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Economia

“Evaluando la Capacidad de la OMC ante el Desafío de las Guerras Comerciales y Aranceles”

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La Organización opera bajo el principio del acuerdo unánime, lo que asegura que todas las naciones tengan voz y voto en las determinaciones. Sin embargo, esta estructura también genera parálisis institucional en momentos decisivos, especialmente cuando los intereses de las principales potencias económicas se enfrentan.

La contienda comercial desencadenada por el presidente Donald Trump pone de manifiesto las limitaciones de la OMC. Durante su gestión, Estados Unidos asume una postura unilateral, implementando aranceles a aliados y adversarios por igual, justificando esto como una medida para resguardar la industria nacional y combatir prácticas comerciales vistas como desleales, particularmente por parte de China.

“La situación de la organización es compleja porque actualmente es muy complicado alcanzar acuerdos entre los miembros, la perspectiva sobre hacia dónde debería dirigirse el sistema multilateral de comercio se fractura cada vez más”, comenta Roberto Zapata, exembajador de México ante la OMC.

El descontento de EU

La postura de Estados Unidos manifiesta un descontento más profundo: la percepción de que la OMC no es capaz de disciplinar a economías que Washington considera “no de mercado”, como China.

A pesar de esto, tanto EU como China figuran entre los mayores aportantes financieros de la OMC, con contribuciones de 11.4% y 11.2%, respectivamente.

Marco Linscott, exrepresentante Comercial asistente de Estados Unidos para Asuntos de Asia Meridional y Central, enfatiza que el desagrado de Estados Unidos proviene de la falta de reciprocidad en los índices arancelarios, mientras que las economías emergentes beneficiadas por el comercio con este país mantienen aranceles elevados.

Los índices arancelarios promedio varían drásticamente entre sus integrantes. Estados Unidos posee un arancel consolidado promedio de 3.4%, mientras que la Unión Europea se encuentra en 4.9%. En contraste, China registra un promedio de 10%, Brasil de 31.4% e India de 50.8%.

En un artículo para la Fundación Hinrich, que promueve un comercio global equitativo y sostenible, Linscott argumenta que la OMC enfrenta una crisis de relevancia. El fracaso de la Ronda de Doha, iniciada en 2001 y colapsada en 2015, dejó pendiente la modernización de las normas comerciales.

Mecanismo inoperante

Samantha Atayde, socia de RRH Consultores y quien fue la abogada principal de las negociaciones del T-MEC en representación de México, señala que parte de la deficiencia de la OMC radica en que su mecanismo de solución de disputas está parcialmente inoperante.

Durante el primer mandato de Trump, Estados Unidos obstruyó los nombramientos de los magistrados que formarían parte del órgano de apelación. Como consecuencia, cualquier país que recurra al mecanismo de solución de controversias de la OMC debe acordar con la otra parte el uso de mecanismos alternativos. De lo contrario, el caso permanece en el limbo.

“El primer inconveniente es la inexistencia de un órgano de apelación funcional. El segundo inconveniente es el tiempo que toma resolver los casos”, indica Atayde.

EU no abandonará la OMC

Keith M. Rockwell, investigador principalde la Fundación Hinrich, indica en un estudio que, a pesar de las controversias, la retirada de Estados Unidos de la OMC se percibe como improbable, ya que una renuncia cedería el liderazgo global en la regulación de comercio a China, una consecuencia que es poco probable que se acepte.

Los esfuerzos de los integrantes de la OMC por prevenir disputas con la nueva administración, al acelerar la reelección de la Directora General Ngozi Okanjo-Iweala, provocaron descontento en Washington.

Rocwell menciona que, desde Ginebra, varios analistas temen que Trump implemente acciones concretas que comprometan aún más la estabilidad de la organización. El exrepresentante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, sugirió en un artículo de The New York Times la creación de un nuevo sistema comercial exclusivo para naciones con gobiernos democráticos y economías mayoritariamente libres.

Este enfoque incluye una estructura arancelaria de dos niveles, con impuestos más bajos para los miembros del nuevo club y más altos para los países no democráticos o con políticas industriales agresivas.

No obstante, para el investigador, la propuesta de Lighthizer se enfrenta a un panorama desalentador porque, aunque muchos integrantes de la OMC expresan insatisfacción con la organización, es complicado que abandonen la institución para unirse a un sistema liderado por un socio poco confiable.

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