Colombia
Cómico de ‘Sábados felices’ revela su impactante experiencia al ser secuestrado por error: “Creyeron que era el hijo de un importante líder local”

Hugo Neimer González, conocido comúnmente como Lucumí, compartió detalles de su vida personal y profesional que han influido en su carrera como comediante.
El humorista rememoró un acontecimiento que cambió su vida en 2020: un secuestro que, aunque breve, tuvo un gran impacto en su trayectoria.
De acuerdo con el relato de Lucumí en una entrevista con el programa El Klub, de la emisora La Kalle, el suceso ocurrió a causa de un error de identidad. Un grupo de criminales lo mantuvo cautivo aproximadamente cuatro horas al confundirlo con el hijo de una figura destacada en un pueblo.
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“He enfrentado años complicados. En 2020, durante la pandemia (…) Me confundieron con el hijo de un hombre influyente en la comunidad y estuve detenido cerca de cuatro horas”, comentó el comediante, quien intentó aclarar la confusión, aunque sin éxito.
Incluso, en medio de la tensión, mantuvo su humor característico: “Yo decía: ‘No soy yo, y además no me agrada la lenteja’”.
El comediante, que para entonces ya era parte del elenco de Sábados felices, relató que sus captores finalmente comprendieron su error y lo liberaron.
“Pienso que los delincuentes se dieron cuenta de que no era el verdadero objetivo, todo bien, además, el pueblo está un poco complicado en este momento, pero yo voy allí sin inconvenientes”.
Otro aspecto que Lucumí discutió durante la entrevista fue su relación con su padre, quien…
estuvo ausente gran parte de su existencia. Su padre regresó cuando el humorista empezó a recibir reconocimiento en Sábados Felices: “Mi papá abandonó a mi mamá antes de que yo naciera. Luego, cuando obtuve el programa, apareció. Pero así es la vida.”
El humorista también medito sobre lo difícil que fue para él procesar esta situación, particularmente porque nunca tuvo una conexión cercana con su progenitor. No obstante, dejó claro que no guarda resentimientos y que ha aprendido a aceptar las circunstancias con humor y madurez.
En el ámbito laboral, Lucumí también habló de su relación con Jhovanoty, su colega en Sábados Felices. Ambos han forjado una amistad marcada por una competencia amistosa que se inició en 2013, cuando Jhovanoty lo venció en una competencia de comedia. “Desde el día que me ganó la final en 2013, lo detestaba”, bromeó.
Sin embargo, en 2016, el destino le brindó la oportunidad de vengarse al derrotar a Jhovanoty en otra competición. “No le sirvió ni llevar asistente ni piano. Le gané con una marimba”, recordó entre risas. A pesar de estas competencias, ambos han cultivado una amistad y compañerismo, que ha dado lugar a innumerables anécdotas.
Entre las historias compartidas, una de las más notables fue la de un espectáculo en una región remota de la Orinoquía, donde Lucumí y Jhovanoty enfrentaron una serie de inconvenientes. Todo inició cuando un problema logístico obligó a modificar el orden de las presentaciones, generando el descontento del empresario del evento.
La tensión aumentó aún más cuando, al finalizar el show, ambos humoristas se quedaron sin medio de transporte para regresar. “Nos quedamos varados en una zona complicada, con mucho dinero en efectivo y sin forma de salir”, relató Jhovanoty, el director del programa El Klub de la emisora La Kalle.
Para evitar riesgos, Lucumí tomó una decisión inusual: ocultó el dinero en su cabello. “Me dijo: ‘Esconde el dinero donde no te lo encuentren’. Y así me tienen, enredando billetes en el pelo”, contó entre risas. Finalmente, lograron alquilar un automóvil, pero el conductor, que resultó ser cercano al empresario, complicó aún más la situación al hacer paradas innecesarias por la ciudad.
A pesar de las dificultades, Lucumí resaltó la relevancia de su esposa y su madre en su vida y carrera. Fue su esposa quien le brindó el apoyo financiero necesario para viajar a Bogotá y realizar su casting en Sábados Felices.
“Fue ella quien me proporcionó los 45.000 pesos para asistir a la prueba, me indicó que me arreglara para los gastos”, rememoró el humorista en la entrevista mencionada. En ese instante, el comediante atravesaba una complicada situación económica. “No poseía ni un peso, ni un peine para peinar mi afro”, admitió con ironía.
Adicionalmente, el comediante también alabó el esfuerzo de su madre, quien laboró como empleada doméstica para criar a sus tres hijos en Cali. “Mi madre nos enseñó a lavar, a cocinar… Ahí fue donde me quemé”, mencionó con su típico estilo.
Como una muestra de agradecimiento, Lucumí destinó una parte del galardón que obtuvo en Sábados Felices para adquirir una vivienda en Jamundí: “Cuando triunfé en la final de Sábados Felices y gané el premio de 100 millones de pesos, lo primero que realicé fue comprarle una casita en Jamundí.”







