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Cuando el presidente Donald Trump anunció el año pasado sus planes de elevar la tasa arancelaria efectiva del país a niveles no vistos desde 1930, la mayoría de los CEO guardaron silencio.
Habían visto cómo oponerse a las ambiciones del presidente —y más aún a su política económica emblemática— podía resultar incluso más costoso aún.
Con miles de millones de dólares en ingresos anuales en juego, los líderes de las multinacionales generalmente se mantuvieron inmóviles. Pero Victor Schwartz, propietario de la pequeña importadora de vinos neoyorquina VOS Selections, dio un paso de gigante.
Schwartz se convirtió en el rostro de la lucha para revocar los aranceles más amplios de Trump, y ganó, en un caso que fue decidido por la Corte Suprema este viernes.
Al principio dudó en asumir un papel tan destacado, reconoció en una entrevista con CNN después del veredicto del viernes.
“Una cosa fue unirme al caso, pero luego ser el demandante principal realmente me hizo reflexionar”, declaró Schwartz.
Asumió ese cargo después de que un familiar lo pusiera en contacto con el Liberty Justice Center, un bufete de abogados de interés público sin fines de lucro y con inclinaciones libertarias.
El Liberty Justice Center se preparaba para impugnar el uso sin precedentes de Trump de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional para imponer unilateralmente los aranceles.
Tras hablar con docenas de otras pequeñas empresas, el grupo seleccionó a Schwartz como demandante principal.
Con las empresas estadounidenses en gran medida al margen, Schwartz manifestó que se sentía como la “última línea de defensa” para poner fin a los aranceles que consideraba una grave violación de los poderes ejecutivos y una amenaza para su empresa familiar.

El 14 de abril de 2025, el Liberty Justice Center presentó el caso VOS Selections, Inc. contra Trump. Este se consolidó con casos similares presentados por 12 estados y Learning Resources, una empresa de suministros educativos.
Al final, salió victorioso, ya que la Corte Suprema dictaminó que los amplios aranceles de emergencia de Trump son ilegales. Pero la victoria de Schwartz tuvo un costo personal.
“Me atacan constantemente por mensajes de texto y correos electrónicos, y no puedo detenerlo”, denunció. “Es un poco desagradable. Supongo que podría ser peor. Mantenemos las puertas cerradas en la oficina”.
La empresa de Schwartz importa vinos y licores de 16 países. Conoce bien el complejo código arancelario del país y la rapidez con la que pueden cambiar las tasas, especialmente durante el mandato de Trump.
Por ejemplo, el año pasado, Trump amenazó con imponer un arancel del 50 % a los productos de la Unión Europea.
“El entorno económico actual, especialmente en mi sector, es ciertamente muy perjudicial”, manifestó. “Tuvimos que repasar todos los puntos de nuestro libro desde el ‘Día de la Liberación’, creo, al menos cuatro veces”. (Trump acuñó el 2 de abril de 2025, el día en que anunció sus aranceles ahora revocados, como el “Día de la Liberación”).

“No podemos simplemente subir nuestros precios y, simplemente, no podemos pagarlo, a diferencia de las grandes empresas que pueden extender un cheque”, añadió. Desde abril, estima que ha tenido que pagar tarifas de al menos seis cifras.
La victoria de Schwartz podría significar que él y otros importadores podrían tener derecho a recibir cuantiosos reembolsos por un total de al menos US$ 134.000 millones, según los datos de ingresos arancelarios de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos hasta el 14 de diciembre. Pero aún queda por ver cómo funcionaría eso exactamente.
Mientras tanto, el veredicto no impedirá que Trump impulse otros tipos de aranceles. El presidente ya firmó el mismo viernes un arancel global del 10 % en virtud de una ley comercial independiente e insinuó otras medidas para restringir las importaciones.
Schwartz indicó que está preocupado por los otros aranceles que Trump podría imponer, pero al menos serían mucho más restringidos en alcance y tendrían límites de tiempo.

Luchando con la persona más poderosa del mundo
Schwartz no pasó por alto el riesgo de enfrentarse al hombre más poderoso del mundo.
“Tratamos de controlar nuestro miedo pero aún así reconocemos los desafíos que hay ahí afuera”, apuntó Schwartz.
Incluso las grandes corporaciones han recibido críticas por señalar el costo de los aranceles de Trump. Amazon provocó la ira de la administración tras informes de que el gigante del comercio electrónico planeaba mostrar cómo los aranceles estaban afectando los precios.
Pero tras hablar con el fundador de Amazon, Jeff Bezos, Trump manifestó que la compañía no seguiría adelante con esa medida. (Un portavoz de Amazon en ese momento, sin embargo, declaró a CNN que la medida “nunca fue considerada”).
Para Schwartz, el apoyo positivo de otras empresas de todo el país y de todo el espectro político lo ha mantenido en marcha a pesar de las críticas.
De manera similar, Rick Woldenberg, director ejecutivo de Learning Resources, se ha enorgullecido de desafiar los aranceles de la administración Trump.
“La cuestión era simple: no podía pagar el impuesto que querían cobrarme”, declaró Woldenberg a CNN. Sin embargo, a diferencia de Schwartz, él tuvo que cubrir sus propios gastos legales, que ascendieron a “siete cifras”.
“Quería que mi nombre estuviera en esta demanda. No hice nada malo”, indicó Woldenberg.

Las compañías grandes se aprovechan de las pequeñas empresas
Alan Morrison, quien fue el abogado principal en un caso que desafió los aranceles generalizados al acero que Trump implementó durante su primer mandato, entiende por qué tantas empresas han evitado este tipo de enfrentamientos.
“Amenaza a empresas individuales. Concesión de excepciones. Todo esto hace que la gente se sienta muy vulnerable”, comentó Morrison.
Con la demanda encabezada por Morrison, las grandes corporaciones obtuvieron el beneficio de “quedarse sentados y esperar a ver qué sucede” en el litigio arancelario actual.
En este caso, sin embargo, miles de corporaciones, incluida Costco, han demandado preventivamente al Gobierno de Estados Unidos en un esfuerzo por asegurar su participación en un reembolso sin tener que poner en juego su reputación como lo hicieron Schwartz y Woldenberg.
A Schwartz no le importa que las empresas estadounidenses se beneficien del riesgo que él asumió: “Así que se necesita una cerilla pequeña para encender el fuego. Bueno, lo acepto. No me voy a sentir mal por eso. Me voy a sentir orgulloso”.
Para celebrar la victoria, Schwartz dijo que abrirá una vieja botella de Châteauneuf-du-Pape.
