Colombia
El ‘corazón productivo’ de El Restrepo latió en la feria International Footwear & Leather Show, en Bogotá

William Guáqueta y su esposa, María Eugenia Soto, no tuvieron que pensar en cómo cerrar la semana. La mercancía de Skapiel, la empresa que sostienen desde el barrio El Restrepo, se vendió completa a un comprador internacional durante la primera jornada del International Footwear & Leather Show, la feria más importante del calzado y la marroquinería que se realiza en Colombia.
Entre el 3 y el 6 de febrero, en Corferias, exhibieron sus productos con la expectativa de mostrarse fuera de su punto físico en el barrio. Lo que encontraron fue una confirmación inesperada: que el trabajo hecho durante años en su taller pudo responder a un mercado mucho más amplio.
El barrio El Restrepo no necesita presentación entre quienes conocen el cuero y el calzado: desde hace décadas, este sector del sur de Bogotá se convirtió en un referente a punta de talleres familiares, fábricas, proveedores de insumos y saberes transmitidos más por la práctica que por los manuales.
Allí, el cuero es lenguaje común y las máquinas no son decoración industrial, sino parte del paisaje cotidiano.
Para la Secretaría de Desarrollo Económico, esa forma de producir desde el territorio es la base de la estrategia ‘Bogotá Corazón Productivo’, que busca fortalecer a las empresas no de manera aislada, sino desde los lugares donde se agrupan por sector y actividad.
La secretaria, María del Pilar López Uribe, señala que los corazones productivos parten justamente de reconocer esas concentraciones de empresas conectadas por el oficio y el territorio, y de llevar hasta allí el acompañamiento institucional, el fortalecimiento empresarial y las oportunidades de conexión con nuevos mercados.
“La secretaría nunca había tenido una estrategia con enfoque territorial” -cuenta López- “pero los corazones no solo tienen enfoque territorial, sino también sectorial. Tenemos un equipo en territorio y unos recursos que, aunque limitados, buscan aprovechar todos los actores de la cadena de valor en distintos sectores productivos”.
Pedro Orlando Padilla, de la empresa Osadía, expositora en la feria. Foto:María Alejandra Moreno. EL TIEMPO
Esa idea de fortalecer la economía desde el territorio se refleja en decisiones personales como la de Pedro Orlando Padilla. Siendo ingeniero industrial, con una carrera profesional consolidada y un salario estable, llevaba años con un deseo claro: emprender.
Dar el paso implicó para Padilla renunciar a la seguridad laboral, asumir ingresos inciertos y aprender desde cero un oficio ajeno a su formación académica justo después de la pandemia, cuando la industria del cuero atravesaba dificultades que él mismo describe como un “antes y un después”.
El respaldo de su esposa, Natalia Giraldo, y el acompañamiento de su suegro, Roberto Giraldo —con más de cuatro décadas de experiencia en el sector— fueron clave para sostener esa transición.
De ese cambio de vida nació Osadía, una marca de calzado femenino artesanal, hecha completamente en cuero, que Padilla concibió como un proyecto con propósito y que hoy presenta en la feria como resultado de haber apostado por su sueño, aun sabiendo que significaba empezar de nuevo.
Las empresas jóvenes encuentran su lugar
Cruzando el pabellón se encuentra Suelas Deluxe, una empresa familiar joven que nació en El Restrepo sin una tradición previa en el sector del caucho o la fabricación de suelas.
En el puesto atienden los hermanos Andrés Bonilla y Henry Lamprea -de una familia de abogados, ingenieros y profesionales formados en otras áreas-, que cuentan que el proyecto creció a partir del aprendizaje en el hacer, primero en un esquinero local y luego en uno más amplio donde hoy concentran su producción.
Más allá de las ventas, la experiencia les permitió conectarse con un mercado al que difícilmente habrían accedido desde el punto físico del barrio.
Pero este espacio no sólo fue para las empresas jóvenes.
Camilo Ángel creció escuchando hablar de cueros antes de aprender a venderlos. Peletería Orión, la empresa que hoy dirige en El Restrepo, nació como la extensión de una historia familiar que comenzó en 1972, cuando su abuelo abrió una peletería en Medellín enfocada en insumos para calzado.
Orion Peletería es una empresa familiar que dirige Camilo Ángel. Foto:María Alejandra Moreno. EL TIEMPO
Orión llegó a Bogotá en la década de los noventa y, con los años, se convirtió en un referente del sector por una decisión clara: diversificarse para que los fabricantes encuentren en un solo lugar todo lo que necesitan.
Más que vender, Ángel describe su trabajo como el de un aliado estratégico: validar productos, orientar a pequeños proveedores, conectar oferta y demanda y sostener una red donde, en lugar de competir, las empresas del barrio se apoyan. “En El Restrepo no vemos al de al frente como competencia, sino como aliado”, dice.
Entre las empresas con trayectoria, también suena MC Design Arts.
Fundada por María Cano y con años de presencia en el sector, la empresa participa en la feria con una propuesta consolidada de diseño y fabricación en cuero. En su puesto está Nirtza Fonseca, quien insiste en que llegar a escenarios como este no depende solo de la trayectoria.
“El acompañamiento de la Secretaría ha sido muy importante, porque uno no viene solo a vender, viene con respaldo, con orientación y con agradecimiento de que hay un proceso detrás”, señala.
Cueros Orion es otra de las empresas de El Restrepo. Foto:María Alejandra Moreno. EL TIEMPO
Doce corazones por la ciudad
Por su lado, el gestor del corazón productivo, Hugo Hernández, llegó allí tras haber tenido que estar al otro lado: fue empresario, se quebró, buscó empleo durante meses y entendió, en carne propia, lo frágil que puede ser sostener un negocio.
Ese recorrido es el que hoy lo convierte en un punto de referencia para quienes producen cuero y calzado en el barrio.
Su trabajo es caminar, entrar, escuchar y acompañar, y desde ahí explicar por qué estar en una feria como esta importante.
“Para muchos, pagar un estándar es imposible. Ocho o diez millones de pesos es el capital de trabajo de todo un mes. Traerlos aquí sin ese costo puede ser la diferencia entre seguir o cerrar”, reflexiona.
La experiencia de El Restrepo no es un caso aislado. Hace parte de una estrategia más amplia de la Secretaría de Desarrollo Económico que reconoce que la producción en Bogotá ocurre desde el territorio.
Michael Ladino, integrante del equipo de la Secretaría de Desarrollo Económico y quien trabaja con el programa de corazones productivos a nivel distrital, explica que en la ciudad cada corazón se compone de empresas que comparten oficio, espacio y dinámicas económicas.
“La idea es fortalecer lo que ya existe en los barrios y llevar hasta allí herramientas reales de crecimiento, no sacar a los empresarios de su entorno”, plantea.
Además de El Restrepo, otros once corazones productivos operan hoy en distintas zonas de Bogotá, replicando esta lógica: acompañar a quienes producen desde hace años y conectar sus saberes con nuevos mercados. Pues, Bogotá no se explica solo en cifras: se entiende mejor cuando se escucha a quienes, todos los días, la hacen funcionar con sus manos.
MARÍA ALEJANDRA MORENO FLÓREZ
Escuela de Periodismo MultimediaEL TIEMPO
flomor@eltiempo.com
LEA TAMBIÉN







