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Escocia en el Mundial de Argentina 78: una historia de mitos, sanciones, golazos y decepciones

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Escocia en el Mundial de Argentina 78: una historia de mitos, sanciones, golazos y decepciones
Escocia tuvo un paso traumático con un cierre memorable por el Mundial de Argentina 1978 – crédito Grosby Group

Al analizar la participación de Gran Bretaña en las distintas ediciones de la Copa del Mundo, los apasionados del fútbol vintage coinciden en que Escocia fue una selección que mereció algo mejor en la cita mundialista.

A pesar de que Inglaterra suele acaparar la atención, cada vez que se discutían las previas de los mundiales, el equipo escocés siempre figuraba entre los destacados por la calidad de sus jugadores. Entretanto, el temperamento intenso y el estilo de vida de sus futbolistas parecían afectar negativamente a su desempeño en cada torneo.

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Un caso significativo ocurrió durante el Mundial de Argentina 1978. Después de clasificar al vencer en tres de los cuatro encuentros de su grupo contra Gales y Checoslovaquia (actuales República Checa y Eslovaquia), se sortearon en el Grupo 4 junto a Perú, Países Bajos e Irán.

El equipo incluía futbolistas de gran calidad en Europa, encabezados por Graeme Souness y Kenny Dalglish, estrellas del Liverpool, que ese año se coronó campeón de Europa. Eran respaldados por Archie Gemmill y John Robertson, jugadores importantes del Nottingham Forest, que le había arrebatado el título de liga al Liverpool y dominaría Europa en los siguientes dos años.

Todos ellos contaron con el apoyo de compañeros con experiencia en los equipos principales de Inglaterra, junto con figuras de dos clubes tradicionales escoceses: Rangers y Aberdeen. Curiosamente, ningún jugador del Celtic fue convocado al mundial, a pesar de que Dalglish era un ídolo para su público.

Escocia debía jugar en Córdoba y Mendoza, por lo que estableció su concentración en Alta Gracia, a 40 kilómetros de Córdoba.

Alan Rough, el arquero titular del equipo, declaró a BBC Scotland que el alojamiento en Alta Gracia fue “diabólico” y “ridículo”: habitaciones sin ventanas, mala organización en las comidas y un campo de entrenamiento en muy malas condiciones. “Estábamos prácticamente aislados, solo podíamos ver televisión extranjera”, contó. La piscina cubierta tampoco tenía agua.

Las crónicas de la época mencionaron cientos de botellas vacías de whisky en las habitaciones de los jugadores y fanáticos escoceses haciendo ruido en la Plaza San Martín de Córdoba, a menudo desnudos. A pesar de que estas versiones concordaban con la fama desenfrenada de sus compatriotas, los jugadores de esa selección negaron firmemente haber incurrido en actos de indisciplina significativos.

Escocía sufrió una dura derrota
Escocía sufrió una dura derrota en su debut ante Perú por 3-1. Fue el único partido que jugó Willie Johnston, tras dar positivo en un control antidoping luego del encuentro – crédito Grosby Group

El debut contra Perú se llevó a cabo en el estadio Olímpico (hoy conocido como estadio Mario Alberto Kempes) en Córdoba el 3 de junio de 1978. A pesar de que Joe Jordan anotó el primer gol a los 14 minutos, ese día los escoceses fueron testigos de lo mejor de la generación dorada peruana, encabezada por Teófilo Cubillas, Hugo Sotil y César Cueto, quienes les infligieron una derrota de 3-1.

Perú ante Escocia en el Mundial de Argentina de 1978, donde ganó 3-1 (VintageHDtv)

Entre los titulares de ese partido estaba Willie Johnston, recordado por los fanáticos de Rangers y en ese momento en el West Bromwich Albion de Inglaterra. Conocido por su carácter polémico, fue el centro de un escándalo que impactó a la historia de los mundiales.

Originalmente se le había solicitado a Archie Gemmill que proporcionara su muestra de orina para el control antidopaje requerido por la FIFA. Sin embargo, dado que él estaba deshidratado, se pidió a Johnston que se sometería a la prueba, donde dio positivo.

El delantero había consumido Reactivan, un medicamento que contenía fencamfamina, una sustancia prohibida por FIFA en ese momento, y que Johnston utilizaba por un problema nasal. “Estaba en mi mejor momento y no necesitaba estimulantes artificiales. Además, el partido contra Perú fue el peor de mi carrera internacional, por lo que es difícil afirmar que el Reactivan mejoraba mi rendimiento”, comentaba Johnston a The Guardian.

Rough recordó que la noticia impactó al equipo tanto dentro como fuera del campo, debido a la mala gestión de la crisis.

“Después del partido con Perú, la moral cayó drásticamente. La prensa mundial acampaba en la puerta del hotel, alimentando rumores y noticias falsas sobre escándalos dentro del equipo. Ni siquiera los familiares creían la versión de los jugadores”, aseguró.

