Colombia
La Palabra, cantante que estuvo en el show
Portando un elegante sombrero y una camisa con pequeños detalles geométricos de color rojo, negro y gris, y un pantalón negro, fue como el mundo pudo ver al legendario cantante, arreglista y compositor cubano llamado Fito Foster, más conocido como La Palabra, en una nueva faceta que ni él mismo se imaginó: actuar en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl, el pasado domingo 8 de febrero, uno de los escenarios soñados para muchos artistas.
Muy distante a su elegante forma de vestir, el artista cubano se mostró en una actitud relajada, tranquila y muy latina, en una mesa en la que jugaba dominó con otras personas. Mientras el protagonista del espectáculo, el cantante puertorriqueño Bad Bunny, se encargaba de ser el hilo conductor del espectáculo.
La Palabra creadora de la salsa romántica Foto:Particular
Aunque en televisión fueron unos pocos segundos, para La Palabra fue una “eternidad de aprendizajes”, teniendo en cuenta que en su vida artística pareciera haberlo vivido casi todo: compartió escenario con grandes artistas, como Michael Jackson y los Jackson Five e hizo parte de la banda musical de Stevie Wonder y también trabajó junto a Lionel Richie, El gran Combo, Héctor Lavoe, Tito Puente, Oscar D’León y una pléyade de emblemas de la música mundial.
EL TIEMPO dialogó en exclusiva con el cantautor cubano, quien es asiduo visitante a Cali, para abordar temas que poco se han contado del espectáculo norteamericano y su relación con la capital del Valle del Cauca.
¿Cómo llegó el creador de la salsa romántica a un show de un referente del reggaetón?
Surgió gracias a mi agente en Hollywood, quien me ha conseguido espacios en películas y programas de televisión durante años —incluso en series como Betty la Fea, muy popular aquí en Estados Unidos. Él me llamó para decirme que buscaban a una persona que jugara dominó en la casa de Bad Bunny. Le dije: ‘Sí, apúntame’.
Bad Bunny le rindió un homenaje a la cultura latina desde la salsa. Foto:EFE
¿Qué simboliza el dominó en la cultura latina y por qué estaba presente en el show?
El dominó es parte fundamental de nuestra cultura. En Miami hay parques donde la gente mayor se reúne a jugar; en Puerto Rico sucede lo mismo. Es un pasatiempo que fortalece la amistad, que se extiende como una familia. No es solo un juego: es convivencia e identidad cultural.
¿Por qué Bad Bunny incluyó una mesa de dominó en su presentación?
Porque Benito, Bad Bunny, disfruta personalmente jugando dominó. Para él no es solo un símbolo: es parte de su vida cotidiana. Por eso incluyó la mesa de dominó junto con otros elementos como el coco helado y la piragua: todo eso formó parte de su infancia en Puerto Rico y representa la cultura latina auténtica.
¿Realmente jugó dominó o fue actuación en solitario?
Sí, jugamos de verdad. Mientras ensayábamos —mientras las bailarinas practicaban su parte— nosotros estábamos en la mesa. A veces yo ganaba, a veces ganaba el otro. Cuando decían ‘acción’, nos preparamos para el siguiente segmento del show. Pero sí, fue un juego real, no sólo simulación.
Momento en que el cantante puertorriqueño interactuó con La Palabra. Foto:Particular
¿Cómo valora que Bad Bunny cantara en español en un evento tan simbólicamente estadounidense como el Super Bowl?
Ahí está lo valiente de su postura. El país es americano, pero él trajo toda la cultura latina. No cantó en inglés, ni cambió su esencia. Yo viví en los 60 y 70, cuando los latinos teníamos que adaptarnos para ser aceptados, pero Bad Bunny dijo “no”: se paró en su raya y dijo “yo voy a cantar en español, voy a traer mi cultura”. Eso merece todo el respeto. Él no fue un complaciente al público estadounidense, fue a ser fiel a sí mismo.
¿Cómo ha sido su relación con Cali y qué piensa del impulso que Bad Bunny le ha dado a la salsa?
Amo a Cali, porque siempre le ha dado identidad a los salseros. Cali ha sido el trampolín de la salsa durante décadas, como ahora lo es Bad Bunny para la música latina global.
Él ha puesto la salsa en un nivel más alto, pero Cali ya venía haciendo ese trabajo desde hace mucho tiempo. Por eso celebro que la designen como capital mundial de la salsa: el mundo necesita ver más de Cali, de su feria, de sus festivales. Bad Bunny en el Super Bowl hizo lo mismo que Cali con la salsa: llevarla a otros niveles.
Todos los rockeros que han ido a Latinoamérica, nunca hicieron una canción en español. Bad Bunny rompió ese patrón de sumisión cultural al cantar en español
Fito FosterCantante y compositor cubano
¿Qué reflexión personal le generó la reacción de quienes se quejaron por el show en español?
Me abrió los ojos sobre una doble moral histórica. Los artistas estadounidenses van a Colombia, a México, oa cualquier país latino y cantan en inglés sin que nadie les diga nada.
Asumen que es normal. Pero cuando Bad Bunny cantó en español aquí, hubo quejas. ¿Dónde está la equidad? Guns N’ Roses, todos los rockeros que han ido a Latinoamérica, nunca hicieron una canción en español. Bad Bunny rompió ese patrón de sumisión cultural al cantar en español. Nosotros siempre aceptamos al americano, pero él exigió que lo aceptaran a él tal como es.
Los arbustos, uno de los momentos que para La Palabra, tienen mucho simbolismo. Foto:Gettyimages
¿Qué otros elementos culturales latinos destacaron en el show?
