Mientras la inflación en Colombia bajó a 6,24% anual en agosto de 2026 según el DANE, la tasa de intervención del Banco de la República se mantiene en 12,00% efectivo anual y la tasa de usura —el techo legal de lo que pueden cobrar los bancos por créditos de consumo— está en 29,24%. El resultado: el crédito sigue siendo caro, y millones de colombianos con hipotecas, préstamos de libre inversión o tarjetas de crédito lo sienten en sus cuotas cada mes.
Qué es la tasa del Banrep y por qué la mantienen alta
La tasa de intervención del Banco de la República es la tasa a la que el banco central presta dinero a corto plazo a los bancos comerciales. Cuando esa tasa sube, los bancos encarecen sus propios préstamos; cuando baja, el crédito se abarata. Es la palanca principal de la política monetaria colombiana.
El Banrep llevó la tasa desde niveles cercanos al 1,75% en 2021 hasta un máximo de 13,25% en 2023, la subida más agresiva de su historia moderna, para controlar la inflación que ese año superó el 13% anual. Desde entonces ha hecho ajustes graduales a la baja hasta el 12% actual.
El margen para bajar más rápido es limitado. La inflación, aunque en descenso, sigue por encima de la meta del 3% del Banrep. Y el entorno global —con tasas aún elevadas en economías desarrolladas— presiona al banco central colombiano a moverse con cautela para no generar salida de capitales ni depreciar el peso.
Lo que pagan los colombianos en la práctica
La tasa de usura del 29,24% marca el límite superior del mercado. Un crédito de libre inversión —el tipo de préstamo más común para gastos del hogar, viajes o emergencias— puede llegar hasta ese techo dependiendo del perfil del solicitante y la entidad.
Para créditos hipotecarios (VIS y No VIS), las tasas son algo menores, pero también se han ajustado al alza desde 2022. Una hipoteca que en 2020 costaba el 9% anual hoy puede rondar entre el 12% y el 14%, lo que se traduce en cuotas mensuales significativamente más altas para el mismo valor del inmueble.
Las tarjetas de crédito, por su parte, suelen operar cerca de la usura: tasas de 27% a 29% efectivo anual son habituales para quienes no pagan el total de su factura cada mes. Con esas tasas, una deuda en tarjeta que no se cancela completa puede duplicarse en menos de tres años.
El diferencial real y las perspectivas de alivio
Con la tasa del Banrep en 12% y la inflación en 6,24%, el diferencial de tasa real supera los cinco puntos porcentuales. Ese margen es alto en comparación con economías similares de la región, lo que sugiere que existe espacio técnico para nuevos recortes.
Sin embargo, el Banrep ha sido explícito en que los hará con cautela para no arriesgar la convergencia de la inflación hacia la meta del 3%. El próximo dato del IPC —que el DANE publicará en octubre con las cifras de septiembre de 2026— será una de las señales clave para evaluar el ritmo de futuras decisiones.
Para los deudores colombianos, el mensaje práctico es claro: mientras las tasas no bajen de forma más decisiva, la estrategia más rentable sigue siendo pagar más del mínimo en las deudas de alto costo y aplazar, si es posible, los créditos grandes que no sean estrictamente necesarios. La espera tiene un costo, pero el costo de endeudarse caro también.
