Economia
así operan los créditos en punto de pago que están reactivando el comercio
En Colombia, miles de ventas se pierden cada días en el mismo lugar: la caja. No porque el cliente no quiera comprar o porque el producto sea costoso, sino porque no hay cómo pagarlo en ese instante. Las razones son diversas, el cupo de la tarjeta de crédito se agotó, no hay tarjeta, el efectivo no alcanza, y el crédito tradicional —que exige trámites previos, historial y tiempo— no está diseñado para resolver una decisión de compra que ocurre en minutos.
Ahí es donde entra el nuevo protagonista del comercio colombiano: el crédito en punto de pago.
No es un producto financiero más. Es una infraestructura que está rediseñando la forma en que se cierran las ventas en el país. Permite que el financiamiento ocurra en el instante exacto en que el cliente ya decidió comprar, con aprobación en minutos y sin salir de la tienda física o digital.
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En una economía donde el crédito representa apenas el 41,4 por ciento del producto interno bruto (PIB), según la Superintendencia Financiera —dato correspondiente al cierre de noviembre del 2025— y donde cerca de la mitad de los adultos no tiene acceso a financiamiento formal o semiformal, el punto de pago se está convirtiendo en la nueva puerta de entrada al sistema financiero.
El crédito en punto de venta es una modalidad de financiamiento que se activa justo cuando el cliente ya decidió comprar. No exige trámites previos ni visitas al banco. Se aprueba en minutos y permite dividir el pago en cuotas, muchas veces bajo el esquema “compra ahora, paga después”.
Según expertos en finanzas, esta alternativa, que cada día cobra mayor protagonismo en el mercado ofrece varia modalidades: financiamiento inmediato a través de una fintech o banco aliado del comercio; crédito directo del comercio, que genera una cuenta por cobrar; cupos rotativos asociados a facturas de servicios; integración en e-commerce o venta conversacional.
A la hora de pagar, la competencia ya no es solo entre tarjetas o billeteras, es entre ecosistemas. Foto:
El objetivo perseguido, sin importar cuál sea la alternativa que se elija, es resolver la fricción del pago sin romper el flujo de compra, insisten.
“En este nuevo escenario, la infraestructura, y no solo los medios de pago, se convierte en el verdadero diferencial competitivo”, explica Baudo Pineda, presidente de Refácil. La competencia ya no es solo entre tarjetas o billeteras. Es entre ecosistemas capaces de ofrecer experiencia, seguridad y alcance global en segundos.
Inmediatez, la clave
En Colombia, una de las plataformas que está estructurando este modelo es Creditop, que funciona como un “hub” de financiación conectado en tiempo real con bancos, cooperativas y fintechs. En lugar de que el comercio dependa de una sola entidad, el sistema permite comparar alternativas en el momento del cierre de la venta, mostrando cuota, plazo y costo total antes de confirmar.
“Para el comercio, el problema rara vez es la falta de demanda. Muchas veces es una fricción en la caja. La financiación en el punto de venta permite que la transacción ocurra en el momento correcto, sin obligar al cliente a salir del flujo de compra”, explica Daniel Garzón, presidente de Creditop.
Integrar financiación en caja puede aumentar el ticket promedio hasta en 50 por ciento. Foto:BBVA Colombia
Según la compañía, integrar financiación en caja puede aumentar las ventas hasta en 40 por ciento y elevar el ticket promedio hasta en 50 por ciento. En esquemas donde el comercio combina crédito externo con una línea propia, el valor promedio de la compra puede incluso triplicarse, dependiendo del sector.
Mercado en expansión
El negocio está creciendo con fuerza. La fintech Addi reporta más de 19 millones de créditos otorgados y una red de más de 25.000 comercios aliados en el país. Recientemente cerró una línea de financiamiento por 35 millones de dólares con BBVA Spark para seguir expandiendo su alcance.
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En paralelo, fintechs como Pagui, nacida en Medellín en 2024, están apostando por un modelo aún más integrado: aprobación instantánea vía WhatsApp, desembolso al comercio al día siguiente e integración directa con sistemas contables y terminales POS. Ya suma más de 200 comercios afiliados y trabaja con Bancolombia como primer originador.
