Colombia
Director del Gimnasio Campestre habló de la crisis en los colegios privados y los cambios que vienen con su integración con el Marymount: “La lista de diferencias es larguísima”
La integración anunciada entre el Gimnasio Campestre y el Colegio Marymount representa uno de los movimientos más significativos en la educación privada colombiana en años recientes. La inquietud de muchas familias, estudiantes y egresados es evidente: ¿qué cambios se implementarán realmente en el Gimnasio Campestre?
Juan Antonio Casas, director general de la institución, responde de manera directa: “No se trata de una decisión temporal ni de una reacción ante una crisis. Es una apuesta educativa profunda basada en el proyecto formativo de ambos colegios”, afirmó en una entrevista exclusiva con Infobae Colombia.
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Aunque el anuncio oficial se realizó en febrero de 2026, el proceso efectivamente comenzó antes. Casas indica que desde octubre de 2024, las administraciones de ambos colegios han reflexionado estratégicamente sobre cómo la educación puede responder a las transformaciones sociales y nuevas expectativas familiares.
El Gimnasio Campestre y el Marymount, históricamente masculino y femenino respectivamente, comparten una visión educativa centrada en el crecimiento moral, la vocación de servicio y el desarrollo de líderes comprometidos con el bienestar común.
“Nos dimos cuenta de que nuestros objetivos educacionales no solo eran semejantes, sino plenamente compatibles para ambos géneros”, explicó el director.
Uno de los cambios más significativos será la implementación de un modelo educativo mixto, pero no rígido ni uniforme. La propuesta que están construyendo no desestima la experiencia en educación diferenciada, sino que la integra.
El propósito es combinar áreas donde los estudiantes trabajen juntos con otras en las que trabajen por separado, particularmente en fases clave de su desarrollo académico.
“Nos enfocaremos en lo que hemos aprendido sobre el crecimiento y aprendizaje de niños y niñas para crear ambientes donde a veces estén juntos y otras veces separados, siempre considerando lo mejor para su desarrollo”, apuntó Casas.
Este enfoque se aplicará especialmente en los grados finales de primaria y los iniciales de bachillerato, donde investigaciones educativas indican que hay beneficios diferentes según el momento de desarrollo.
Para una institución con casi ocho décadas de historia, el miedo a perder identidad es uno de los desafíos más grandes. Casas reconoce que el lazo emocional entre el Gimnasio Campestre y su comunidad es fuerte y que mantener ese vínculo será fundamental durante todo el proceso.
“El desafío radica en identificar qué es esencial en cada colegio y utilizar esos valores en beneficio de un nuevo modelo. No se trata de dejar atrás el pasado, sino de construir sobre él para adaptarnos mejor al presente”, afirmó.
Por eso, la integración se llevará a cabo de manera gradual y se extenderá hasta 2029. El año académico 2026–2027 se dedicará exclusivamente a definir los elementos esenciales y a diseñar el modelo de integración progresiva.
A diferencia de otros procesos de fusión institucional, en este caso, todavía no hay una lista definitiva de cambios concretos. Y, según Casas, esto es intencional.
“Al comparar dos colegios, la lista de diferencias es extensa. Lo importante no es imponer prácticas de uno sobre el otro, sino construir nuevas soluciones juntos”, explicó.
Los dos años académicos siguientes después del diseño inicial estarán destinados a implementar esos cambios cuidadosamente, asegurando que los estudiantes sientan el acompañamiento y que las comunidades se sientan cómodas con el proceso.
Un aspecto clave de la integración será el diálogo constante con estudiantes y familias. Para las administraciones, son ellos quienes mantendrán vivas las tradiciones, los estilos y la cultura de ambos colegios.
“La relación entre el colegio y el estudiante es fundamental. Las tradiciones persisten a través de los niños y niñas”, enfatizó Casas.
El director general del Gimnasio Campestre concluyó con un mensaje claro a las familias: agradecimiento por su apoyo y confianza en este proceso.
“Somos instituciones sólidas, serias y acostumbradas a cuestionarnos. Comprendemos que los cambios generan incertidumbre, pero estaremos muy cerca de las familias durante todo este camino”, finalizó.
Más que una fusión administrativa, la integración entre el Gimnasio Campestre y el Marymount busca ser una profunda renovación del modelo educativo, enfocándose en los desafíos actuales y futuros.
