Colombia

El legionario colombiano que desarmó a su captor y caminó cuatro días para escapar de las FARC

José Olger Melo Charry, integrante de la Legión Extranjera de Francia, escapó el 3 de septiembre del Estado Mayor Central tras 28 días de cautiverio en Nariño. Inmovilizó a su guardián, saltó a un río con las manos atadas y caminó cuatro días.

José Olger Melo Charry, de 35 años, integrante del Ejército francés y miembro de la Legión Extranjera de Francia, logró escapar del cautiverio al que lo sometieron las disidencias de las Farc en el departamento de Nariño. Lo hizo el 3 de septiembre de 2026, tras 28 días secuestrado, en una huida que combinó forcejeo, un salto a un río con las manos atadas y cuatro días de marcha por zona andina.

El relato fue entregado por una alta fuente militar colombiana a la agencia AFP. El Ejército de Colombia confirmó los hechos y compartió una fotografía del legionario en un hospital al que fue trasladado en helicóptero. El lunes 7 de septiembre las autoridades informaron que Melo Charry se encuentra “bien” de salud y permanece bajo custodia de uniformados ante posibles represalias.

Cómo fue el secuestro

Melo Charry es oriundo de Nariño pero residía en el exterior. Regresó a Colombia el 5 de agosto de 2026 para visitar familiares en Pasto y en una zona de la cordillera Occidental, según informó la revista Semana. Al día siguiente, el 6 de agosto, fue interceptado mientras se desplazaba por una vía rural del municipio de Cumbitara, en el norte del departamento.

En el mismo operativo fue retenida una mujer que viajaba con él. Ella recuperó la libertad horas después. Melo Charry permaneció en poder de los guerrilleros.

El 30 de agosto el Estado Mayor Central, principal disidencia de las Farc, se atribuyó el secuestro en un comunicado. La organización afirmó que había “interceptado y tomado prisionero al cabo José Olger Melo Charry”, identificándolo como miembro activo del Ejército francés. Los guerrilleros lo consideraban un “pez gordo”, según la fuente militar citada por AFP, razón por la cual permaneció la mayor parte del cautiverio atado de manos, pies y cuello.

Cómo escapó: forcejeo, río y cuatro días de marcha

El 3 de septiembre, cuando estaba a punto de cumplir un mes retenido, Melo Charry pidió a sus captores que lo dejaran alejarse del campamento para hacer sus necesidades. Uno de los guerrilleros lo acompañó.

En ese momento el soldado forcejeó con el miliciano, lo inmovilizó a golpes y le arrebató el fusil. Emprendió la huida hasta llegar a un río cercano, todavía con las manos atadas. Se lanzó al agua y logró liberarse.

Durante los cuatro días siguientes caminó por una zona andina donde operan grupos armados ligados al narcotráfico. “Se escondía en las noches. Cada vez que pasaba una moto se escondía detrás de las rocas y subido en los árboles”, detalló la fuente militar a AFP. Comió una sola vez en una casa de campesinos, siempre con el temor de ser delatado. Logró comunicarse por teléfono con familiares, quienes alertaron a la fuerza pública que caminaba por las montañas.

El final: llegó solo a una subestación de Policía

El domingo 6 de septiembre Melo Charry llegó por sus propios medios a la subestación de Policía de Policarpa (Nariño). Allí se activaron los protocolos de seguridad y se coordinó su traslado. Fue evacuado en helicóptero a un hospital para valoración médica.

El Ejército de Colombia confirmó su buen estado de salud y anunció que permanece bajo protección de uniformados. El caso tuvo repercusión internacional dado que Melo Charry es miembro activo de una fuerza armada extranjera. El Estado Mayor Central no ha emitido comunicado sobre la fuga.