La presión interna FIFA sobre el presidente Gianni Infantino ha escalado significativamente tras el retiro de un proyecto para atraer inversores privados. Esta iniciativa, anunciada por Infantino una semana antes y cancelada definitivamente el sábado, buscaba crear la FIFA Forward Entreprise (FFE) mediante la venta del 20% de sus acciones a inversores privados por 4.200 millones de dólares, sobre una valoración de la FFE de 20.000 millones de dólares. El rechazo por parte de tres confederaciones forzó la marcha atrás del presidente, generando un debate sobre su liderazgo.
¿Qué ha generado la Presión interna FIFA?
Diversas voces dentro de la organización se han distanciado públicamente del proyecto FFE y del propio presidente. Arsène Wenger, director del desarrollo del fútbol mundial desde 2019, declaró en un comunicado que la decisión de retirar la propuesta era “absolutamente necesaria e incontestable”, y afirmó no haber estado “implicado en el proyecto”, conociéndolo a través de los medios. Adicionalmente, el secretario general Mattias Grafström, quien ocupa su cargo desde 2024, expresó en un correo electrónico interno, al que tuvo acceso AFP, que lamentaba una “triste y reprochable serie de eventos” que “concluyó felizmente con el abandono permanente” del proyecto.
La oposición no se limitó a estas figuras. El viernes, Carlos Cordeiro, asesor principal de Infantino, dimitió oponiéndose “categóricamente” al proyecto por considerarlo perjudicial para el futuro del fútbol. Esta situación se suma a la fuerte presión externa de confederaciones como la UEFA y la Concacaf, que también cargaron contra la propuesta. La UEFA ha llegado a notificar oficialmente a la FIFA su intención de iniciar acciones judiciales, solicitando la conservación de todos los documentos relacionados con la FFE para un posible proceso legal.
Los puntos clave que han intensificado la presión interna FIFA incluyen:
Críticas públicas: Arsène Wenger calificó el retiro del proyecto como “absolutamente necesaria e incontestable”.
Distanciamiento del secretario general: Mattias Grafström lamentó una “triste y reprochable serie de eventos” por correo electrónico.
Renuncia de asesor clave: Carlos Cordeiro dimitió por su oposición al plan FFE.
Oposición de confederaciones: UEFA y Concacaf expresaron “pérdida de confianza” y pidieron una “revisión completa” del liderazgo de Infantino.
Implicaciones para el liderazgo de la FIFA
Esta creciente oposición pone en entredicho la posible reelección de Gianni Infantino, quien necesitará el apoyo de 106 de las 211 federaciones miembro de la FIFA para un nuevo y último mandato de cuatro años, según reporta FIFA. El descontento también se extiende al Mundial de Clubes 2025, cuya primera edición con 32 participantes fue un deseo de Infantino, y cuyo mecanismo de solidaridad con clubes no participantes aún no se ha abonado.
Además, una fuente dirigente del fútbol indicó a la AFP que la edición de 2029 del Mundial de Clubes podría estar amenazada, ya que no hay acuerdo entre la FIFA y los clubes para liberar jugadores, y no lo habrá si la situación de gobernanza de la FIFA no cambia. El sentimiento generalizado en Europa va más allá de la persona de Infantino, apuntando a la necesidad de un “cambio estructural” en la gobernanza de la institución.
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