Colombia
La democracia frente a la amenaza de la desinformación
A pocos días de las elecciones al Congreso de la República y de las consultas interpartidistas para depurar las listas de candidatos presidenciales, los ciudadanos estamos cada vez más presionados por todo tipo de medios y canales que buscan captar nuestra atención y preferencia electoral.
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Hoy hay 16 listas al Senado y cerca de 1.097 candidatos solo para esa corporaciónun 50 por ciento más que hace cuatro años.
Cada uno busca cómo lograr exposición mediática y posicionarse como opción real ante los electores. En ese afán, para muchos no importa si deben mentir, exagerar o tergiversar la realidad. Pareciera que, para algunos, el fin justifica los medios.
De ahí que desinformar o manipular la verdad se haya convertido en una estrategia eficaz de campaña.más aún en tiempos en los que las redes sociales se han transformado en un escenario propicio para manipular emociones, exacerbar sesgos y polarizar posiciones ideológicas.
Las redes sociales han jugado un papel fundamental en la campaña electoral. Foto:EFE
Esta dinámica termina minando la confianza en la democracia y cerrando el espacio para alcanzar consensos sobre los problemas públicos.
Ante este panorama, Una vez de las universidades más reconocidas del país, junto con actores del sector empresarial y social, nos propusimos comprender –con base en evidencia– qué está detrás de la satisfacción de los colombianos con la democracia.
El estudio, realizado con más de 1.700 encuestas, arroja datos preocupantes. El 62 por ciento de los encuestados considera que la democracia se está debilitandofrente a apenas un 15 por ciento que cree que se está fortaleciendo.
El 62% de los encuestados consideró que la democracia se está debilitando. Foto:presidencia
Además, cerca del 70 por ciento admite que su satisfacción democrática cambia según los hechos y las noticias recientes. No sorprende, entonces, que el 60 por ciento identifique la “información falsa o engañosa” como la amenaza más seria para el sistema democrático, incluso por encima de la desigualdad socioeconómica o la corrupción.
También se observa inquietud frente al papel de los medios. Aunque los ciudadanos se informan principalmente a través de medios tradicionales (43 por ciento) y redes sociales (34 por ciento), existe un profundo escepticismo hacia los primeros.
El 32 por ciento los acusa de hacer eco de noticias falsas y el 31 por ciento cree que favorecen intereses políticos o económicos. Solo un 17 por ciento siente que ofrecen acceso a una verdadera diversidad de opiniones.
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La desconfianza, sin embargo, no se limita a los medios. El 82 por ciento de los encuestados expresó indignación, decepción o indiferencia frente a los políticos.lo que evidencia una ruptura del propio vínculo de la democracia representativa.
El estudio muestra, además, una desconexión entre la agenda pública y lo que la ciudadanía considera prioritaria. Por eso, los mensajes de “cambio” tienden a recibirse con escepticismo y baja credibilidad.
En este contexto, no basta con señalar a quiénes producen noticias falsas. Se requiere una respuesta coordinada entre instituciones, medios y ciudadanía para fortalecer la conversación pública y reconstruir la confianza.
Congreso de la República. Foto:César Melgarejo. EL TIEMPO
Aquí la educación y las universidades juegan un papel decisivo. Se trata de formar ciudadanos con criterio para evaluar información, reconocer la manipulación y evitar amplificar contenidos engañosos. No en vano, el estudio señala a la universidad como el espacio donde más se habla de democracia (40 por ciento)por encima del hogar (36 por ciento) y de los medios (28 por ciento).
Hoy la disputa no es solo por los votos. Es por la verdad que los orienta. Si aceptamos que el engaño sea una estrategia rentable, mañana no habrá programa, promesa o institución que resista.
La democracia se cuida con reglas, sí, pero también con ciudadanos capaces de distinguir hechos de manipulación. Y esa tarea empieza en la educación.
OMAR ORÓSTEGUI
Director de Gobiernolab de la Universidad de La Sabana
