La Captura Alias Cortico, identificado como el cabecilla principal de la Estructura Jhonier Toro Arenas, fue concretada por las Fuerzas Militares el pasado martes 25 de agosto de 2026. La operación, ejecutada en Santa Bárbara de Iscuandé, Nariño, por tropas del Batallón de Operaciones Terrestres N.° 16 y unidades del Bloque de Infantería de Marina N.° 43, busca impactar la estructura de mando de este grupo armado ilegal. La Estructura Jhonier Toro Arenas es un Grupo Armado Organizado residual (GAO-r), conformado por disidencias de las extintas FARC, que busca controlar el territorio y las economías ilícitas en el departamento.
Alias “Cortico” es señalado por inteligencia militar como el principal articulador de acciones delictivas en la región del Pacífico nariñense. Su detención, producto de una orden judicial, afecta la dirección y coordinación de actividades criminales en una zona estratégica para la delincuencia organizada.
¿Qué implica la Captura Alias Cortico para la seguridad en Nariño?
La Captura Alias Cortico tiene implicaciones directas para la seguridad y la dinámica del conflicto en Nariño, un departamento crucial para la actividad de los Grupos Armados Organizados residuales (GAO-r). Nariño es un corredor estratégico debido a su acceso al océano Pacífico, su vasta extensión de cultivos ilícitos y la presencia de minería ilegal, actividades que financian a estas organizaciones. La Estructura Jhonier Toro Arenas, también conocida como GAO-r Estructura 30, ejerce presión sobre las comunidades locales mediante la extorsión, las amenazas y el reclutamiento forzado.
Este golpe militar, según el Ejército Nacional, desestabiliza la capacidad de la Estructura Jhonier Toro Arenas para operar y consolidar su control territorial. La presencia de las tropas en el Pacífico nariñense busca fortalecer las condiciones de seguridad y responder a las amenazas de estos grupos.
Las principales implicaciones de esta captura incluyen:
Debilitamiento del mando: Afecta la capacidad de la estructura para coordinar acciones delictivas.
Seguridad regional: Contribuye a la tranquilidad de las comunidades que residen en áreas bajo su influencia.
Impacto en economías ilícitas: Podría desorganizar rutas de narcotráfico, extorsión y minería ilegal en la región.
Presencia del Estado: Reafirma el compromiso de las Fuerzas Militares en el control territorial.
El trabajo articulado de las Fuerzas Militares, como en esta operación fluvial, es esencial para contrarrestar el accionar de las organizaciones armadas ilegales que buscan imponer su control mediante la intimidación, de acuerdo con fuentes oficiales como el Ejército Nacional de Colombia. La continuidad de estas operaciones militares en el Pacífico nariñense es fundamental para proteger a las comunidades y neutralizar las capacidades de estas estructuras criminales.
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