Aunque película canadiense, trata un asunto que afecta al mundo entero y especialmente al olvidado mundo rural europeo, cuyos campos, montañas, zonas agrícolas y ganaderas forman ya más parte del paquete turístico o del parque temático que de la tierra que nos tiene que abastecer. Su directora, Sophie Deraspe, persigue con la historia que cuenta esos ideales que vinculan al hombre con la naturaleza y a los esfuerzos, peligros y malvivencias que también le ocasionan. El protagonista es un joven que huye de su asfixiante Montreal y busca en la Francia montañosa una nueva vida como ¡pastor de ovejas! Con ese espíritu pastoral que ya no se veía desde algunos capítulos de El Quijote.