El modelo se apoya en un concepto clave, orquestación. En lugar de depender de una sola entidad financiera, el comercio puede conectar múltiples originadores —bancos, cooperativas, fintechs— y ofrecer la opción con mayor probabilidad de aprobación, menor costo o mejor experiencia.
Esto no es menor. En mercados de márgenes estrechos, mejorar la tasa de conversión incluso en 10 por ciento puede definir la rentabilidad del negocio.
Grandes jugadores
El ecosistema colombiano mezcla fintechs, banca tradicional y comercio con crédito propio. Además de Addi y Pagui, se destacan actores como Sistecrédito, con amplia presencia en tiendas físicas y virtuales, y soluciones integradas de Credibanco y PayU.
Almacenes de retail comienzan a ver en el crédito en punto de pago una opción para elevar ventas. Foto:Carlos Arturo García M.
En el retail, cadenas como Muebles Jamar, Flamingo y Alkomprar han desarrollado modelos de financiación directa para impulsar ventas y fidelización.
Incluso esquemas como Brilla, respaldado por empresas de servicios públicos, han convertido la factura en un vehículo de crédito de consumo.
La profundización financiera en Colombia —crédito sobre medido como proporción del PIB— está en un nivel relevante, pero aún distante de algunos de sus pares latinoamericanos y más aún de economías más desarrolladas.
Al mismo tiempo, el consumo de los hogares representa cerca del 73 por ciento del PIB, mientras el comercio emplea cerca del 17 por ciento de la población ocupada. Así las cosas, cada venta que no se concreta por falta de financiamiento tiene un efecto agregado en la economía.
El crédito en caja no solo aumenta el ticket promedio. Amplía el acceso al sistema formal, reduce la dependencia del gota a gota y acelera la circulación de recursos, explican los analistas.
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La pregunta que surge en medio de esta coyuntura apunta a saber ¿cómo están las fuerzas del mercado de pagos hacia adelante? Los analistas de Refácil identifican seis tendencias:
- Pagos inmediatos: con la entrada en operación de plataformas como Bre-B y la expansión global de modelos como Pix o UPI, el dinero se moverá 24/7 a bajo costo. La expectativa es inmediatez total.
- Orquestación inteligente: cada transacción seguirá la ruta óptima según costo y tasa de éxito.
- Pagos conversacionales: WhatsApp —usado por hasta el 90 por ciento de la población regional— se convertirá en canal de cierre de ventas con links de cobro y financiación integrada.
- Transfronterizos: comercios podrán vender al mundo y recibir liquidez casi instantánea.
- Compra ahora, paga después: el crédito dejará de ser accesorio y será parte estructural del checkout.
- Pagos agénticos: la inteligencia artificial ejecutará pagos automáticos bajo reglas predefinidas.
Beneficios y riesgos
Para el comercio, el atractivo es evidente: mayor conversión, tickets más altos, liquidez rápida y fidelización. Para el consumidor, acceso inmediato, cuotas visibles, menos trámites y más opciones.
El desafío de esta alternativa es evitar sobreendeudamiento mientras se amplía cobertura. Foto:Redeban
Pero el crecimiento exige responsabilidad. La tasa de interés bancario corriente para consumo se ubica en 16,24 por ciento y la de usura en 24,36 por ciento efctiva anual. (enero de 2026). Transparencia en cuota, plazo y costo total no es un lujo: es una obligación.
El desafío es evitar sobreendeudamiento mientras se amplía cobertura.
Lo que está ocurriendo no es simplemente una moda fintech. Es la consolidación de una infraestructura donde pagos inmediatos, crédito digital, mensajería, banca y comercio convergen en un solo punto: la caja.
En 2026, quien no tenga esa infraestructura integrada no solo perderá competitividad. Perderá ventas, advierten los expertos, para quienes en una economía donde el consumo es el principal motor, eso ya no es un detalle operativo. Es una variable macroeconómica.
