Para el primer semestre de 2027, 39.397 personas presentaron el examen de admisión de la Universidad Nacional de Colombia, la cifra más baja registrada en al menos dos décadas. El dato representa una caída del 48% frente a 2019-1, cuando 75.681 aspirantes presentaron la prueba: 36.284 personas menos en ocho años, según las estadísticas oficiales de la institución.
La disminución no significa que la institución se esté quedando sin estudiantes. Mario Alberto Pérez, director Nacional de Admisiones de la UNAL, explicó a Caracol Radio que la matrícula se mantiene estable y que los aspirantes actuales siguen siendo suficientes para cubrir los cupos disponibles. Por semestre son admitidos entre 6.000 y 7.000 estudiantes, mientras que entre 4.500 y 5.000 terminan matriculándose en pregrado.
La tendencia lleva años
El descenso comenzó después de 2019. Antes de ese año, la Universidad recibía entre 60.000 y 70.000 aspirantes para cada convocatoria de primer semestre. Para el ingreso a 2021-1, incluso durante la pandemia, la cifra superó los 58.000. Desde entonces, el número no volvió a recuperarse.
La tendencia se repite en la convocatoria de segundo semestre: para 2026-2 se presentaron 24.546 personas, frente a 44.188 de 2018-2, cuando se registró el número más alto para esa prueba.
La caída es visible en las principales sedes. Bogotá, la más grande, pasó de 51.333 aspirantes en 2019-1 a 29.695 para 2027-1. Medellín pasó de 10.032 a 5.831. Manizales tuvo 2.070 aspirantes para 2027-1, por debajo de los 2.650 de 2017-1, aunque por encima de los 1.511 de 2026-1.
Las hipótesis: demografía, inestabilidad y cambio de expectativas
María Alejandra Guzmán, vicerrectora Académica de la Universidad, señaló que el fenómeno se presenta tanto en universidades públicas como privadas y que detrás hay transformaciones demográficas y cambios en lo que los estudiantes y sus familias esperan de la educación superior.
La caída demográfica es una explicación parcial: los nacimientos en Colombia comenzaron a bajar en 2018, pero sus efectos todavía se concentran en los primeros años de escolaridad, no en la educación superior. Más relevante, según los expertos, es el cambio de expectativas.
Mauricio Restrepo, quien fue docente de la institución, planteó que los jóvenes y sus familias están leyendo las señales del entorno: “Lo que uno ve es que hay jóvenes y padres de familia que ven noticias como que los semestres se retrasan o que hay días en los que se suspenden clases, y prefieren mirar otras opciones”. La controversia alrededor de la elección de rector entre Leopoldo Múnera y José Ismael Peña, con retrasos en el calendario académico incluidos, es uno de los episodios que algunos académicos señalan como factores que pudieron afectar la percepción de la institución.
La universidad frente a una oferta que debe cambiar
Pérez explicó que la formación técnica, tecnológica y los oficios han ganado peso frente a la carrera universitaria tradicional. Los programas más cortos y con una conexión más directa con el mercado laboral atraen a más jóvenes. La vicerrectora Guzmán añadió que las preguntas que genera la inteligencia artificial sobre el futuro de algunas profesiones también están influyendo en las decisiones.
La Universidad Nacional ofrece 107 programas de pregrado, pero algunas carreras concentran la mayor parte de la demanda mientras otras acumulan pocos aspirantes. Uno de los desafíos institucionales, según Pérez, es encontrar el equilibrio entre las preferencias de los estudiantes y las necesidades del país, y revisar modalidades de formación como la virtualidad o los horarios que permitan combinar estudio y trabajo.