Economia
Junta del Banco de la República decidió por mayoría subir tasas de interés al 10,25 %

La junta directiva del Banco de la República, en su primera reunión de 2026, decidió por mayotía de votos elevar su tasa de interés, en 100 puntos básicos la cual se sitúa a partir del 1.° de febrero en 10,25 por ciento, un nivel que no se observaba desde octubre del 2024. Entre las principales razones están, el incremento en las expectativas de inflación.
Según o informado por Leonardo Villar, gerente del Emisor, al término de la reunión, cuatro directores votaron a favor de esta decisión, dos por una reducción de 50 puntos básicos y uno por mantenerla inalterada. El resultado refleja que, aunque existen voces que ven espacio para aliviar el costo del crédito, prevaleció la preocupación por un nuevo desanclaje inflacionario.
El ajuste en la tasa del Emisor sin duda tendrá un impacto en las demás tasas de interés del mercado, en especial las tasas que las entidades aplican a los créditos de consumo, efecto que no será inmediato, sino que tomará un tiempo que expertos y el propio Banco de la República estiman entre seis y ocho meses.
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“La decisión tomada no corresponde con la realidad de la economía colombiana”, señaló Germán Ávila, ministro de Hacienda y Crédito Público, tras considerar que elevar dicha tasa “solo aumento el costo financiero de la producción y contrae la economía en medio de un contexto de expansión de la demanda agregada”.
Germán Ávila, ministro de Hacienda y Crédito Público. Foto:Banco de la República
El principal argumento que inclinó la balanza por un aumento de esa magnitud fue el repunte de las expectativas de inflación. Aunque la inflación total cerró diciembre en 5,1 por ciento, levemente por debajo del 5,2 por ciento observado al cierre de 2024, la inflación básica —que excluye alimentos y regulados— subió de 4,85 a 5,02 por ciento entre noviembre y diciembre, una señal que encendió alertas dentro del Emisor.
Mediante la Ley 25 de 1923 se creó el Banco de la República como sociedad anónima. Foto:César Melgarejo / CEET
Más inquietante aún fue el comportamiento de las expectativas. En enero, la mediana de las proyecciones de los analistas saltó de 4,6 a 6,4 por ciento para finales de 2026, y de 3,8 a 4,8 por ciento para 2027. A esto se suman las expectativas implícitas en los mercados de deuda, que ya superan el 6 por ciento en el horizonte de dos años, muy por encima de la meta del 3 por ciento.
A este panorama se sumó un buen cierre de año para la actividad económica. Los indicadores del cuarto trimestre sugieren que el PIB mantuvo un dinamismo sólido, impulsado por una demanda interna fuerte, con un consumo privado y público que siguió jalonando la economía. Según el equipo técnico del Banco, Colombia habría crecido 2,9 por ciento en 2025, un desempeño que, si bien positivo, reduce el margen para estímulos monetarios adicionales.
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La Junta también puso sobre la mesa el deterioro del frente externo. El déficit de la cuenta corriente continuó ampliándose y habría alcanzado el 2,4 por ciento del PIB en 2025, frente al 1,6 por ciento de 2024. El fenómeno responde, principalmente, al fuerte crecimiento de las importaciones, empujadas por la demanda interna, mientras que las exportaciones avanzan a un ritmo más moderado en medio de un cambio en la matriz exportadora: menos peso de los bienes mineroenergéticos y mayor participación de manufacturas, agro y servicios.
Impacto del alza en la tasa del Emisor se sentirá en el mercado entre 6 y 8 meses. Foto:iStock
El entorno internacional tampoco ayudó a despejar dudas. La Junta subrayó que la incertidumbre externa sigue siendo elevada, marcada por el riesgo de nuevas tensiones comerciales, las medidas migratorias en Estados Unidos, los conflictos geopolíticos y la percepción del riesgo soberano de Colombia, factores que podrían trasladar presiones adicionales a la inflación y al tipo de cambio.
El Emisor dejó abierta la puerta a ajustes futuros, pero fue explícito en que las próximas decisiones dependerán estrictamente de la nueva información. En otras palabras, el ciclo de tasas entra en una fase de espera, con una Junta más vigilante que dispuesta a acelerar alivios, en un 2026 que arranca con señales mixtas para la política monetaria.







