Colombia
Mario Mendoza le “cantó la tabla” a Juan Pablo Raba en ‘Los hombres sí lloran’: “Uno tiende a personalizar el dolor”

Con el crecimiento global del formato pódcast, particularmente en Colombia, uno de los más destacados ha sido Los hombres sí lloran. Bajo la conducción del actor Juan Pablo Raba, ha recibido a diversas personalidades del ámbito nacional desde su debut en 2024, incluyendo cantantes, actores y deportistas.
A pesar de su reconocimiento, el programa ha generado opiniones polarizadas en redes sociales debido a su enfoque en la vulnerabilidad masculina. Mientras algunos alaban la importancia de reconocer esta faceta en los hombres, otros critican que se romantiza excesivamente esta clase de debilidades emocionales. La dicotomía quedó especialmente evidente durante la participación del escritor Mario Mendoza en el formato.
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Mendoza, conocido por obras como Satanás, Cobro de sangre, Buda Blues, Lady Masacre y Los vagabundos de Dios, compartió que su decisión de abandonar su hogar para cursar estudios superiores surgió de un deseo de “desclasarse” y no permanecer en la cómoda vida a la que estaba acostumbrado.
“Eso tuvo un alto costo. Tuve que irme a pie, sin alimentos, sin ropa adecuada, y con muy poco dinero. Mi padre me dijo: ‘Te doy un presupuesto, pero no te pagaré un apartamento. No mantendré a un niño rico; debes ganarte tu vida. Si te vas de la casa, debes asumir las consecuencias’”, relató.
No obstante, afirmó que fue la decisión correcta. “La templanza te fortalece, y aprendes algo esencial que va en contra de lo que propone el programa: hay que aprender a no llorar”, declaró, sorprendiendo al propio Raba.
“No llorar. Puedes cuestionarte: ‘¿Por qué yo? ¿Por qué no tengo? ¿Por qué me sucede esto?’. Y la siguiente pregunta es aún mejor: ‘¿Y por qué no? ¿Por qué no a mí? ¿Quién soy yo para no sufrir, para no enfrentar desafíos, para no enfermarme? ¿Por qué te crees tan importante? No eres un elegido… ¡Nada!, a todos nos toca enfrentar esto”, expuso.
A continuación, Mendoza destacó lo que considera una tendencia a la individualización del sufrimiento. “Aprendí prontamente algo del budismo: la gente tiende a personalizar el dolor. ‘Yo sufro. Yo, yo, yo’. Utilizando el pronombre personal de primera persona. Sin embargo, no es así, Juan Pablo; debemos cambiar al pronombre impersonal de tercera persona. No es ‘yo sufro’, es ‘se sufre’”, agregó.
“Es parte intrínseca de la existencia. Ha habido guerras mundiales, como la Primera y la Segunda Guerra, Vietnam, etc.; la historia de dolor y sufrimiento es interminable. Entonces, ¿por qué tú no? Ahora resulta que todo el mundo debe sufrir y tú no”, cuestionó.
Mendoza añadió que estas actitudes suelen estar relacionadas con un ego desproporcionado. “Tienes que enfrentar la vida con alegría y felicidad. No deberías padecer enfermedades, ni envejecer, ni morir. No, tú no. ¿Qué es eso? Es un exceso de ego. Por lo tanto, hay que desconfiar de quienes sufren en exceso. Porque, ¿dónde puede caber tanto dolor? En un ego gigante, en un ego inmenso”, aseveró.
El autor continuó cuestionando la percepción común sobre la egolatría. “La gente suele pensar que una persona ególatra es altiva, que se muestra muy segura de sí misma, pedante, arrogante. No obstante, en ocasiones, la víctima, aquella que se ve a sí misma como alguien que ha sufrido intensamente, es un ególatra considerable. Por lo tanto, hay que desconfiar de quienes padecen tanto”, concluyó. Como solución, Mendoza sugirió “aprender a hacer amistad con lo negativo”.







