Entretenimiento
Marvel corrige 35 años después el mayor agujero en el origen de Wolverine
Marvel revela en un nuevo cómic
cómo el Proyecto Arma X localizó a Wolverine, cerrando el mayor
vacío en su historia clásica.

Durante más de tres décadas, los lectores aceptaron el
origen de Wolverine como una tragedia brutal perfectamente
cerrada, aunque en el fondo siempre existió una pregunta
que nadie terminaba de responder con claridad y que, sin embargo,
permanecía flotando en el trasfondo del mito. Sabíamos cómo Logan
acabó con el esqueleto recubierto de adamantium, conocíamos el
horror del Proyecto Arma X y entendíamos que su factor curativo era
la clave para sobrevivir al procedimiento, pero nunca quedó del
todo claro cómo dieron exactamente con él.
El
origen clásico y el gran vacío que nadie señalaba
demasiado
Wolverine fue convertido en el arma definitiva por el siniestro
programa Arma X, una iniciativa concebida para crear un asesino
perfecto adaptado a las tensiones de la Guerra Fría, más útil en
las sombras que cualquier símbolo patriótico al estilo del
supersoldado tradicional. La historia quedó inmortalizada en
Marvel Comics Presents Nº72-84 en
1991, donde se mostró con crudeza el proceso mediante
el cual Logan fue capturado, sometido y transformado en algo más
que humano.
El elemento central de ese relato siempre fue su factor
curativo extraordinariamente poderoso, capaz de mantenerlo
con vida durante la implantación del adamantium y de evitar que el
metal envenenara su organismo con el paso del tiempo, lo que
convertía su fisiología en una anomalía incluso dentro del mundo
mutante. Sin embargo, esa misma singularidad planteaba una cuestión
incómoda: si los factores curativos de ese nivel no son habituales,
¿cómo localizó Arma X precisamente al mutante que podía
sobrevivir al procedimiento?
Durante años, la respuesta implícita fue el azar, la
conveniencia narrativa o simplemente el silencio, porque el impacto
emocional de la historia era tan potente que pocos sentían la
necesidad de diseccionar ese detalle con lupa.
La
respuesta llega tres décadas después

La solución aparece ahora en Wolverine: Weapons of Armageddon
Nº1, una nueva entrega que introduce una pieza inesperada
en el engranaje del pasado de Logan y que, lejos de desmontar lo ya
contado, lo refuerza con una explicación coherente. El cómic revela
que la noche en que Wolverine fue identificado como candidato ideal
para Arma X no fue producto de la casualidad, sino del trabajo de
otra mutante llamada Teri O’Barnes.
Teri posee una habilidad psiónica que le permite
rastrear a otros mutantes sin necesidad de seguir señales físicas
tradicionales, lo que la convierte en una herramienta
perfecta para localizar talentos específicos. Su misión consistía
en encontrar a un individuo con un factor curativo suficientemente
fuerte como para resistir experimentos extremos, y la escena del
pub en la que observa a Logan bebiendo sin mostrar signos de
embriaguez o recuperándose sin heridas visibles tras una pelea se
convierte en la confirmación definitiva de que ha hallado al sujeto
perfecto.
Lo que añade profundidad a este giro no es solo la mecánica del
rastreo, sino el matiz moral, ya que Teri no comprende realmente la
magnitud de lo que está facilitando y acepta colaborar con un
proyecto clandestino sin conocer del todo sus implicaciones, lo que
transforma el origen de Wolverine en una tragedia aún más
compleja.
Un
retcon que refuerza la dimensión trágica del
personaje

La incorporación de Teri O’Barnes no contradice el relato
original, sino que lo completa con una capa adicional de
ironía amarga, ya que Logan no fue únicamente víctima de
científicos humanos obsesionados con crear un arma viviente, sino
también señalado por alguien de su propia especie que actuó sin
comprender las consecuencias. Este detalle convierte el proceso de
Arma X en algo más que una simple conspiración militar y lo sitúa
en un terreno donde la traición involuntaria y la culpa forman
parte del ADN del mito.
Además, el hecho de que el cómic sugiera que Teri dedicó su vida
posterior a intentar reparar el daño causado y que el propio Logan
haya llegado a perdonarla aporta una dimensión emocional que encaja
con la evolución del personaje a lo largo de los años, mostrando
que incluso los errores más devastadores pueden integrarse en un
arco narrativo de redención.
Después de 35 años, Marvel no ha reinventado a Wolverine
ni ha alterado los pilares de su historia, sino que ha
cerrado con elegancia el mayor vacío lógico de su origen,
demostrando que incluso los mitos más consolidados pueden ganar
fuerza cuando se afinan sus detalles. Ahora sabemos que Arma X no
tuvo simplemente suerte al encontrarlo, sino que hubo una mutante
con un poder muy específico que lo señaló como el candidato ideal,
lo que convierte su transformación en algo todavía más inevitable y
trágico dentro del vasto universo de los mutantes.
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