Él trajo su machete, su baile, la estética campesina. Cuando simulaban una boda en el escenario, era como una fiesta latina auténtica. Y esos 400 ‘árboles’ —matas pequeñas que representaban el campo— dieron un sabor muy caribeño. Era como si estuvieran cortando monte con machete: algo profundamente típico de nuestra ruralidad.
¿Cómo fue el proceso técnico del montaje, considerando el límite de 7 minutos del medio tiempo?
Fue exhaustivo. En uno de los últimos ensayos, la temperatura bajó a 16 grados Celsius y estábamos con ropa de verano como si estuviéramos en Puerto Rico.
Fue difícil, casi me enfermo. Esa noche montaron el escenario completo, lo desarmaron, lo sacaron del estadio vacío, lo volvieron a entrar y lo armaron de nuevo desde cero. ¿Por qué? Porque todo debía ejecutarse en 7 minutos exactos. Esa es la exigencia del Super Bowl: perfección en tiempo récord.
Mientras muchos raperos afroamericanos gastan en cadenas y carros lujosos, Bad Bunny invierte en su comunidad
Fito Fostercantante cubano
Desde adentro no vi todo el show en vivo, porque estaba en la zona trasera donde estaba la casa de Bad Bunny. Pero después mi amiga Nury me envió el video y quedó impactado: 400 personas vestidas de árboles saliendo corriendo del túnel para acomodarse en segundos. Es increíble la disciplina que requiere. Desde adentro no te das cuenta, desde afuera, es espectacular.
El icónico artista cubano reside en Los Ángeles y no para de producir salsa romántica. Foto:Particular
¿Su percepción de Bad Bunny cambió después de esta experiencia?
Totalmente. Al principio no apreciaba mucho su música por las letras con groserías. Pero el mensaje que trajo al Super Bowl me hizo verlo diferente. Además, al finalizar el espectáculo, él mismo vino a despedirse de todos los bailarines y artistas. Yo he trabajado con Michael Jackson, Stevie Wonder, he estado en eventos de Bill Clinton, Will Smith, Kobe Bryant… y no todos los artistas tienen esa ética. Él estaba agotado, pero se tomó el tiempo para agradecerle personalmente. Eso dice mucho de su carácter humano.
El llamado creador de la salsa romántica también adelanta proyectos musicales en Cali. Foto:Particular
Pese a las críticas, Bad Bunny terminó diciendo ‘Dios bendiga a América’. ¿Qué significa eso?
Él dijo ‘Dios bendiga a Estados Unidos’. Eso demuestra respeto hacia el país que lo recibió. Y es una falta de respeto de Trump negarle ese reconocimiento, sobre todo cuando los puertorriqueños sirven en el ejército estadounidense —Puerto Rico no tiene ejército propio—. Yo mismo he tocado en bases militares norteamericanas alrededor del mundo. Puerto Rico contribuye, y aun así le niegan ese gesto de reconocimiento cultural.
¿Cómo describirías el impacto de Bad Bunny en la cultura latina global?
Él ha logrado lo que pocos: abrirle las puertas al mundo a nuestra cultura sin renunciar a ella. Antes, la política —como el bloqueo a Cuba— frenó el intercambio cultural. Bad Bunny ha reactivado el orgullo por nuestra música en español, por nuestra estética, por nuestras tradiciones. Ha unido a los latinos como pocos lo han hecho culturalmente. No es solo un cantante: es un símbolo de identidad para todo el Caribe y Latinoamérica.
¿Qué lección consideras que Bad Bunny ofrece a otros artistas, incluso a los afroamericanos?
Él invierte en su gente. Hizo 30 shows en Puerto Rico —una isla de unos tres millones de habitantes— e inyectó más de 360 millones de dólares a la economía local. El gobierno estadounidense no había hecho eso en décadas. Mientras muchos raperos afroamericanos gastan en cadenas y carros lujosos, Bad Bunny invierte en su comunidad. Eso es un ejemplo que deben seguir: usar el poder económico para transformar, no solo para lucir.
Bad Bunny se presentó en el medio tiempo del Super Bowl con un mensaje de apoyo a la cultura latina. Foto:EFE
¿Qué tanto misterio hubo alrededor del montaje del show?
Mucho. Cuando entrábamos a ensayar nos daban un sobre de tela con un detector de seguridad que no podíamos abrir hasta salir. Todo era confidencial: ni siquiera los padres de la pareja que simuló casarse sabían que iba a ocurrir en el Super Bowl.
Yo prácticamente desaparecí de las redes. Había videos falsos circulando sobre cómo sería el show, pero nada era real.
El montaje fue extremadamente privado. Incluso el vestuario de los 400 árboles se fabricó íntegramente en Puerto Rico por empresas locales. Todo fue legítimamente puertorriqueño.
¿Qué mensaje le dejó esta experiencia con Bad Bunny?
Que hay que pararse en nuestra cultura sin pedir permiso. El latino siempre ha aguantado, ha asimilado, ha callado y Bad Bunny nos enseñó que podemos llevar nuestra esencia al mundo sin cambiarla. Él no fue un complaciente, fue un representar. Y aunque al principio yo no valoraba su música, hoy le doy todo el crédito: hizo algo que nadie había hecho. Y eso, como músico, como artista y como ser humano, me llena de orgullo.
JOSÉ ANTONIO MINOTA HURTADO
EDITORIAL EL TIEMPO CASA
COLOMBIA
Otra información que le puede interesar
Acuerdo para el salario mínimo vital. Foto:
