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Por Steven Sloan y Eddie Pells – The Associated Press
Cuando se inauguraron los Juegos Olímpicos de Invierno en Milán, el vicepresidente JD Vance elogió la competencia como “una de las pocas cosas que une a todo el país”.
Esa unidad no duró mucho.
Los primeros días de los Juegos de Milán Cortina se han visto agitados por el tumultuoso debate político en Estados Unidos. Los atletas estadounidenses se han enfrentado a preguntas persistentes sobre la agresiva agenda del presidente, Donald Trump, en materia de inmigración y cómo se sienten al representar a un país cuyas políticas son cada vez más controvertidas en la escena internacional.

“Es evidente que están pasando muchas cosas que no me gustan nada y creo que a mucha gente tampoco”, declaró el esquiador de estilo libre estadounidense Hunter Hess al hablar de las ‘emociones encontradas” que le produce representar a Estados Unidos. “Si coincide con mis valores morales, siento que lo represento. El hecho de llevar la bandera no significa que represente todo lo que está pasando en Estados Unidos”.
Esto provocó una rápida respuesta de Trump, quien dijo en las redes sociales que Hess era un “auténtico perdedor” que “no debería haber hecho las pruebas para el equipo”.
“Es muy difícil apoyar a alguien así”, añadió el presidente.
Las críticas de un presidente estadounidense a un atleta estadounidense supusieron un cambio radical con respecto al tono unificador y apolítico que suele adoptar la Casa Blanca durante los Juegos Olímpicos, lo que pone de relieve cómo la tensión por la aplicación de las políticas de inmigración de Trump se ha extendido ahora a la competición deportiva. Otras voces conservadoras destacadas, desde la podcaster Megyn Kelly hasta un candidato republicano a gobernador de Florida, se sumaron a las críticas a Hess, y algunos pidieron que fuera expulsado del equipo estadounidense.
El lunes, otros deportistas de élite que se habían visto envueltos anteriormente en controversias políticas se movilizaron en defensa de Hess.

“En momentos como estos, es muy importante que nos unamos y nos defendamos los unos a los otros por todo lo que está pasando”, afirmó Chloe Kim, dos veces medallista de oro olímpica, cuyos padres son inmigrantes surcoreanos y que ha sufrido racismo a lo largo de su carrera por su ascendencia asiática.
Tras ganar la medalla de plata en slopestyle, Eileen Gu, nacida en San Francisco y que compite por China, señaló que había estado en contacto con Hess, quien le dijo que ella era una de las pocas personas que podía entender por lo que él estaba pasando.
“Como alguien que se ha visto envuelta en una controversia política anteriormente, siento pena por los atletas”, afirmó Gu, cuya decisión de competir por China suscitó duras críticas.
Los Juegos Olímpicos nunca están al margen de la política
Los Juegos Olímpicos nunca están aislados de los debates políticos y culturales. Los puños en alto de Tommie Smith y John Carlos durante los Juegos Olímpicos de 1968 siguen siendo una de las imágenes más poderosas y perdurables de protesta y resistencia contra la injusticia racial en Estados Unidos. Desde entonces, los comentarios políticos de los atletas se han vuelto más comunes, ayudados por las plataformas de redes sociales que permiten a los competidores compartir sus opiniones en tiempo real sobre todo tipo de temas, desde la alimentación y la nutrición hasta las noticias del día.

Sin embargo, los comentarios de los atletas en Italia son notables porque se producen en el mayor evento deportivo mundial desde que agentes federales mataron a dos ciudadanos estadounidenses en Minneapolis el mes pasado, lo que reavivó el debate en Estados Unidos y en el extranjero sobre las duras medidas de inmigración de Trump.
Chris Lillis, otro esquiador de estilo libre estadounidense, declaró que se sentía “desolado por lo que está sucediendo en Estados Unidos”.
“Como país, debemos centrarnos en respetar los derechos de todos y asegurarnos de que tratamos a nuestros ciudadanos y a cualquier otra persona con amor y respeto”, afirmó. “Espero que cuando la gente vea a los atletas compitiendo en los Juegos Olímpicos, se den cuenta de que esa es la América que intentamos representar”.
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La estrella del esquí Mikaela Shiffrin citó a Nelson Mandela al reconocer que “hay muchas dificultades en el mundo, y hay mucho dolor, hay mucha violencia”.
“Puede ser difícil conciliar eso cuando también estás compitiendo por medallas en un evento olímpico”, afirmó. “Realmente espero poder mostrar y representar mis propios valores, valores de inclusión, valores de diversidad y amabilidad y compartir, tenacidad, ética de trabajo, presentándome con mi equipo todos los días”.

En su mayor parte, los atletas participan en conversaciones políticas durante las ruedas de prensa cuando se les pide específicamente que respondan a acontecimientos de actualidad. En una de estas ruedas de prensa, la patinadora artística estadounidense Amber Glenn, una activista abierta por los derechos LGBTQ+, señaló que la comunidad queer está pasando por un “momento difícil” bajo el mandato de Trump. Más tarde afirmó que se retiraría de las redes sociales tras recibir amenazas en la plataforma.
La controversia política puede poner a los atletas en una encrucijada incómoda, ya que deben sopesar si utilizan sus plataformas para adoptar una postura o evitar cualquier cosa que pueda molestar a sus fanáticos o patrocinadores. Durante el torneo de tenis del Abierto de Australia del mes pasado, la estadounidense Amanda Anisimova declaró que las preguntas sobre la política de Estados Unidos no eran “relevantes”. Otro jugador estadounidense, Taylor Fritz, indicó que sentía que “cualquier cosa que diga aquí va a aparecer en los titulares y va a ser sacado de contexto”.
“Así que prefiero no hacer nada que me distraiga mucho en medio del torneo”, afirmó.
En los Juegos Olímpicos, el patinador de velocidad estadounidense Casey Dawson apuntó que “sin duda conocemos toda la situación que se vive en Estados Unidos”, pero señaló que “la política no nos concierne” en los Juegos Olímpicos.
“Estamos aquí para patinar”, declaró Dawson, que terminó octavo en los 5,000 metros masculinos el domingo, con Vance y su familia en las gradas. “Estamos aquí para patinar. Estamos aquí para competir”.

La atención que recibe Estados Unidos en los deportes mundiales no hará más que intensificarse en los próximos años. La nación junto con Canadá y México, serán los anfitriones de la Copa del Mundo de este año, y los Juegos Olímpicos de Verano de 2028 se celebrarán en Los Ángeles. Aunque hay pocas posibilidades de que las tensiones políticas en Estados Unidos se suavicen en ese tiempo, algunos esperan que los deportes sirvan como una forma de que las personas procesen sus desacuerdos y, en última instancia, se unan.
“Hay algo realmente mágico que el deporte puede hacer”, declaró Ashleigh Huffman, quien fue jefa de diplomacia deportiva en el Departamento de Estado durante las administraciones de Biden y la primera de Trump. “Puede bajar la temperatura de la situación”.
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