Economia
Refinerías de América Latina cambian de rumbo y Colombia prepara su salto hacia combustibles más limpios
Colombia ya empezó a probar el combustible que podría marcar el futuro de sus refinerías. Ecopetrol realizó ensayos piloto para producir combustible de aviación sostenible (SAF) en la refinería de Cartagena con una capacidad cercana a 0,06 mil barriles diarios, mientras prepara un salto mucho mayor: escalar el co-procesamiento en Barrancabermeja hasta 6.000 barriles diarios hacia 2030.
El movimiento ocurre en medio de un cambio que ya recorre a toda América Latina. Según el estudio ‘Biocombustibles y su adopción en las refinerías de Latinoamérica’, de Boston Consulting Group (BCG), al menos 24 refinerías de la región ya producen o tienen proyectos anunciados para fabricar combustibles renovables, una transformación que busca aprovechar las plantas existentes para responder a la creciente demanda de combustibles más limpios.
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Ese escenario está abriendo una oportunidad para las refinerías existentes. En lugar de construir nuevas plantas desde cero, varias compañías están adaptando instalaciones que ya tienen para procesar materias primas renovables, como aceites usados o grasas vegetales, y mezclarlas con combustibles tradicionales.
Según el estudio, la región podría alcanzar una producción cercana a 40.000 barriles diarios de biocombustibles avanzados hacia 2030, con un crecimiento anual cercano al 12 por ciento.
“Las empresas mineras y las aerolíneas necesitan combustibles que funcionen con los equipos actuales. Los biocombustibles permiten avanzar en la reducción de emisiones sin esperar tecnologías que todavía tardarán años en llegar”, explicó Camila Apablaza, analista principal de BCG.
Al menos 24 refinerías de Latinoamérica están apuntando a combustibles más limpios. Foto:Boston Consulting Group
Colombia avanza
Según el análisis de la consultora, en Colombia el proceso todavía está en una etapa inicial, pero ya hay movimientos concretos. Ecopetrol realizó pruebas piloto para producir combustible de aviación sostenible en la refinería de Cartagena, con una capacidad inicial cercana a 0,06 mil barriles diarios.
La compañía también proyecta escalar el proceso en la refinería de Barrancabermeja, donde podría alcanzar una producción cercana a 6.000 barriles diarios hacia 2030.
El enfoque, según BCG, ha sido avanzar de manera gradual, evaluando la viabilidad técnica y económica antes de expandir la producción.
Esto implica que, aunque Colombia aún no lidera la transformación regional, sí se está preparando para entrar en este mercado que empieza a crecer con fuerza.
Refinería de Cartagena (Reficar) Foto:Ecopetrol
Brasil lidera el cambio
El país que más ha avanzado en esta transición es Brasil. Allí se concentra más de la mitad de las refinerías de la región que ya producen o planean producir diésel renovable y combustibles sostenibles para aviación.
Petrobras, por ejemplo, ha adaptado varias de sus refinerías para producir diésel renovable utilizando aceites vegetales y grasas en el proceso de refinación, advierte el informe. Entre ellas se destacan la refinería REPAR, en Araucária, y la refinería Gabriel Passos, en Betim.
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En el caso brasileño, además de las metas ambientales, hay un factor comercial. Nuevos aranceles de hasta el 50 por ciento impuestos por Estados Unidos a exportadores clave están reconfigurando los flujos comerciales, lo que está impulsando a las refinerías del país a usar esos insumos dentro del propio mercado.
El ACPM no subirá este año. Foto:Istock / Archivo El Tiempo
México gana terreno
México también aparece como uno de los países que puede ganar protagonismo en esta nueva etapa. En marzo de 2025 el país promulgó una nueva Ley de Biocombustibles que prioriza el uso de residuos y biomasa para evitar competir con alimentos.
Pero su mayor ventaja es comercial. Gracias al tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), los biocombustibles mexicanos pueden seguir entrando al mercado estadounidense sin aranceles, lo que posiciona al país como un posible centro exportador hacia ese mercado.
En otros países de la región los proyectos avanzan a un ritmo más gradual. Bolivia, por ejemplo, está apostando por la producción local de biodiésel para reducir su dependencia de las importaciones de combustibles fósiles. La empresa estatal YPFB puso en operación en 2024 una planta de biodiésel que utiliza aceites de cocina usados, grasas animales y aceites vegetales, reseña BCG.
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Agrega que Chile, por su parte, está desarrollando proyectos piloto impulsados principalmente por la industria minera. La estatal ENAP realizó pruebas en su refinería de Aconcagua utilizando aceite de cocina usado para producir diésel renovable, y ya logró comercializar el primer lote de ese combustible.
Demanda industrial
Uno de los factores que explica esta tendencia, según los analistas de la consultora, es que los biocombustibles pueden producirse usando materias primas disponibles en la región. Entre ellas se destacan los aceites residuales, como el aceite de cocina usado.
Los biocombustibles pueden producirse usando materias primas disponibles, como aceites residuales. Foto:Imagen generada con IA
En varios países estos residuos aún se exportan a Estados Unidos o Europa, pero el estudio señala que procesarlos localmente podría generar nuevas oportunidades industriales.
Además, adaptar refinerías existentes resulta más rápido y menos costoso que construir plantas completamente nuevas. Según BCG, este modelo permite producir combustibles renovables en plazos mucho más cortos.
“Más que una promesa ambiental de largo plazo, lo que estamos viendo es una decisión industrial basada en una demanda real del mercado”, explicó Apablaza.
La transición hacia combustibles más limpios suele asociarse con tecnologías futuras como el hidrógeno verde o la electrificación de grandes equipos. Sin embargo, el estudio de BCG sugiere que el cambio más inmediato podría venir desde las propias refinerías.
La posibilidad de producir combustibles más sostenibles usando la infraestructura actual está abriendo una nueva etapa para esta industria.
Y aunque Brasil y México llevan ventaja, Colombia también empieza a mover sus fichas para participar en un mercado que podría redefinir el negocio de las refinerías en la próxima década.
