivo y el nivel de destrucción ocasionado en el punto de la vía donde ocurrió esta tragedia.
Una familia marcada por la violencia
La familia Arévalo Carvajalino se ha enfrentado a otros hechos violentos: Hace trece años, el abuelo paterno fue asesinado, y en 2020 otro de los hijos de la familia perdió la vida en circunstancias asociadas también a violencia armada. Este caso se suma a esa cadena de afectaciones que han marcado por décadas a varias familias de Ocaña y municipios cercanos.
El ataque con cilindro bomba ha sido atribuido de manera preliminar al ELN. Foto:EFE.
Hoy, esta familia enfrenta otro golpe devastador. La muerte de Óscar y Juan Diego no solo deja un vacío emocional, sino que también despierta preguntas profundas sobre la seguridad en territorios donde la presencia de grupos armados continúa limitando la vida cotidiana de los ciudadanos que no participe en el conflicto.
En redes sociales, Marcel Pérez, cuñado de Juan Diego y yerno de Óscar, difundió un mensaje en el que expresaba su solidaridad con la familia y rechazó los hechos. Señaló que incidentes de este tipo “siguen destruyendo hogares y dejando familias en duelo”, y lamentó la pérdida de su suegro y cuñado, enviando condolencias a la familia Arévalo Carvajalino.
El sur del Cesar y el corredor que comunica Pailitas con zonas de Norte de Santander han registrado episodios de violencia asociados a la presencia de estructuras armadas. De acuerdo con la Fuerza Pública, el frente Camilo Torres Restrepo mantiene operaciones en ese territorio, con antecedentes de acciones contra la infraestructura, extorsiones y ataques a unidades militares.
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Aunque la línea investigativa se mantiene en ese punto, no se han confirmado capturas ni se han divulgado avances adicionales. La comunidad, entretanto, insiste en la necesidad de respuestas rápidas y garantías de seguridad en un corredor rural donde confluyen campesinos, comerciantes y estudiantes, como los que hoy son víctimas.
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