Economia
conozca las pautas para obtener la mejor calificación

Tomar decisiones financieras no es opcional: ocurre todos los días. Al pedir un crédito, comprar a cuotas, cambiar de celular, planear un viaje o decidir estudiar. En cada uno de esos momentos hay un factor silencioso que pesa más de lo que muchos imaginan: el puntaje o score crediticio. Un número que no solo conviene conocer, sino cuidar, porque de él dependen muchas de las puertas que se abren —o se cierran— en la vida financiera.
En Colombia, uno de los referentes más utilizados es el puntaje de crédito de DataCrédito Experian. Se trata de un número que resume cómo una persona ha manejado sus compromisos financieros y qué tan probable es que cumpla con ellos en el futuro. En términos simples, es una especie de “reputación financiera”.
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Según la Superintendencia Financiera, el saldo de las deudas atrasadas de los colombianos mayor a 30 días se ubicó en cerca de 30,2 billones de pesos al cierre de noviembre, con una caída real anual de 19,1 por ciento. La reducción fue particularmente fuerte en consumo, donde la mora disminuyó cerca de 28 por ciento real anual, lo que muestra que las personas vienen poniéndose al día con sus créditos en mora.
El puntaje crediticio es un número que se construye a partir de la información que reportan bancos, cooperativas, comercios y empresas de telecomunicaciones. Tiene en cuenta aspectos como el cumplimiento en los pagos, el tipo y número de productos financieros que se utilizan, el uso que se hace de ellos y el tiempo de experiencia en el historial crediticio.
En el caso de DataCrédito Experian, la escala va de 150 a 999 puntos. En general, entre más alto es el puntaje, mayor es la estabilidad y la consistencia en la vida crediticia. Para las entidades que otorgan crédito, un puntaje elevado suele estar asociado a una menor probabilidad de incumplimiento.
Pero hay un matiz clave: no existen puntajes “buenos” o “malos” en términos absolutos. Cada entidad financiera evalúa la información con sus propios criterios de riesgo y según el tipo de producto que ofrece. Algunas incluso usan modelos internos complementarios al puntaje general. Por eso, ningún número por sí solo define si una persona recibe o no un crédito.
Aun así, conocer el puntaje permite entender mejor la propia situación financiera y tomar decisiones más informadas. En otras palabras, no es una sentencia, sino una herramienta.
Según DataCrédito Experian, el puntaje promedio de los colombianos ronda los 630 puntos. Foto:Carlos Ortega. Archivo EL TIEMPO
Así están los colombianos
Según el análisis más reciente de DataCrédito Experian, el puntaje promedio de los colombianos ronda los 630 puntos. Ese nivel suele estar asociado a pagos que, en la mayoría de los casos, se cumplen, a niveles de endeudamiento manejables y a historiales crediticios relativamente estables.
Ese promedio funciona como una referencia para que cada persona pueda ubicarse dentro del panorama general del país. Estar por encima o por debajo no es necesariamente bueno o malo: refleja trayectorias distintas, momentos diferentes de la vida y realidades financieras diversas.
El puntaje no es estático. Cambia con el tiempo y varía según factores como la edad, los ingresos, la experiencia crediticia, el nivel de endeudamiento y la cantidad de productos activos. No es lo mismo empezar la vida crediticia que tener varios años de historial acumulado.
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El inicio
Uno de los datos más reveladores es que los menores de 28 años representan el 51 por ciento de las primeras operaciones de crédito. Es decir, más de la mitad de quienes dan su primer paso en el sistema financiero son jóvenes.
Ese momento es clave. No porque sea difícil construir un buen puntaje a esa edad, sino porque las primeras experiencias crediticias son la base sobre la que se edifica todo el historial futuro. Un pago a tiempo, una deuda bien manejada o un retraso innecesario pueden marcar diferencias más adelante.
Las primeras experiencias crediticias son la base sobre la que se edifica todo el historial futuro. Foto:Istock
Por eso, el puntaje no debería verse como algo lejano o exclusivo de quienes ya tienen varios créditos, sino como una variable que conviene tener presente desde temprano.
Crecimiento
Con el paso del tiempo, la vida financiera suele volverse más compleja. Las personas asumen mayores responsabilidades, acceden a más productos y diversifican su relación con el crédito. Ese crecimiento, bien manejado, también fortalece el puntaje.
Según DataCrédito Experian, una proporción significativa de la población cuenta con más de cinco productos crediticios vigentes, lo que muestra cómo muchas trayectorias financieras se expanden de manera natural. El puntaje, en ese sentido, no castiga el uso del crédito, sino la falta de control o el incumplimiento.
La clave está en el equilibrio: usar el crédito, pero usarlo bien.
Una proporción significativa de la población cuenta con más de cinco productos crediticios vigentes. Foto:iStock
Decisiones diarias
Para facilitar el acceso a esta información, plataformas como Midatacrédito se han convertido en un punto de consulta habitual. Allí, las personas pueden revisar su puntaje, conocer su historial, activar alertas contra fraude y explorar opciones financieras en un solo ecosistema.
Hoy, más de un millón de personas usan activamente la app y más de 10 millones hacen parte de su base, lo que la consolida como uno de los espacios digitales más relevantes para la gestión crediticia en el país. Su presencia entre las aplicaciones financieras más descargadas refleja un cambio de hábito: consultar el puntaje empieza a ser tan cotidiano como revisar el saldo bancario.
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“El puntaje de crédito es una herramienta muy valiosa que todavía puede aprovecharse mucho más en la vida diaria. Nuestro trabajo es que las personas entiendan su información, la usen mejor y la conviertan en decisiones financieras más claras”, explica Jacob Sandberg, vicepresidente de Midatacrédito.
Según os expertos en finanzas personales, el puntaje de crédito no es un fin en sí mismo, sino un reflejo del comportamiento financiero. No se trata de obsesionarse con un número, sino de entender qué dice sobre la forma en que se toman decisiones económicas.
Conocerlo, revisarlo y cuidarlo puede marcar la diferencia entre enfrentar un “no” o tener más opciones sobre la mesa. En un entorno donde el crédito sigue siendo una puerta para estudiar, emprender o mejorar la calidad de vida, el puntaje deja de ser un concepto técnico y se convierte en un aliado silencioso de las finanzas personales, insisten.







