Economia
Pese a mayor gasto del Gobierno a final de año, el crecimiento del PIB terminó por debajo de lo previsto
El 2025 prometía ser el año en que la economía colombiana tomaría impulso definitivo, por lo menos así lo esperaba buena parte de los analistas. Sin embargo, no lo fue. Aunque el producto interno bruto (PIB) creció 2,6 por ciento y superó los registros de 2024 (1,5 por ciento) y 2023 (0,8 por ciento), el cierre fue más débil de lo esperado: el último trimestre avanzó apenas 2,3 por ciento y la inversión volvió a pasar factura.
El dato anual revelado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (Dane) confirma una recuperación leve, pero también exhibe su principal debilidad: un crecimiento apoyado en el consumo y el gasto público, mientras la inversión volvió a mostrar señales de fragilidad.
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Piedad Urdinola, directora del ente estadístico oficial, precisó además que en diciembre la actividad económica avanzó 1,7 por ciento mayor que la registrada un año atrás, según el Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE). El consumo cerró firme, pero no fue suficiente para evitar la desaceleración trimestral.
Para Jackeline Piraján, economista principal de Davivienda (Davibank), el balance deja un mensaje mixto. “Colombia al parecer perdió algo de tracción en su crecimiento económico al cierre del año pasado”, explicó, al señalar que el ISE mostró un avance moderado y que varias de las actividades monitoreadas comenzaron a registrar señales de contracción.
Piraján recordó que el crecimiento anual de 2,6 por ciento fue inferior a lo que esperaban varios analistas, que proyectaban cifras entre 2,8 y 3 por ciento. “No es que estemos viendo un debilitamiento generalizado del consumo o del gasto público, sino que sectores como la agricultura empezaron a moderarse y la inversión volvió a mostrar fragilidad”, puntualizó.
Consumo y gasto público
Las cifras del Dane muestran que el desempeño de la economía colombiana el año pasado estuvo impulsada por la demanda interna. El consumo final avanzó 4,2 por ciento, con un crecimiento de 3,6 por ciento en el gasto de los hogares y de 7,1 por ciento en el del Gobierno (solo el gasto de consumo final del gobierno general en el último trimestre fue 5,9 por ciento). El consumo representó 87,7 por ciento del total del gasto.
Desde el Gobierno, el presidente Gustavo Petro defendió el crecimiento. Reconoció que si bien la economía ha sido impulsada por el consumo de los hogares y del Estado, ese consumo ha estado respaldado por el aumento de los ingresos reales y el crecimiento del empleo en sectores sociales como salud y educación.
El consumo final avanzó 4,2 %, con un crecimiento de 3,6 % en el gasto de los hogares. Foto:ELTIEMPO
En cuanto a la inversión, señaló que la caída se concentra en vivienda y construcción, afectadas por el nivel de la tasa real de interés. “Bajar la tasa real de interés es indispensable para impulsar más el crecimiento económico real”, afirmó.
Desde el lado de la producción, los servicios volvieron a ser protagonistas. Comercio, transporte y alojamiento creció 4,6 por ciento en 2025 y aportó 0,9 puntos porcentuales al valor agregado, convirtiéndose en el mayor contribuyente sectorial del año. Administración pública, defensa, educación y salud avanzó 4,5 por ciento y aportó 0,8 puntos. Las actividades artísticas y de entretenimiento crecieron 9,9 por ciento y sumaron 0,4 puntos.
El sector externo restó crecimiento. Las exportaciones aumentaron 1,8 por ciento en 2025, mientras las importaciones lo hicieron a un ritmo de 8,4 por ciento, reflejando una demanda interna más fuerte que el impulso externo.
Los analistas de BBVA Research interpretan este comportamiento como una mayor filtración externa y un año más dependiente de la demanda interna.
En el cuarto trimestre ese comportamiento se mantuvo. El sector público creció 4,8 por ciento y explicó 0,9 puntos del crecimiento del valor agregado. Comercio avanzó 3,4 por ciento y aportó 0,7 puntos. Las actividades artísticas crecieron 11,5 por ciento, uno de los registros más altos del periodo.
Los rezagados
La recuperación no fue homogénea. La explotación de minas y canteras cayó 6,2 por ciento en el año y restó 0,3 puntos porcentuales al valor agregado. En el cuarto trimestre retrocedió 2,9 por ciento. La construcción también volvió a cerrar en terreno negativo: cayó 2,8 por ciento en 2025 y 2,6 porciento en el último trimestre.
Estos dos sectores siguen sin incorporarse plenamente a la recuperación y explican por qué el crecimiento continúa concentrado en servicios, coinciden algunos analitas.
Para Daniel Velandia, economista jefe de Credicorp Capital, el dato del PIB vino por debajo de las expectativas del mercado y dejó dos mensajes fundamentales. “Tal vez la noticia más importante dentro de las cifras es la fuerte caída en la estimación de la inversión”, afirmó.
Construcción de vivienda sigue siendo uno de los sectores de la economía más rezagados. Foto:Secretaría Distrital de Hábitat
Velandia explicó que, además del resultado débil de 2025, hubo revisiones significativas a los datos del año anterior que modificaron la base de comparación. “La inversión ha caído básicamente cinco puntos porcentuales del PIB desde 2019”, advirtió, y señaló que el cuarto trimestre mostró una contracción trimestral cercana al 9 por ciento en formación bruta de capital.
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Las alertas
El comportamiento de la inversión fue, sin duda, el punto más inquietante del año que acaba de pasar. Aunque en el agregado anual creció 2,1 por ciento, su participación dentro del PIB cayó a niveles históricamente bajos.
Luis Fernando Mejía, presidente de la consultora Lumen Economic Intelligence, dijo que: “La inversión se ubicó en su nivel más bajo como porcentaje del PIB en dos décadas: 16 por ciento del PIB”. Añadió que si el país no logra elevar la tasa de inversión por encima del 20 por ciento, seguirá atrapado en una senda de crecimiento inferior al 3 por ciento.
Inversión sigue golpeada por la falta de confianza y la seguridad jurídica. Foto:ANI
Andrés Langebaek, economista, reforzó esa visión al señalar que “se ratifica la crisis de la inversión en Colombia”, haciendo alusión a los niveles en que está hoy esa actividad clave para el crecimiento y desarrollo de Colombia .
José Manuel Restrepo, exministro de Hacienda y rector de la Universidad EIA, por su parte, vinculó ese comportamiento negativo —retrocedió 19 por ciento en 2024 y 14,1 por c ciento en 2025— a factores internos. “No es el ciclo global: es desconfianza interna”, afirmó, aludiendo a incertidumbre regulatoria y debilitamiento de anclajes fiscales.
Avance con límites
El presidente Gustavo Petro respondió a estas críticas reconociendo que la economía ha sido impulsada por el consumo de los hogares y del Estado. Insistió en que reducir el costo financiero es clave para dinamizar la inversión productiva y aseguró que la transición hacia una economía menos dependiente del sector fósil forma parte del proceso estructural en curso.
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La lectura que hacen los expertos es que la economía avanza, pero con límites evidentes. El consumo sostuvo la recuperación. Los servicios lideraron la expansión. El gasto público aportó dinamismo. Pero la inversión no logró consolidarse y el cuarto trimestre mostró que la fragilidad persiste.
“La economía colombiana dejó atrás los años de estancamiento más severo, pero todavía no encuentra un motor de crecimiento robusto y sostenido”, concuerdan.
