Entretenimiento
Crítica de “Rooster”, serie de Bill Lawrence y Matt Tarses con Steve Carell (HBO Max)
El nuevo proyecto del cotizado Bill Lawrence (Spin City, Scrubs, Cougar Town, Ted Lasso, Shrinking, Bad Monkey) es una mordaz y en su mayo parte entretenida comedia ambientada en un campus universitario.
Estreno
08/03/2026
Publicada el 05/03/2026
Rooster (Estados Unidos/2026). Creadores / Showrunners: Bill Lawrence y Matt Tarses. Elenco: Steve Carell, Charly Clive, Danielle Deadwyler, Phil Dunster, John C. McGinley y Lauren Tsai. Duración: 10 episodios de media hora cada uno. El primero estrena el domingo 8 de marzo en HBO y HBO Max.
Greg Russo (Steve Carell) es un autor de 57 años que, como el mismo los definirá, escribe “libros ligeros y divertidos para leer en la playa”. Lo vemos llegar a la universidad de Ludlow (el nombre es ficticio, pero lo que allí ocurrirá tiene mucho de actual) en New England. Mientras se baja del auto y hasta que lo recibe la profesora afroamericana Dylan Shepard (Danielle Deadwyler) suena de fondo Age of Consent, tema de New Order cuyo título no es casual, ya que las cuestiones ligadas con el consentimiento, la corrección política y la cancelación sobrevolarán los primeros 6 episodios (sobre un total de 10) que HBO Max adelantó a la prensa.
Nuestro patético y al mismo tiempo simpático antihéroe arriba al college para dar una charla pública (allí será atacado por las alumnas feministas y admitirá que no sabe quién es Bad Bunny), pero en verdad está en Ludlow porque su hija Katie (Charly Clive), una docente de Historia del Arte, está atravesando una profunda crisis, ya que su marido y también profesor del lugar, el inglés Archie (Phil Dunster), la abandona por una mujer más joven llamada Sunny (Lauren Tsai), quien además pronto queda embarazada.
Greg es en esencia un buen tipo y tiene la mejores intenciones, está ahí para apoyar a su hija, pero él mismo también es un alma en pena que no ha podido recuperarse del divorcio con su esposa “de toda la vida”, Elizabeth (Connie Britton), ocurrido hace ya cinco años. De hecho, el protagonista es casi el estereotipo del varón contemporáneo: cobarde, con serios problemas de autoestima, agobiado, siempre arrepentido de lo que (no) hace. Cuando en una de las primeras escenas Dylan, una mujer negra, independiente, atractiva, con poder y más joven, le insinúe la posibilidad de pasar una noche juntos atravesará por todos los estados de ánimo y tendrá las más cambiantes reacciones, aunque siempre ligadas con una inseguridad patológica.
Como en toda buena comedia de media hora (y esta lo es), hay una andanada, un vendaval de diálogos filosos, irrupciones de humor físico, buenos personajes secundarios (como, por ejemplo, el veterano rector de la universidad), pero en el fondo se percibe una permanente sensación de tristeza, de dolor, de desazón, de incomodidad en Greg, quien obviamente se irá quedando en el campus no solo como profesor sino como padre atribulado y compinche de sus alumnos en fiestas con abundante drogas y alcohol (otro buen secundario es el de Eric, un alumno que lo idolatra). La rockola, mientras tanto, no para de sonar y la selección de las canciones (INXS, R.E.M., Erasure) tiene más que ver con la generación de Greg que con la de los jóvenes de hoy.
Como suele ocurrir con muchas comedias de esta índole, a Rooster le cuesta por momentos encontrar su(s) eje(s), su forma, un estilo propio; es como un diamante en bruto al que hace falta pulir (probablemente eso se consiga en una segunda temporada, en caso de haberla). Mientras tanto, aún con algunos desniveles y lugares comunes, resulta una serie que se ve con mucho agrado con ese sello indeleble, inconfundible, que Lawrence le imprime a sus tragicómicas historias y a sus galería de queribles antihéroes.
