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Un eurodiputado estalla por el ‘pulpo a la gallega’ del Parlamento Europeo: “Todos tenemos líneas rojas”

Para muchos, la comida es sagrada. Algunos platos son símbolos culturales, banderas de la gastronomía, que deben respetar unos estándares de calidad, tradición y elaboración. En este grupo está el eurodiputado del Partido Popular Adrián Vázquez, indignado con el supuesto plato de pulpo a la gallega que se podía degustar en el Parlamento Europeo. Su sorpresa fue tal que incluso llegó a mandar una carta al servicio de catering, detallando los numerosos motivos de su malestar al ver el intento de plato típico de su tierra. “Evitaría futuros incidentes diplomáticos”, aseguró en tono cómico.
Adrián Vázquez: “Como gallego y como demócrata, me veo en la obligación moral…”
En las imágenes compartidas por el político en sus redes sociales, el aspecto del plato es, como mínimo, llamativo. “Hoy me he llevado una sorpresa a la hora del almuerzo al encontrar en la cantina un plato titulado ‘pulpo a la gallega’. Como gallego y como demócrata, me veo en la obligación moral del señalar que el contenido del plato no guarda relación reconocible con la receta original, ni por ingredientes, ni por aspecto, ni, me temo, por espíritu”, escribió en su carta.
Un plato de pulpo a la gallega más fiel a la receta original.
“Es como llamar gaita a una vuvuzela”
Adrián Vázquez tiró de retranca para retratar el surrealista plato que se ponía a disposición de los comensales en el Parlamento Europeo. El eurodiputado usó expresiones como “ejercicio de imaginación comparable a llamar gaita a una vuvuzela o paseo campestre al Camino de Santiago“. El político recordó la paciencia de los gallegos, aunque se mostró, con tono claramente irónico, molesto por el plato: “Con el pulpo tenemos ciertas líneas rojas”.
El eurodiputado propuso dos soluciones a los responsables del servicio de catering del Parlamento Europeo. La primera, “ajustar la receta” del supuesto pulpo a la gallega, repasando sus ingredientes habituales y añadiendo, además, “algo más de cariño”. La segunda, cambiar directamente el nombre para no faltar al respeto al plato original: “Pulpo reinterpretado en clave centroeuropea”.







