Economia
La desdigitalización del carro
Como los carros, no siempre la tecnología va para adelante. En las últimas semanas, varias medidas gubernamentales de los dos mercados automotores más grandes del mundo, China y Estados Unidos, pusieron reversa en varios sistemas que hace unos años fueron considerados una avanzada tanto en reducción de emisiones como en seguridad y hasta en tendencias de estilo.
Por ejemplo, todas las medidas que tomó el Gobierno chino se debieron a problemas de seguridad en la conducción que generaron diversas propuestas tecnológicas, las cuales surgieron como consecuencia de las facilidades que ofreció la implementación masiva de software en los carros.
En esa carrera por hacer cada vez más del carro un computador, la imaginación de los ingenieros se disparó y en muchos casos el gadget se puso por encima de la practicidad y la seguridad; por ejemplo, se eliminaron los mandos físicos en aras de un minimalismo del habitáculo que, aunque en un comienzo lució bien, pronto se convirtió en dolor de cabeza en el día a día de los conductores.
La desdigitalización del carro Foto:iStock
No por nada el último estudio de la firma consultora JD Power recogió que, en los últimos tres años, el 70 por ciento de las quejas de los propietarios de vehículos nuevos se refirieron a los sistemas de multimedia que, por ser tan complejos y tener enemil menús, volvieron un galimatías tareas tan simples como ubicar los espejos, accionar los limpiaparabrisas o mover los asientos.
En esa vía, ya Euro NCAP había anunciado que castigará a los vehículos que no tengan mandos físicos para estas operaciones y reducirá la calificación de seguridad para aquellos cuyo manejo sea tan complicado que obligue al conductor a retirar los ojos de la carretera por buscar una función.
También se eliminaron las manijas convencionales, en aras del diseño, en una moda que impuso Tesla en sus carros eléctricos y que se reprodujo con velocidad en China tanto en este tipo de vehículos como en los híbridos. En un principio, esa limpieza de líneas en los costados fue favorable en las vitrinas, pero terminó por convertirse en un problema real en las calles.
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Después de varios accidentes, los cuerpos de rescate se encontraron con que este tipo de manijas a ras se bloqueaban y dejaban atrapados a los ocupantes, sin posibilidades de ser rescatados a tiempo. En algunos casos, ni siquiera estos podían salir de los vehículos porque no era fácil encontrar los mecanismos de apertura, que se escondieron detrás de la filosofía del minimalismo, o porque quedaban inservibles por los impactos.
En los dos casos anteriores, y antes de que las marcas pudieran reaccionar, fue el Gobierno chino el que emitió una orden para que todos los vehículos nuevos fabricados a partir de este año volvieran una vez más a los mandos y a las manijas físicas, en favor de la seguridad y de un retorno a lo básico que le puso el freno a tanta digitalización en el vehículo.
Y esta no fue la única decisión. En ese tránsito, China también eliminó el volante tipo yugo, otra propuesta pionera de Tesla. Con este elemento no ha ocurrido ningún incidente en particular, y aunque también lo replicaron algunos fabricantes de ese país, las autoridades consideraron que su forma genera dudas sobre la eficacia a la hora de hacer maniobras, por lo que exigen que se retiren y en su lugar regrese la rueda de siempre al volante.
La desdigitalización del carro Foto:iStock
Del otro lado del mundo, Estados Unidos también tomó una decisión a través de la actual administración del gobierno de Donald Trump que le puso final a uno de los sistemas de ahorro de combustible más polémicos, el Start&Stop, junto con otra serie de medidas, entre ellas, la revisión de las proyecciones del máximo de emisiones que se habían fijado tanto para las autoridades estatales como para las compañías de automóviles so pena de recibir cuantiosas multas.
Este elemento que se instaló en la década de 2010 de forma masiva nunca fue completamente aceptado por la Agencia de Protección Ambiental de ese país, la EPA (por su sigla en inglés), que aseguraba que el ahorro que proporcionaba era casi imperceptible y, además, se sumaba a las quejas de los propietarios que señalaban como molesto el apagado y encendido continuo, así como un sobrecosto por la batería específica que requería este sistema.
En sí mismo, el Start&Stop no era una mala idea. Es muy posible que por las condiciones de tráfico de Estados Unidos su funcionamiento no resultara significativo, pero según las mismas marcas de carros, en condiciones de alto tráfico en las ciudades, el ahorro en el consumo de combustible, así como en las emisiones, podría llegar a ser de entre el 5 y el 10 por ciento.
También en Estados Unidos y por las mismas razones de seguridad estaban en camino un par de proyectos para prohibir las manijas a ras y exigir la implementación de mandos físicos en los sistemas multimedia y de manejo de las funciones más básicas de la conducción, pero en ese terreno los chinos les madrugaron. Sin embargo, también se están oyendo las quejas de usuarios de este mercado con respecto al sistema de freno de mano eléctrico, pues muchos argumentan olvidar ponerlo una vez se bajan del auto o quedan con la duda de si se activó de forma automática y piden un regreso a la tradicional palanca.
La desdigitalización del carro Foto:iStock
Así, con estas decisiones de uno y otro lado, empezó la ‘desdigitalización’ del carro en varios frentes, ya que los mayores mercados también son los más grandes productores de vehículos y al verse obligados a suprimir estas tecnologías, la acción se extenderá de forma natural a mercados como el europeo, el coreano y el japonés y terminarán todos dando un paso hacia atrás, pero con un motivo.
Además, no será el único reversazo que se vea en la industria, pues ya hay señales de otros movimientos en esta misma vía, promovidos porque las costumbres de los compradores nunca lograron adaptarse o entender en su totalidad los avances de la futurología.
Un anticipo de esto es que firmas como BMW y Mercedes-Benz ya anunciaron que la conducción autónoma no está lista para ser trasladada a la carretera en las condiciones reales, aunque en sus laboratorios esté más que probada y desarrollada. Ambas firmas anunciaron que poco a poco irán devolviendo sus carros nuevos del nivel 3 de conducción autónoma al anterior peldaño, lo que significa que el conductor tendrá ayudas avanzadas que velarán por él, pero en las que la responsabilidad del manejo y las decisiones siempre le tocarán en primera persona.
También hay otras marcas que han ido descubriendo que en el caso de los carros eléctricos, los diminutos baúles llamados frunk, que son compartimientos de carga dispuestos en los sitios en los que tradicionalmente deberían ir los motores de combustión, no son usados por los propietarios, bien sea por su escaso tamaño o por practicidad. En consecuencia, Ford, por ejemplo, empezará a ofrecer estos espacios como un equipamiento opcional por el que deberá pagarse un adicional en el momento de la compra.
Como diría Serrat, “todo pasa y todo queda”, y a pesar de la magnificencia de la tecnología y sus infinitas posibilidades, siempre es posible y hasta necesario retornar a lo básico así sea para comprobar que la rueda tiene que ser redonda para que el carro siga rodando hacia el futuro.
