Colombia
Danilo Chavarro confiesa intento de feminicidio en Bogotá y relata su versión desde La Picota
Desde la cárcel La Picota en Bogotá, Danilo Chavarro Chavarro reconoció en una entrevista con Conducta Delictiva Podcast haber intentado feminicidio contra su expareja, explicando los eventos que condujeron a su condena de dieciséis años, un mes y quince días de prisión.
Chavarro narró que su relación con la víctima comenzó en Boyacá. “En aquella época, ella era una niña”, recordó. Detalló que el primer contacto ocurrió mientras promocionaba la carrera musical de su hijo, y tras varios años de interacción telefónica, comenzaron a convivir durante casi siete años, de la cual nacieron dos hijos.
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En la entrevista, Chavarro compartió que su infancia estuvo marcada por el abandono y la inestabilidad familiar. “Éramos tres hermanos y mis padres nos dejaron con los abuelos desde muy pequeños”, mencionó. Relató que creció en Bogotá y que, durante su adolescencia, dejó los estudios para trabajar, primero como conductor de transporte público y luego como representante de su hijo músico.
Al describir su inicio de relación con la víctima, Chavarro comentó: “Realizamos un concierto cerca del pueblo de ella, que es el mío también. […] En ese entonces, ella era una niña, tendría unos trece o catorce años aproximadamente. Recibí su primera llamada para felicitarme y hablar sobre el niño, lo cual fue maravilloso”. Agregó que durante varios años solo mantuvieron comunicación telefónica, y la relación amorosa inició cuando ella tenía alrededor de diecisiete años.
El entrevistado reconoció que había una diferencia de edad superior a dos décadas entre ambos, y que la convivencia se envió rodeada de conflictos, celos y episodios de violencia verbal. “Comencé a perder el control, a enviar amenazas y a hostigar a ella y a su familia”, admitió durante la entrevista.
Al hablar de los acontecimientos previos al ataque, Chavarro comentó que la relación se tornó inestable, con separaciones frecuentes. “Debía ir allí, responder económicamente, ayudar, claro. […] Fue en ese momento que comenzaron los conflictos, mi última esposa empezó a exigir más, diciéndome: ‘Bueno, toca ya, porque tenemos un hijo’”.
El incidente crucial tuvo lugar en abril de 2023. Chavarro relató: “Empecé a recibir rumores de infidelidad y caí en una trampa. Era un Miércoles Santo. Estaban en nuestra cama. Entonces, mi ira se encendió y rompí todos los vidrios de esa casa en el primer piso. A partir de ahí, sentí un deseo de hacer más de doscientos mensajes amenazantes a sus hermanos. Les dije: ‘Mire, la voy a llevar’. Hablé con un policía y le mencioné: ‘La voy a matar si la están cuidando’.”
Según su testimonio, la violencia aumentó con amenazas directas a la víctima y sus seres queridos. Chavarro confesó que, en ese período, intentó conseguir un arma y compartió fotos para intimidar.
“Contacté a una de mis amantes y fui a un lugar cercano a la ciento dieciséis, donde mi hijo trabajaba en ese momento con su banda. Disfruté de unas cervezas costosas. A partir de ese Miércoles Santo, comencé a planear esta lamentable situación.”, narró.
Sobre la noche del ataque, Chavarro explicó: “Dejé el carro a mis hijos mayores y me despedí de ellos. Notaron que estaba nervioso, pero les decía que no era nada. Ya decidí, ¿no? Con tristeza, rabia y todo tipo de emociones negativas. No había nada positivo en mí, lamentablemente.
Después, mencionó que “alrededor de las diez de la noche hice un último intento de negociar que me trajo cierta paz y le escribí“. Cuando ya tenía el dinero en efectivo para comprar el revólver, le dije: ‘Mujer’, le escribí, ‘tengo dos millones de pesos que quiero entregarte, y me iré’. Ella me ignoró, lo que me llevó a perder el control”.
Continuando su relato sobre esa noche, “también le escribí a su hermana, sugiriendo que recibiera los dos millones de pesos, mencionando que ya sabía dónde estaban los niños. De nuevo, fui ignorado. La rabia siguió creciendo mientras seguía bebiendo, sabiendo que tenía claro dónde estaba la amante. Con todo eso planificado, pedí un inDrive y ya estaba a unos cien metros de la cantina. Eso quiero decir, que el joven que la atendía administraba el bar. Luego, el triste momento llegó cuando la vi salir de la cantina famosa.
Del momento del encuentro, aclaró: “A unos doscientos metros de nuestro apartamento, y como un cobarde, me abalancé sobre ella. Baje del auto, pagué rápidamente, la llamé por su nombre y disparé tres veces. Hoy lamento profundamente haber actuado de esa forma. Luego, solo caí en la cuenta de lo que había hecho y me fui por el niño, quien se encerró en un baño mientras yo disparaba, ya que realmente quería causarle daño”.
Tras el ataque, Chavarro se entregó a las autoridades y fue trasladado a una estación de policía. Respecto al proceso judicial, observó: “Después de cuatro meses, puedes hablar con tu víctima”. Relató que el encuentro se llevó a cabo bajo estricta vigilancia, contando con la presencia de sus hijos.
“Hubo mucho llanto, tanto de su parte como de la mía. Lloramos mucho, nos abrazamos y lamentamos… porque reconocimos que ambos tomamos malas decisiones, y teníamos dos hijos ahí, todos nosotros, llorando. Ese fue el primer encuentro cara a cara después del suceso”.
Durante la entrevista, Chavarro mencionó que la víctima decidió comunicarse con él por el bienestar de sus hijos en común, y que tras la agresión, ambos han procurado mantener una relación basada en el respeto hacia los niños. “Ella reconoce que he sido un buen padre. Entre los consejos de su madre y los de la familia, a menudo estaban más a favor mío que de ella, desafortunadamente”.
Al finalizar la conversación, Chavarro reflexionó: “Si yo la hubiera tenido conmigo en ese momento, estoy seguro al cien por ciento de que esto no hubiera sucedido”. Además, afirmó que la solución es buscar ayuda profesional o espiritual para evitar tragedias. “No cometamos adulterio, esa sería la solución. Si tenemos una pareja, respetémosla. Cuando nos diga que no, tomemos un tiempo prudente y no engancharnos con otra persona de manera imprudente”.
