Colombia
denuncian presunto desfalco de $32.000 millones en la red pública de salud de Bogotá
El concejal de Bogotá y médico Angelo Schiavenato realizó una grave denuncia pública sobre la presunta existencia de un esquema irregular que estaría operando en las Subredes Norte y Sur de salud de la capital, al que denominaron el ‘cartel de la cardiología’.
Según el cabildante, la investigación que adelantó durante varios meses apunta a un posible desfalco superior a los 32.000 millones de pesos a través de contratos con un prestador cuyos procedimientos, afirman, desafiaban la lógica médica.
De acuerdo con la denuncia, el eje del caso gira alrededor del Dr. Ciro Alfonso Gómez Meisel, representante de la Clínica Meisel SASquien aparece en registros oficiales realizando procedimientos especializados de manera simultánea en sedes hospitalarias ubicadas en extremos opuestos de la ciudad y en las mismas franjas horarias.
Tras conocerse la denuncia, la Secretaría Distrital de Salud indicó que se trata de la operación de una IPS con varios cardiólogos y anunció que ampliará su postura oficial sobre el caso en las próximas horas.
Subred Norte. Foto:Subred Norte
El concejal sostiene que existen reportes en los que el especialista figura practicando exámenes cardiológicos el mismo día ya la misma hora en el Hospital Simón Bolívar, de la Subred Norte, y en el Hospital El Tunal, de la Subred Sur.
Visualizar un ecógrafo por WhatsApp varía enormemente el diagnóstico y puede desencadenar muertes por fallas cardíacas no detectadas.
Angelo SchiavenatoConcejal de Bogotá.
Para Schiavenato, esta duplicidad sistemática pone en entredicho la veracidad de millas de procedimientos facturados con recursos públicos, así como la calidad de los diagnósticos entregados a los pacientes.
La investigación, según explicó, también revelaría que exámenes de alta complejidad que por norma deben realizarse de manera presencial por profesionales idóneos, estarían siendo grabados por personal no calificado y enviados posteriormente por WhatsApp a especialistas externos.
“Visualizar un ecógrafo por WhatsApp varía enormemente el diagnóstico y puede desencadenar muertes por fallas cardíacas no detectadas”, advirtió el concejal.
El cabildante subrayó que el infarto agudo de miocardio es una de las principales causas de muerte prematura y que su prevención depende en gran medida de diagnósticos oportunos y confiables, algo que —según su denuncia— no se garantizaría hoy en la red pública de Bogotá.
Ante la gravedad de los hallazgos, Schiavenato informó que interpuso denuncias formales ante la Fiscalía General de la Nación, la Superintendencia Nacional de Salud y la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC). Además, exigió explicaciones inmediatas a las gerencias de las subredes hospitalarias por lo que calificó como una alarmante falta de supervisión en contratos que se ejecutan desde 2021.
“Mientras los bogotanos sufren en urgencias por falta de camas, el presupuesto de salud se drena en un cartel de solicitudes irregulares”, afirmó el concejal. A su juicio, aunque los recursos económicos eventualmente podrían recuperarse, las vidas que se perderán por diagnósticos erróneos representarían una consecuencia irreparable.
¿Qué explicó la Secretaría de Salud?
Frente a los señalamientos, la Secretaría Distrital de Salud indicó que se trata de una IPS que cuenta con varios cardiólogos, por lo que, según explicó la entidad, es posible que profesionales de la misma institución aparezcan programados el mismo día ya la misma hora en distintos puntos de atención.
La entidad también destacó que esta administración ha logrado llevar a cabo especialistas a hospitales del sur de la ciudad, algo que —según afirmó— no ocurría anteriormente. Agrega que ampliará su postura sobre el tema en un pronunciamiento posterior.
Otras fuentes consultadas por EL TIEMPO señalan que no se descarta que detrás de la controversia exista una disputa entre prestadores del servicio de cardiología, en medio de los cambios que ha traído el actual modelo de atención en salud, que busca acercar procedimientos —incluso de alta complejidad— a los pacientes según su lugar de residencia y reducir desplazamientos hacia el norte de la ciudad. Sin embargo, esta hipótesis hace parte de líneas que aún no han sido confirmadas oficialmente.
CAROL MALAVER
SUBEDITOR BOGOTÁ
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