El Ministerio de Hacienda de Colombia incorporó al Presupuesto General de la Nación 624.656 millones de pesos (equivalentes a unos US$200 millones) provenientes de un crédito del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), el brazo del Grupo Banco Mundial que presta directamente a gobiernos.
Un crédito acordado antes del terremoto
El mecanismo utilizado es el Cat DDO (Préstamo de Políticas de Desarrollo de la Gestión del Riesgo de Desastres con Opción de Desembolso Diferido ante Catástrofes), una herramienta financiera que Colombia contrató con el Banco Mundial desde febrero de 2025, varios meses antes del sismo del 10 de agosto de 2026.
El Cat DDO funciona como un seguro presupuestal: el país negocia y aprueba el crédito por adelantado, y los recursos quedan disponibles para activarse de manera ágil cuando ocurre una emergencia que cumple las condiciones pactadas, sin tener que negociar un préstamo nuevo en medio de la crisis.
El Banco Mundial desembolsó los US$200 millones el 13 de agosto de 2026, apenas tres días después del terremoto de magnitud 7.4 que afectó principalmente al Chocó y generó daños en 16 departamentos.
¿Qué hace exactamente el Decreto 1412?
Recibir el desembolso no equivale automáticamente a poder gastar ese dinero. Para ejecutarlo, los recursos deben incorporarse formalmente al Presupuesto General de la Nación mediante un acto administrativo. Eso es lo que hace el Decreto 1412: habilita jurídicamente el uso de esos 624.656 millones de pesos a través del Fondo Milagro, el patrimonio autónomo creado por el gobierno para centralizar y administrar los recursos de la emergencia.
En términos prácticos, el decreto es un paso administrativo más que financiero: el dinero ya existía, solo necesitaba la autorización legal para moverse.
Quedan US$250 millones por solicitar
La línea Cat DDO que Colombia contrató tiene capacidad total de hasta US$450 millones. Los US$200 millones desembolsados son solo el primer giro. El Gobierno podría solicitar los US$250 millones restantes si las necesidades de reconstrucción lo requieren, sin tener que negociar nuevas condiciones con el Banco Mundial.
Colombia no es un caso aislado en el uso de este tipo de instrumentos. El país ha recurrido a créditos contingentes ante catástrofes desde 2008, en episodios como el fenómeno de La Niña de 2010-2011, la pandemia de covid-19 y La Niña de 2021-2023, lo que lo convierte en uno de los países con más líneas de este tipo acordadas con el Banco Mundial en el mundo.
El contexto fiscal: un déficit del 7,4% del PIB
La incorporación de estos recursos ocurre en un momento de estrechez fiscal. El Gobierno proyecta un déficit de 7,4% del PIB para 2026, lo que ha llevado a que gran parte de la respuesta a la emergencia se financie con reasignaciones presupuestales y créditos como este, en lugar de gasto nuevo con cargo a impuestos.
El crédito tiene un plazo de 20 años con cinco años de gracia: los pagos comenzarían en marzo de 2030 y se extenderían, en cuotas semestrales, hasta septiembre de 2044. Fuente: Ministerio de Hacienda y El Tiempo.