El Son de Negro patrimonio de la Nación es ahora una realidad, luego de que el Gobierno Nacional sancionara la Ley 2622 el 24 de agosto de 2026. Esta declaración oficial eleva el estatus de una de las expresiones culturales afrodescendientes más representativas del Caribe, especialmente arraigada en las comunidades del Canal del Dique, y establece un marco legal para su protección, divulgación y promoción. El Son de Negro, con su danza, música y teatralidad característica, es un testimonio vivo de la memoria histórica y la resistencia de las poblaciones afrocolombianas.
¿Qué implica la declaratoria de Son de Negro patrimonio para Colombia?
La declaratoria del Son de Negro patrimonio trae consigo implicaciones significativas, tanto a nivel local en Santa Lucía, Atlántico, como para la valoración de la diversidad cultural en todo el país. Esta ley no solo ofrece un reconocimiento simbólico, sino que también autoriza al Gobierno Nacional, la Gobernación del Atlántico y la Alcaldía de Santa Lucía a destinar recursos y coordinar esfuerzos para su preservación. Según especialistas consultados por El Tiempo, en los versos, movimientos corporales y tambores de esta tradición persiste la memoria de las comunidades asentadas alrededor del Canal del Dique.
Entre las acciones concretas que contempla la Ley 2622, se destacan:
Construcción de la Casa Museo Son de Negro: Un espacio vital para la conservación, investigación y promoción de esta expresión.
Creación de escuelas de formación cultural: Destinadas a la enseñanza y transmisión de saberes musicales, artísticos y dancísticos a nuevas generaciones.
Impulso al turismo cultural: Promoción nacional e internacional para atraer visitantes interesados en las tradiciones afrodescendientes.
Desarrollo de iniciativas de protección: Programas enfocados en la conservación y fortalecimiento del Festival Nacional Son de Negro.
Este reconocimiento llega en un momento especial, apenas unas semanas después de que el Festival Nacional Son de Negro celebrara sus 25 años en Santa Lucía, con la participación de cerca de 40 agrupaciones de Atlántico, Bolívar y La Guajira. La estética de la danza, con sus cuerpos pintados de negro, machetes de madera y gestos exagerados, ha sido interpretada como una representación de identidad, resistencia y crítica social frente a contextos históricos de esclavitud y exclusión.
La declaratoria del Son de Negro patrimonio refuerza el compromiso del Estado colombiano con el reconocimiento y la salvaguarda de su invaluable herencia cultural, especialmente aquellas tradiciones nacidas de la diversidad étnica del país. Este paso es fundamental para garantizar que estas raíces sigan nutriendo la identidad nacional y sean transmitidas con orgullo a futuras generaciones, promoviendo el respeto y la valoración de las expresiones afrocolombianas. Puede encontrar más noticias de Colombia en nuestra sección especializada.