La desconcentración del pantel llevó
La desconcentración del plantel llevó a un empate a un gol ante Irán en el segundo partido de la fase de grupos – crédito Grosby Group

La presión de los medios y la decepción tras el debut afectaron aún más la convivencia en el grupo. Solo se permitía una llamada semanal a casa y empezaron a circular relatos sobre supuestas fiestas y trasnochadas. “Existen historias absurdas, como que tres de nosotros fuimos interceptados armados por romper un toque de queda. Solo eran los guardias cumpliendo su deber, pero la historia terminó distorsionándose en Escocia”, afirmó Rough.

El segundo encuentro de Escocia se disputó el 7 de junio de 1978, nuevamente en Córdoba contra Irán. La falta de concentración y los efectos de la expulsión de Johnston fueron factores que llevaron a un empate 1-1, evidenciando la tensión en el ambiente.

Rough definió ese partido como “lo peor” de sus años como profesional. La mala relación con la prensa y el descontento de los aficionados acentuaron la crisis de confianza antes del último partido contra Países Bajos.

Gemmill jugó su único partido
Gemmill jugó su único partido en el Mundial de 1978 ante Países Bajos. El atacante del Nottingham Forest no disputó los anteriores por decisión técnica – crédito Grosby Group

La tensión era notable antes del último encuentro, que se llevó a cabo en el estadio Malvinas Argentinas de Mendoza el 11 de junio de 1978. La necesidad de mostrar una mejor cara ante los subcampeones del mundo hizo que el compañerismo se manifestara claramente. Rough describió ese momento como uno en el que todos actuaron como equipo frente a la adversidad.

A pesar de los resultados desfavorables, Escocia aún tenía una oportunidad de avanzar, ya que dependía de ganar por tres goles de diferencia a Países Bajos, lo cual les permitiría clasificar a la segunda ronda dada la diferencia de gol.

Escocia arrancó con fuerza tras el pitazo inicial —Souness fue titular por primera vez en el torneo después de haber sido marginado en los primeros partidos— y el cambio fue notable comparado con los encuentros anteriores. El centrocampista del Liverpool anotó el primer gol, pero fue anulado por un fuera de juego inexistente.

Después de esto, los neerlandeses abrieron el marcador con un penalti que no existió, ejecutado por Rob Rensenbrink al minuto 34. Justo antes de finalizar el primer tiempo, Kenny Dalglish empató el partido. “Al analizar el encuentro hoy, podríamos haber estado tres goles arriba en el primer tiempo”, recordó Rough.

En la segunda mitad, Escocia continuó presionando y en el minuto 47 provocó un penalti que Gemmill convirtió en el 2-1. La jugada icónica del mundial llegó al minuto 68: recibió el balón por la derecha tras un despeje, superó a tres defensores neerlandeses, y, levantando la vista, elevó el balón con la izquierda por encima del arquero Jan Jongbloed.

El atacante fabricó una obra maestra individual ante Países Bajos que hizo soñar a Escocia con avanzar a la segunda fase del Mundial – crédito BBC

La celebración fue eufórica: estaban a solo un gol de eliminar a Países Bajos. Incluso, Tom Forsyth tuvo la oportunidad de marcar el 4-1 con un cabezazo, pero su remate fue detenido en las manos de Jongbloed. No tardó en lamentarse.

Al minuto 71, Johnny Rep combinó con Ruud Krol en medio campo y lanzó un potente remate de 30 metros que sorprendió al arquero Rough, sellando el 3-2 final. A pesar de la derrota, la diferencia de gol resultó fatal para la mejor oportunidad de avanzar más allá de la primera ronda en una Copa del Mundo. “Todos sabíamos que jugamos como podíamos. El vestuario estaba lleno de decepción”, recordó Rough.

Durante años, los jugadores escoceses
Durante años, los jugadores escoceses desmintieron rumores de indisciplina y excesos durante la concentración del Mundial 78 – crédito Grosby Group

El regreso del equipo estuvo marcado por el temor a la reacción de los aficionados. Los jugadores aterrizaron en Glasgow y fueron recibidos con hostilidad. “Ally MacLeod pensó que la gente nos esperaba para darnos la bienvenida y salió para saludar, pero la realidad era diferente”, comentó Rough.

MacLeod, quien fue destituido de la selección nacional tras este fracaso, declaró tiempo después a la BBC: “Mucho de lo que se dijo sobre nosotros fue falso. Fui al mundial convencido de que podíamos hacer historia. No lo logramos. Deseo que nos recuerden por el gol de Archie y no por esas botellas”.

A pesar de su fracaso, la breve pero intensa participación de Escocia en Argentina 1978 dejó una marca: desde hinchas desbordantes en las plazas cordobesas hasta la leyenda del gol de Gemmill, pasando por el doping y los rumores sobre el alcohol. Sin embargo, los protagonistas insisten en su versión: “Había más mitos y exageraciones que otra cosa”, sintetizó Alan Rough.

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